noviembre 25, 2022

Cadillacs en Chile: fiesta fabulosa, en 360° y con un invitado sorpresa

La banda argentina volvió a presentarse en Santiago y terminó una noche memorable con una versión de "Vasos vacíos" muy especial

Por  DANIEL FLORES

Están rodeados, como Manuel Santillán. Pero esta historia va a terminar mejor. El concierto de Los Fabulosos Cadillacs en Santiago de Chile, este jueves 24 de noviembre, tiene una particularidad: el público desborda el Movistar Arena completamente, incluso en las plateas ubicadas a los lados y también detrás del escenario. Así que los músicos argentinos, al menos aquellos a los que las cuestiones técnicas se lo permiten, tocan tanto en el frente como en la parte posterior de la tarima, en la trastienda, es decir detrás de la barrera de dos baterías (ya hablaremos de ese plural) y los teclados.

Desde la apertura para el knock out, con “Cadillacs”, “El león” y “Demasiada presión”, Flavio Cianciarulo y Sergio Rotman, particularmente, se pasean y hasta trotan durante las dos horas de show intenso en un amplio circuito, sin quedarse nunca en una posición fija, como buenos jugadores de toda la cancha. El Movistar Arena chileno, similar en dimensiones al de Buenos Aires (algo más de 13.000 personas), pero de configuración circular, explota, y los Cadillacs son ovacionados desde 360°.

Quizás es esa situación inusual la que empuja el recital a otro nivel, o a otros niveles: se vuelve un evento más festivo aún de lo que la banda suele brindar (que es mucho decir) y por otro lado parece desordenar un poco partes de temas, comienzos, finales. La fiesta por momentos se desborda, incluso más sobre el escenario que entre el público, que baila relativamente ordenado, no mucho más allá de la ubicación que le adjudica su ticket; un panorama difícil de imaginar, por ejemplo, en Buenos Aires.

Gentileza Ramón Gómez

LFC, en cambio, están… eléctricos, incluso cuando rescatan algún tema fuera del modo grandes éxitos, como “Paquito”, “La tormenta” o “Los condenaditos”. Ni hablar, claro, cuando encaran lo más hitero de su repertorio, que de por sí no hay manera de que entre completo siquiera en una lista de veinte números.

Como lo sabe quien los haya visto en los últimos años, LFC incluye actualmente en sus filas a Florián Fernández Capello, hijo de Vicentico, en guitarra, y Astor Cianciarulo, hijo del Sr. Flavio, alternativamente en batería y en bajo (posiciones en las que no reemplaza a su padre ni a Fernando Ricciardi, sino que duplica sus respectivos instrumentos con un efecto explosivo). Esa formación de impronta fuertemente familiera, junto con la presencia de históricos como el trompetista Daniel Lozano, el tecladista Mario Siperman y los mencionados Rotman y Ricciardi, terminan de acentuar aún más el clima celebratorio en escena. El resto lo hacen canciones como “Carnaval toda la vida”, “Siguiendo la luna”, “Matador” y “El satánico Dr. Cadillac”.

Gentileza Ramón Gómez

Después de veinte temas en formato clásico, llega una sorpresa para el público chileno: otro visitante argentino, Juanse Gutiérrez, que había abierto la noche con su show solista en el Movistar, se suma en guitarra para solear en “Vasos vacíos”, dándole al hoy standard del ska latino, que supo cantar Celia Cruz, un inédito matiz blusero, además de sonrisas y fabulosas miradas cómplices. Solo queda entonces tiempo para el inevitable “uooooo” de “Yo no me sentaría en tu mesa”, antes que todo el mundo se vuelva a casa con la sensación de haber asistido a una fiesta fraternal. Es lo que suele pasar cuando los Cadillacs tocan para vos (en configuración 360°). Pero más aún cuando tocan también para ellos mismos.

Gentileza Ramón Gómez

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