El 1 de junio de 2026 se cumplen cien años del nacimiento de Marilyn Monroe, la mujer que trascendió el estrellato para convertirse en mito. Pocas figuras en la historia del cine han alcanzado una dimensión tan universal. Su imagen sigue siendo reconocible en cualquier rincón del planeta, pero reducirla a la rubia del vestido blanco vaporoso sería ignorar la complejidad de una artista que luchó toda su vida por ser tomada en serio.
Nacida como Norma Jeane Mortenson en Los Ángeles, su infancia estuvo marcada por los orfanatos, las familias de acogida y una profunda sensación de abandono que terminaría definiendo buena parte de su personalidad. Aquella niña insegura se transformó en la estrella más importante de la posguerra, capaz de revolucionar los cánones de sensualidad de Hollywood y de conectar con el público como ninguna actriz lo había hecho desde Greta Garbo.
Antes de alcanzar el estrellato absoluto, Monroe dejó huellas imborrables en cuatro apariciones fundamentales. En Love Happy (1949), junto a los Hermanos Marx, demostró que bastaban unos segundos en pantalla para capturar la atención del público. En The Asphalt Jungle (1950), de John Huston, empezó a revelar una presencia cinematográfica imposible de ignorar. Ese mismo año, en All About Eve (1950), de Joseph L. Mankiewicz, compartió escena con Bette Davis y confirmó que poseía un magnetismo propio que trascendía cualquier papel secundario. Aquellas breves intervenciones anunciaban la llegada de una estrella destinada a cambiar para siempre la historia de Hollywood.
Marilyn Monroe sigue siendo mucho más que una estrella de cine. Fue un símbolo cultural, una revolucionaria involuntaria y una artista que, pese a las limitaciones de su tiempo, consiguió transformar sus fragilidades en una forma única de presencia cinematográfica. Hollywood ha producido cientos de estrellas. Marilyn solo hubo una.
A cien años de su nacimiento, estas son las diez películas que mejor resumen su talento, su evolución artística y la extraordinaria fuerza de una figura que sigue fascinando a generaciones enteras.
10. The Prince and the Showgirl (1957)
– Dir. Laurence Olivier
La única película producida por la propia actriz a través de su compañía Marilyn Monroe Productions representa uno de los momentos más importantes de su independencia artística. Compartiendo pantalla con Laurence Olivier, la actriz interpreta a una corista estadounidense que conquista a un aristócrata europeo. Más allá de las tensiones legendarias entre ambos durante el rodaje, la película demuestra la determinación de Monroe por escapar de los papeles de rubia ingenua que los estudios le imponían. Su actuación posee una delicadeza y una inteligencia emocional que durante años fueron injustamente subestimadas.
9. Niagara (1953)
– Dir. Henry Hathaway
La película que convirtió a Marilyn en una estrella internacional. Hathaway comprendió mejor que nadie el potencial visual de la actriz y construyó un thriller donde su sensualidad se convierte en un arma narrativa. Monroe interpreta a una mujer atrapada en un matrimonio destructivo que planea asesinar a su esposo. Por primera vez no era la chica simpática o la vecina encantadora, sino una auténtica femme fatale. El filme marcó el nacimiento definitivo del mito Marilyn y confirmó que podía sostener una producción importante prácticamente por sí sola.
8. There’s No Business Like Show Business (1954)
– Dir. Walter Lang
Esta superproducción musical permite apreciar una de las facetas menos valoradas de Monroe: su talento como cantante y bailarina. Rodeada por figuras como Ethel Merman y Donald O’Connor, Marilyn aporta una energía moderna y una presencia escénica que termina robándose buena parte de la atención. Es una película que muestra cómo su carisma trascendía cualquier limitación narrativa.
