diciembre 1, 2021

Bill Clinton y Donald Trump entre los pasajeros de los jets privados de Jeffrey Epstein

Luego de que el piloto del fallecido agresor sexual asegurara haber visto a ambos expresidentes y demás estrellas de Hollywood en los aviones, las víctimas del magnate y Ghislaine Maxwell subieron al estrado

Por  ANDREA MARKS

Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell con Bill Clinton en un tour VIP de la Casa Blanca, 1993.

The William J. Clinton Presidential Library

Este martes, durante el juicio por tráfico sexual contra Ghislaine Maxwell, expareja y confidente de Jeffrey Epstein, los abogados de la defensa describieron el círculo de acompañantes del magnate que viajó dentro de sus jets privados. Entre los nombres se encuentran personas influyentes y con poder como los expresidentes de Estados Unidos Bill Clinton y Donald Trump, así como el príncipe Andrés de York y otros más. Asimismo, intentaron nombrar aquellos viajes como casuales en vez de misiones de tráfico sexual, mientras que la Fiscalía se centró en la cercanía de Maxwell con el difunto agresor sexual.

En el interrogatorio del piloto que trabajó con Epstein durante 25 años, Larry Visoski, uno de los abogados de Maxwell, Christian Everdell, citó a Clinton como ejemplo de uno de los pasajeros sobre los que Visoski ya tenía conocimiento de antemano. También mencionó que el príncipe Andrés de York había viajado junto a Epstein al igual que Donald Trump, el astronauta John Glenn, el violinista Itzhak Perlman, el empresario Les Wexner, Kevin Spacey y Chris Tucker. El defensor aseguró que dichas celebridades tenían un interés legítimo en proteger su privacidad antes de pedirle a Visoski que firmara un acuerdo de confidencialidad. Por su parte, el piloto aseguró que la práctica no era “para nada” inusual, en cambio, se trataba de una “solicitud completamente normal” para los pilotos de jets privados.

La defensa de Maxwell intentó hacer ver dichos viajes como un asunto casual, pese a que la evidencia fotográfica presentada este martes muestra que aquellos aviones fueron aumentando de tamaño con el paso de los años (pasaron de un Hawker Siddeley a un Boeing 727, este último apodado como el “Lolita Express”). Tanto Everdell como Visoski confirmaron que los miembros de la familia Epstein también solían viajar como sus acompañantes.

Por otro lado, Visoski aseveró que nunca fue testigo de actos sexuales ni de evidencias de que aquello hubiese ocurrido dentro de los aviones. En cambio, sostuvo que al siempre mantener cerrada la puerta de la cabina, Epstein lo invitaba a usar el cuarto de baño en la parte trasera de uno de los aviones, para lo cual tenía que atravesar toda la cabina de pasajeros. Durante su testimonio, describió a Maxwell como “el número dos” de Epstein, indicando que ella se encargaba de sus finanzas, incluyendo sus honorarios cuando era su piloto.

Visoski recordó haber conocido a Jane en el avión, una adolescente de 14 años a quien, según la Fiscalía, Epstein y Ghislaine tenían en la mira desde el campamento de artes Interlochen en Michigan. De acuerdo con su declaración, jamás le fue nombrada su edad pero le dijo al ente acusador que era “una mujer madura” con “ojos azules penetrantes”. La defensa también cuestionó si Jane había viajado en el avión después de conocer a Visoski, y él admitió que pudo reconocerla en la cabina de mando más no en la de pasajeros, como sí lo podía hacer con otros pasajeros “inolvidables” como Clinton.

Durante la segunda parte del juicio, la víctima que es llamada Jane por la Corte, subió al estrado por primera vez. Ella describió tres tipos de abuso de los que fue víctima entre 1994 y 1966, cuando tenía entre 14 y 16 años. Mencionó haber sido abusada por solo Epstein, por Epstein y Maxwell (a quien acusó de tocar sus pechos y enseñarle cómo masajear al magnate de pies a cabeza), y en otras ocasiones por Epstein y otras mujeres mayores que ella en lo que ella describió como una “orgía”. La mayor parte del abuso tuvo lugar en las salas de masaje en las casas del agresor.

Jane describió haber viajado dentro del jet privado entre Palm Beach, Nuevo México y el apartamento de Epstein en Manhattan. Y al preguntarle con qué frecuencia estaba presente Maxwell durante los abusos, aseguró que fueron más de dos veces aunque le cuesta recordar el número exacto. “Todo comenzó a parecer lo mismo”, señaló.

Más adelante, aseguró haber recibido 2.9 millones de dólares provenientes del patrimonio de Epstein, sin embargo, afirmó no tener ningún interés económico tras el juicio. “Siempre he querido seguir adelante con mi vida”, dijo, añadiendo que está orgullosa de tener un esposo, sus propios hijos y una carrera. De igual modo, solicitó que se respetara su anonimidad pues teme ser revictimizada y arruinar sus 22 años de carrera como actriz. “Si alguien me mira y eso es todo lo que ve, temo que no me contratarían por ello”, sostuvo.

Se espera que el juicio tome alrededor de seis semanas en total.

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