BB Asul: “No me gustan las etiquetas, prefiero la libertad de hacer lo que me den ganas”

Recién llegada de Berlín, donde participó de una residencia creativa con artistas de todo el mundo, la cantante presenta su primer disco solista, UWU, en La Tangente

Por  HUMPHREY INZILLO

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BB Asul, una artista contemporánea, difícil de encasillar.

Gentileza BB Asul

“Va a estar buenísimo. La verdad es que le pusimos un montón de laburo. Estoy trabajando con unos músicos muy zarpados. Toto Brukman es el director musical y está haciendo que todo suene increíble. Tengo unas ganas locas de que llegue del sábado”, dice BB Asul. La cantante se presenta este sábado a las 20 en La Tangente (Honduras 5317), en la que será la presentación de UWU, su primer álbum. “Me emociona un montón en hacer mi primer fecha sola, sin formar parte de un festival”. Dice que está muy emocionada: “Vienen todos mis amigos, es la gran diversión. Yo me lo tomo así, como un un viajecito de egresados”.

Isabela Terán, tal el nombre por detrás del alias artístico, acaba de tener una experiencia superadora de ese viaje de egresados. Participó de la primera edición del camp SHE, organizado por Atlantic Records (con el auspicio de Puma y TikTok) en Berlín. Un evento que reunió a artistas mujeres del género urbano, que llegaron desde todo el mundo a la capital alemana, para participar de talleres, capacitaciones, intercambiar experiencias y componer nuevas canciones. 

¿Cuáles fueron las actividades que más te interesaron del Camp?

El campo tuvo varias aristas súper interesantes. Tuvimos clases de educación sexual, reuniones donde se hablaba de cómo ser mujer en el ambiente en el que nos manejamos y demás. Eso fue muy interesante. Y por otro lado, el hecho mismo de estar entre tantas artistas de tal tamaño, y de otras culturas, algunas muy diferentes a la nuestra. Había chicas de Sudáfrica, de Turquía, coreanas… O sea, había mucha cultura para aprender. Por supuesto, en una semana una nos llega a embeberse de todo al mismo tiempo. Pero sí aprendí muchísimo al estar en el estudio con con chicas tan talentosas, tanto las productoras, como los raperas y las cantantes. Me volví con con muchas ideas y con con muchas miradas distintas sobre la manera de escribir y de grabar. Estuvo buenísimo.

¿Cómo fue tu vida cotidiana en esos días? 

La vida cotidiana consistía en levantarme en un hotel divino, salir a pasear un ratito -lo que me diera el tiempo- y después nos metíamos al estudio. Apenas llegué a Berlín, me hice un grupito. Armamos una crew con las que hablábamos español: Spinelli, es una productora canaria; Paula Sendejas, que es una cantante increíble de Madrid, una piba con un talento muy zarpado; Villano Antillano que es una rapera puertorriqueña tremenda; y Bianca Costa, también rapera y cantante brasilera, pero que vive en Francia. Un equipo que era directamente para estar dos meses internada en el estudio viendo que salía. Además, toda gente muy fértil, llena de data y con mucha facilidad. O sea, un día que nos sentamos en el estudio y Spinelli puso un beat que nos había gustado y Villano Antillano hizo el tema en 10 segundos. Mucho talento. Fue una experiencia de otro planeta. Literal.

Ahí participaron artistas mujeres de todo el mundo, ¿qué las unía (más allá de la música, claro) y en qué aspectos sentiste que había miradas diferentes?

Con las otras chicas, honestamente, si bien nos separan muchísimos aspectos culturales, había millones de temas en los que nos encontrábamos mucho. Sobre todo, en la cuestión de ser mujer en el ambiente de la música urbana y todo lo que eso implica. Digo, hay países donde es quizá un poco más “aguantable”. Y otros donde es bastante más denso. Hablamos mucho con una de las chicas de Turquía, porque el machismo que manejan allá deja al nuestro como algo muy chiquito. Ellas nos contaban cosas muy extremas: trends de TikTok de empujar chicas por el balcón. O sea, una locura. Y también coincidíamos en que  a todas nos había roto el corazón un varón hacía poco. Me di cuenta, en cambio, que las latinoamericanas, o al menos acá en la Argentina, tenemos una sensación de peligro constante con la economía, con nuestra seguridad, que allá no la tienen tanto.