7. Bus Stop (1956)
– Dir. Joshua Logan
Con esta película, la crítica finalmente reconoció algo que Monroe llevaba años intentando demostrar: era una actriz de verdad. Su interpretación de Cherie, una cantante de bar vulnerable y llena de contradicciones se aleja completamente de la caricatura sexy que Hollywood había construido para ella. Influenciada por su formación en el Actor’s Studio, Monroe ofrece aquí una actuación compleja, dolorosa y profundamente humana. Muchos consideran que fue el momento en que dejó de ser simplemente una estrella para convertirse en una intérprete respetada.
6. How to Marry a Millionaire (1953)
– Dir. Jean Negulesco
Junto a Lauren Bacall y Betty Grable, Monroe compone una de las comedias más encantadoras de los años cincuenta. Interpretando a Pola Debevoise, una modelo extremadamente miope que se niega a usar gafas por vanidad, la actriz demuestra una capacidad extraordinaria para la comedia física. Lo fascinante es cómo consigue convertir un personaje potencialmente superficial en alguien entrañable, mezclando inocencia, torpeza y una enorme dosis de humanidad.
5. Gentlemen Prefer Blondes (1953)
– Dir. Howard Hawks
Si existe una película que consolidó la imagen pública de Marilyn Monroe, es esta. Su interpretación de Lorelei Lee y, especialmente, el número musical “Diamonds Are a Girl’s Best Friend“, se han convertido en iconos absolutos de la cultura popular. Sin embargo, bajo la superficie glamorosa existe una actuación cómica de enorme sofisticación. Monroe entendía perfectamente el personaje y jugaba con la percepción que el público tenía de ella, construyendo una sátira brillante sobre la ambición, el deseo y las apariencias.
4. River of No Return (1954)
– Dir. Otto Preminger
El único western protagonizado por Marilyn es también una de sus interpretaciones más maduras. Frente a Robert Mitchum, la actriz encarna a una cantante de saloon que debe sobrevivir en un entorno hostil mientras intenta encontrar su lugar en el mundo. Preminger y Monroe mantuvieron una relación complicada durante el rodaje, pero esa tensión parece alimentar la intensidad emocional de la película. Su personaje posee una vulnerabilidad y una fortaleza que anticipan sus trabajos más dramáticos.
3. The Seven Year Itch (1955)
– Dir. Billy Wilder
La imagen más famosa de Marilyn Monroe pertenece a esta película: El vestido blanco elevándose sobre una rejilla del metro. Sin embargo, reducir la película a ese instante sería una injusticia. Billy Wilder comprendió que el verdadero talento de Monroe estaba en su capacidad para combinar sensualidad, inocencia y humor. Su vecina anónima es al mismo tiempo una fantasía masculina y una persona completamente ajena a las proyecciones que los hombres hacen sobre ella. La película convirtió a Marilyn en leyenda.
2. The Misfits (1961)
– Dir. John Huston
Su última película terminada (dejó inconclusa a Something’s Got to Give) es también su trabajo más desgarrador. Escrita por Arthur Miller y protagonizada junto a Clark Gable (su último filme también) y Montgomery Clift, parece un retrato anticipado de la tragedia que rodeaba a todos sus participantes. Monroe ofrece aquí la actuación más vulnerable de su carrera. Ya no hay artificios ni personajes construidos alrededor de su atractivo físico. Solo queda una mujer rota, buscando amor y comprensión en un mundo incapaz de ofrecérselos. Es la película que demuestra definitivamente cuánto talento dramático poseía.
1. Some Like It Hot (1959)
– Dir. Billy Wilder
La obra maestra absoluta de Marilyn Monroe y una de las mejores comedias jamás realizadas. Interpretando a Sugar Kane, una cantante ingenua y soñadora, Monroe alcanza un equilibrio perfecto entre comicidad, melancolía y encanto. Billy Wilder aprovecha cada una de sus virtudes y la convierte en el corazón emocional de una película que sigue siendo tan moderna y divertida como el día de su estreno. Aunque el rodaje fue caótico y estuvo marcado por las dificultades personales de la actriz, el resultado es puro milagro cinematográfico. Nunca fue más divertida, más conmovedora ni más magnética. Si una sola película pudiera explicar por qué Marilyn Monroe sigue siendo inmortal, sería esta.

