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Bodas de plomo

En la nueva película de JLo, una pareja ve interrumpida su boda por una crisis que involucra a ex novios, suegros impertinentes y piratas armados

Jason Moore 

/ Jennifer Lopez, Josh Duhamel, Lenny Kravitz, Jennifer Coolidge, Sonia Braga, Cheech Marin

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

Cortesía de Prime Video

¿Cuál es la obsesión de Jennifer Lopez con las bodas? El año pasado tuvimos a la insufrible Cásate conmigo y ahora tenemos a Bodas de plomo, la cual no es ninguna obra maestra, pero por lo menos sí que es divertida.

Gran parte de que esta comedia romántica ligera salga adelante tiene que ver con Jason Moore, el director de ese adorable placer culposo conocido como Pitch Perfect. También ayuda mucho que la película cuente entre los invitados a la boda con la gran Sonia Braga; con la leyenda Cheech Marin; con la maravillosa Jennifer Coolidge, a quien recientemente vimos en la estupenda serie The White Lotus; y nada menos que con Lenny Kravitz, haciendo de un carismático, millonario y sexy ex, la peor pesadilla de cualquier novio.

Obviamente, Jennifer Lopez es Darcy Rivera, la novia, quien va a contraer matrimonio con el apuesto y noble beisbolista Tom Fowler (Josh Duhamel reemplazando al malogrado Armie Hammer). Tom decidió llevar a cabo su boda con Darcy en una hermosa isla privada en las Filipinas, alejados del mundanal ruido y con una señal de WiFi y celular casi nula. Los suegros de Tom son Renato y Renata (Marin y Braga), una pareja que se separó, debido a que Renato se enamoró de Harriet, su profesora de yoga (D’Arcy Carden), otra de las invitadas. Los suegros de Darcy son la impertinente Carol (un papel hecho a la medida para Coolidge) y el callado Larry (Steve Coulter), encargado de grabar en vídeo todo el evento.

Entra en escena Sean (Kravitz), un hombre sumamente atractivo y en apariencia exitoso, que es adorado por Renato, quien mira con desprecio a su futuro yerno. Sean es el detonante de una crisis que pone en peligro al matrimonio. Pero ahí es cuando llegan los piratas y, como si se tratara de una fusión con Duro de matar, los delincuentes armados hasta los dientes secuestrarán a todos los invitados, con excepción de Darcy y Tom, quienes intentarán salvarles la vida, mientras discuten sobre el futuro de su relación entre disparo y disparo. 

Bodas de plomo es una película sin ninguna intención de ser realista. Es una fantasía escapista perfecta para que una pareja disfrute en un fin de semana, ya que apela tanto a un público amante de las comedias románticas, como a la audiencia aficionada a las películas de acción. Todo el elenco hace un gran trabajo, el ritmo nunca decae y las escenas de acción están muy bien logradas, así como el contrapunto humorístico.  Es una película tonta sí, pero divertida.