Los viajes son grandes experiencia de vida. Me imagino que, aunque quizás ya habías estado en Europa, en este contexto fue todo muy distinto…

Sí, la verdad es que mi primer viaje a Europa fue cuando tenía 18 o 19 años y estaba muy perdida en la vida. No sabía que onda con la existencia, y mi vieja estaba desesperada. Como buena niña privilegiada mi decisión fue irme. un tío me regaló los pasajes (yo agradecidísima porque no los hubiera podido pagar) y me fui a Barcelona y a Berlín. Y la realidad es que ir en ese plan medio mochilero sin un mango e ir al plan hotel carísimo divino en el medio del centro de Berlín son cosas muy distintas. Pero ambos viajes tuvieron su gustito. Al primero yo fui a descubrir el mundo. No sólo por las locaciones donde estaba, sino por viajar completamente sola, bancármela, conocer gente y salir de mi círculo seguro. Tuvo cosas muy increíbles como terminar en una fiesta en una fábrica abandonada, en un sótano, en una fiesta donde pasaban reggaeton. Y acá, en cambio, tuvo esto de sentarte en el estudio con una chica de Barbados. Una locura que jamás me hubiera pasado sin esta oportunidad. Pero no te podría decir  cuál fue mejor, porque para mí fueron dos experiencias muy distintas. 

Intuyo que no te gustan las etiquetas, y tampoco sería demasiado sencillo hacerlo. Creo que, en principio, sos una artista que aborda diferentes estilos pero que, por sobre todas las cosas, suena definitivamente contemporánea. 

Sí, total, me pasa lo mismo como cuando me preguntan qué música escuchas, ¿viste? O sea, no solo no sé cuántas músicas distintas hice y escuché en la última semana, sino que tampoco sé que voy a hacer mañana. Y eso es como si te metes en un estilo y decís “yo hago R&B”, o “yo hago pop”. Pero después al otro día te sacas un tema de funk brasilero y  quién te entiende. Yo prefiero dejarme la libertad de hacer lo que lo que me den ganas, porque honestamente si hay algo que tengo es que no soporto hacer lo mismo dos veces. Además, gracias a Dios, trabajo con productores que realmente tienen cintura para generar cosas increíbles en casi todos los géneros que yo les propuse. Además, aclaración, jamás una canción se propone por género. O sea, es más tipo “Che, quiere hacer una cosa medio así”. La idea es poder hacer cualquier cosa.

Mirá el clip de «Papi», de BB Asul feat. Chita

Me gustaría hablar de tu proceso creativo. ¿Cómo se construyen tus canciones? Se me hace que, casi como marca generacional, componés con cabeza de productora… 

Creo que mi proceso creativo arranca mucho antes de escribir las canciones. Y digo el mío porque no sé cómo es el de los demás, pero yo asumo que para todos debe ser algo más o menos parecido. Tanto desde la ropa que te pusiste el día anterior que te hizo sentir de cierta manera, y en cierto personaje, como lo que hiciste en el día que te pone más en plan “Bueno, puedo ponerme más llorica” o más como haciéndome la canchera. Qué sé yo… A partir de muchas de esas cosas, como que pinta escribir o decir tal o cual cosa. Y, en general, me siento de una y escribo todo un tema entero. O no escribo nada por semanas. Me pasa mucho que, de repente, escribo una frasecita suelta o dos frasecitas sueltas. Cosas que se me van ocurriendo durante la semana y quizá después las uso para que me disparen otras cosas. Pero quizás a las 3 de la mañana me agarra una chiripiorca y me escribo un tema. Y ahí le hablo a mi productor, a Axel, y le digo tipo “che, tenemos que hacer esto”. Y él está durmiendo, y no tiene ganas en ese momento de contestar. Pero bueno, siempre con paciencia. Yo igual después me quedo dormida y ya me olvide que hice el tema. Pero lo tengo todo escrito, por suerte.

Y supongo que casi en paralelo estás pensando en la estética o el argumento del clip. ¿Te involucrás mucho en todo el proceso creativo o delegás bastante? 

Bueno, de hecho en cuanto a la estética de los videoclips a veces eso es lo que dispara las canciones. Quizás no la canción entera, pero sí ciertas cosas. Todo se va haciendo a la mano, ¿viste? “En el videoclip podría pasar esto, entonces en la canción podría pasar esto otro”, tanto estilísticamente, como en cuanto a producción y o en cuanto a la letra misma. Los vídeos, hoy, en mi manera de escribir al menos, tienen mucha mucha relación. Pero me sale delegar. Igual hay ideas de vídeo que siento que que son muy mías y que las quiero intentar expresar lo más posible, y hay otras que quizás me alcanza con que sea algo estético y que esté bueno. mí delegar me gusta en general, me soy repajera. No me gusta laburar, pero también tengo trastorno obsesivo compulsivo y necesito que las cosas sean como yo quiero. Es bastante difícil. ¡Pobre de la gente que labura conmigo!

En tus letras aparecen referencias a figuras importantes del siglo XX de distintas expresiones artísticas. Es un hallazgo poético ese que dice “Mi culo con tu mano es una pel de Scorsese”. Por otro lado, leer a García Márquez suena cursi… Que aparezcan esos personajes intuyo que tiene que ver con intereses artísticos que van más allá de la música… ¿Cómo dirías que funcionan esas influencias?

