Carlos Baute tardó poco más de 48 horas en reaccionar. El cantante venezolano, de 52 años y radicado en España, publicó este lunes un video en redes sociales para ofrecer una disculpa pública tras haber participado en cánticos racistas durante un acto en apoyo a la líder opositora María Corina Machado, celebrado el 18 de abril en la Puerta del Sol, en Madrid.
El momento, ampliamente difundido en medios y redes, muestra al artista sobre el escenario animando a una concentración de la diáspora venezolana en España, donde se sumó a la consigna “¡Fuera la mona!”, coreada por parte de la multitud y dirigida contra la vicepresidenta Delcy Rodríguez, mientras los asistentes aguardaban la aparición de la dirigente opositora.
Dos días después, Baute publicó un video en su cuenta de Instagram —donde acumula más de un millón de seguidores— en el que reconoce haber actuado impulsivamente: “este sábado dejé llevar por la emoción de un momento muy fuerte… y también sé reconocer cuando algo no estuvo bien”, afirma al inicio del mensaje, grabado por el mismo, en el que insiste en que no se considera una persona racista.
El cantante, cuya carrera ha estado marcada por un discurso ligado a la identidad latinoamericana y los vínculos emocionales con su país de origen, aseguró que su participación en los cánticos no fue premeditada. “No creo en el insulto como camino”, señaló, al tiempo que reiteró sus disculpas “por las formas”, aunque mantuvo sus posturas políticas sobre la situación en Venezuela.
“Venezuela ha vivido durante muchos años momentos difíciles, donde el respeto muchas veces ha faltado… y aún así, siempre he creído en mantenerse del lado de los valores, el respeto y la unión. Reitero mis disculpas por las formas, pero no por mis valores ni por lo que represento, y mucho menos por lo que pienso”, expresó.
Sin embargo, la reacción no se limitó al ámbito digital y escaló rápidamente al terreno diplomático. Un día antes de la disculpa del cantante, la Embajada de Venezuela en España emitió un comunicado en el que condenó lo ocurrido, calificando los cánticos como una forma de violencia política con componentes racistas y misóginos.
“Esta Embajada expresa sus más sinceras disculpas al pueblo de España, que conoce en su propia historia el horror del fascismo y de los crímenes de odio”, señaló la embajadora venezolana Gladys Gutiérrez.
#Comunicado || A la opinión pública española y a la comunidad venezolana en el Reino de España, a propósito de las expresiones de odio emitidas, recientemente, en un acto público en la ciudad de Madrid pic.twitter.com/dsnCmqvzWD
— Embajada de Venezuela en España (@EmbaVEespana) April 19, 2026
El comunicado subrayó además que llamar “mona” a una mujer constituye “un acto de deshumanización incompatible con los principios del derecho internacional de los derechos humanos”, y advirtió que este tipo de expresiones vulnera estándares básicos de convivencia democrática.
En su intento por contextualizar lo ocurrido, Baute apeló a una lectura emocional del momento. “Son muchos años de frustración y falta de libertad”, dijo, en referencia a la situación venezolana, retomando una narrativa compartida por sectores de la diáspora. Sin embargo, ese argumento no logró contener del todo las críticas, que continuaron señalando la normalización de discursos de odio incluso dentro de manifestaciones políticas.
Por ahora, la conversación sigue abierta. Aunque el cantante ya ofreció disculpas, el episodio difícilmente se diluya en el corto plazo. En un entorno donde cada intervención queda registrada, el momento pasó rápidamente de consigna colectiva a crisis mediática.


