Durante las últimas dos décadas, Justin Vernon de Bon Iver se ha consolidado como una figura clave en la escena musical indie. Desde el lanzamiento de su aclamado debut For Emma, Forever Ago en 2007 —un disco de culto creado en soledad por un Vernon con el corazón roto, aislado en una cabaña en los bosques de Wisconsin—, el músico se ha reinventado una y otra vez. Incluso cuando en 2017, en 22, A Million, su revelación folktrónica distorsionada, lo alejó de la suavidad acústica que sus oyentes habían llegado a esperar de él, aquel trabajo aún lo mostraba inmerso en una crisis espiritual. La lírica de sus álbumes siempre ha estado teñida de cierto desasosiego, y su inclinación por la introspección profunda lo ha encasillado, en ocasiones, en el arquetipo de compositor melancólico y enamorado.
El otoño pasado, tras una pausa de cinco años sin nuevos proyectos de Bon Iver, Vernon lanzó un tríptico de canciones. Titulado SABLE, una palabra que remite a la oscuridad total, el EP lo mostraba en medio de un ajuste de cuentas personal, de rodillas. “Nada ha pasado como pensé que pasaría”, canta en su característico falsete ondulante en ‘S P E Y S I D E’, y la frase se siente más como una exhalación largamente contenida que como una expresión de derrota. En la modesta doxología ‘Awards Season’, Vernon dirige su mirada hacia un camino más elevado. “¿Y sabes qué es grandioso? Que nada permanece igual”, canta.
Así que si SABLE mostraba a Vernon en una postura de arrepentimiento, las nueve canciones que se suman al EP para conformar su nuevo álbum SABLE, fABLE lo muestran finalmente cediendo ante la luz. ‘Short Story’, la introducción de fABLE, es tal vez lo más cercano al Bon Iver que hemos conocido en sus últimos discos. La pieza, de menos de dos minutos, está compuesta por una cacofonía de sintetizadores familiares, metales y vocoders superpuestos unos sobre otros, como si Vernon agradeciera a las herramientas tras las que se ha resguardado durante años, para luego dejarlas ir por última vez. “El tiempo sana y luego se repite”, canta, reconociendo la naturaleza regenerativa de todas las cosas. “Aún no has ido demasiado lejos”.
‘Short Story’ brilla y se funde sin esfuerzo en ‘Everything Is Peaceful Love’, el sencillo que funciona como tesis de fABLE. Las armonías de Vernon ascienden por una escala sobre un ritmo que recuerda a un metrónomo, como si intentara marcar el paso con precisión, determinado a mantener el equilibrio mientras se entrega a las incertidumbres de un nuevo amor. Solo se adelanta un par de veces para reconocer la inevitable posibilidad de una futura desilusión: “¿Cómo voy a saber si algún día podrías cambiar el rumbo?” “¿Permanecerá por mucho, mucho tiempo?”.
Un sentido de trascendencia recorre fABLE, con la mayoría de las canciones resolviéndose en tonalidades mayores, impulsadas por percusiones vibrantes y abundante pedal steel. Vernon se inclina aquí por melodías pop más triunfales y con tintes de himno, bajo la producción de Jim-E Stack. Su gusto por la colaboración continúa: Dijon y Flock of Dimes participan en la animada ‘Day One’, Danielle Haim se suma al dúo reflexivo ‘I’ll Be There’ y ‘If Only I Could Wait’, y las voces de Kacy Hill y Jacob Collier se hacen presentes a lo largo del disco.
En un episodio en vivo del pódcast On Being de Krista Tippett, en Brooklyn, en febrero —una de las primeras conversaciones de Vernon sobre el álbum—, describió fABLE como una “quema controlada”, una crónica del “drama y la odisea de entregarse al amor y amar”. Esta obra, para Vernon, va más allá del romance: es un hombre en su momento más esperanzador y abierto, con las palmas hacia arriba, listo y dispuesto a salir a la superficie.
En ‘Things Behind Things Behind Things’, la primera canción de SABLE, Vernon declara: “Quisiera que esa sensación desapareciera”. En ‘Rhythmn’, la última canción de fABLE en la que se escucha su voz, plantea una pregunta crucial: “¿Puedo sentir de otra manera?” Allí, tras todo este recorrido, su voz suena más grave y enraizada. “¿Puedo quejarme realmente de estar de vuelta aquí, otra vez?” Con SABLE, fABLE, ominosamente anunciado por Jagjaguwar como el “epílogo” de Bon Iver, Vernon está listo para romper el ciclo turbio de tristeza y desamor, y caminar hacia la luz.