Me hace gracia porque el otro día me preguntaron en una entrevista qué leo, y la verdad es que no leo nada. Hay una peli, que ahora no me acuerdo cómo se llama, en la que unos tipos de 50 ponere, se empiezan a juntar con pibes de 25 o 26, que es la edad que yo tengo, y se dan cuenta de que los pibes de 25 saben exactamente qué referencia dar para hacer como que leyeron tal cosa, o que vieron tal peli. Como se saben justo la frase  importante que hay que decir. Bueno, a mí me pasó un poco eso de repente como que la gente asume que yo sé más de lo que sé. O sea, por supuesto que sé quién es Scorsese. Pero, por ejemplo, el libro de García Márquez no lo leí jamás, pero sé que es cursi el chabón. Entonces, ya con eso te hago creer que soy una experta lectora. Pero bueno, más allá de eso, siento que hay muchas referencias de muchas cosas en mis canciones. Y me parece que eso también es esencial en la construcción de las cosas, porque la cultura pop me interesa. Siento que todo el arte que consumo tiene referencias de muchísimas cosas y me encanta cuando estoy escuchando una canción y nombran algo que no te esperabas, entonces intento copiarme eso.

Tu papá es Alejando Terán, uno los arregladores más notables y requeridos en la escena de los últimos 30 años. En tu casa  -imagino- sonaban muchas músicas. ¿Cuál es tu primer recuerdo musical?

Cuando yo era niña, la música era mi papá. Mi papá era la música, y a partir de de eso nos vinculábamos mucho por ese lado. Era una parte bastante esencial del vínculo. Me acuerdo mucho de los Beatles. Los Beatles, de chiquita, me me hacían muy bien. Ahora también, pero siento que de chiquita todavía más. Y después empezamos a experimentar con mi papá, que me mostraba Marilyn Manson, Eminem, La Mala Rodríguez. Yo iba a la escuela con mi remera de Marilyn Manson y se me enojaban. Eran todas cosas lindas. Cuando era muy chiquita no me dejaba ver The Wall, pero me acuerdo que un día me dijo: “bueno, es el momento de ver The Wall”, y compramos medio kilo de menta granizada y nos sentamos los dos a verla. Y fue increíble. Pero en mi casa, la música siempre fue todo. 

El año pasado participaste de La Trampa, ese cruce fantástico entre el trap y la música orquestal, en el CCK, que involucró a muchísimos solistas y también a instrumentistas increíbles. ¿Cómo fue esa experiencia? ¿Y cómo fue compartirla con tu papá?

Lo de La Trampa fue una locura. Yo tenía pocos shows en vivo, ¿viste? Porque yo soy una artista de pandemia. Entonces, uno de los primeros shows, a la vuelta fue ese. imagínate. Pararte delante de una orquesta, que además es una orquesta que yo vengo viendo desde que soy chiquita, y siempre desde otro lugar, de ir a verla. Fue pasar del otro lado como si me cambiaron de situación. Y fue espectacular. Una vez que cantas con orquesta, no querés cantar con nada que no sea una orquesta nunca más. Es muy hermoso, se amolda mucho a tu canción y le da un le da el poder verdadero que tiene tu canción. Y vivirlo con mi viejo, fue espectacular. Es hermoso. En nuestro vínculo la música es una parte muy importante y cada vez que podemos hacer algo juntos es tremendo. Todo lo que hicimos hasta ahora, siempre fue como con un nivel de disfrute muy alto.

Mirá «La Trampa», el concierto en el CCK con la participación de BB Asul

¿La figura de tu viejo se vuelve una carga o un factor de presión para vos? ¿Qué dicen sus amigos de tu música?

La verdad es que nunca lo sentí como una carga. Quizá hubiera estado bueno, así tomaba mejores decisiones al principio. Pero no, para mí él siempre fue como si fuera un un árbol de frutas al que uno le va a sacar frutas cuando necesita para para alimentar sus cosas, ¿viste? Te sentas media hora con él y te muestra una cantidad de cosas que yo no encuentro ni loca. Cada vez que me voy de su casa, me voy con ganas de hacer un disco.  Es un inspirador profesional y tiene una manera de ver las cosas. Mi segundo tema era una guarangada total que hablaba de “pija, puta, tragar guasca”. Y justo se fue de gira con Bajofondo y ponían los temas en el parlantito. Lo tenía a Santaolalla, el mejor productor del mundo, escuchando “puta de la pija, no sé qué”, y era muy gracioso. Y sus amigos siempre me tienen en cuenta para todo. Es hermoso. Además todos me conocen desde que soy muy chiquita, y ver que te sumas a su mundo debe ser gracioso. Ya hemos cantado con el Cuarteto Divergente que tiene él ahora. Muchos de sus amigos me piden aparecer en mis videos, es tremendo. Además, me encantaba cada vez que se arma conexión con la generación de los 80. Hay mucho para para aprender de ambos lados y cuando se logra eso y se logra como esa interacción.