Baltasar Comotto habla de ‘Empezó la cacería’: “Quería hacer un disco distinto a todos los anteriores”

Baltasar Comotto habla de ‘Empezó la cacería’: “Quería hacer un disco distinto a todos los anteriores”

Por  BRUNO LAROCCA

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Baltasar Comotto

Theo Lafleur

Baltasar Comotto siempre está mutando. Este último cambio interior que comenzó hace casi dos años, en tiempos de pandemia, llegó acompañado de un momento creativo que le permitió abrir su espectro personal como músico y productor. “Me siento transformado en todo sentido”, dice una tarde de verano, sentado en la terraza de los estudios Boston Rec, de Villa Devoto, mientras los últimos rayos de sol se posan sobre sus lentes negros. “Estoy sacando a la luz mis orígenes, un montón de cosas esenciales que tenía tapadas como ser humano y que, quizás por una cuestión de cómo llevaba mi vida, puntualmente los excesos tóxicos, a veces estaba cubriendo de capas. Siento que estoy mucho más despierto que antes”.

Empezó la cacería, el disco que el guitarrista dueño de un sonido casi pornográfico -definido así por el Indio Solari- editó los primeros días de marzo y presentará este viernes 18 en Niceto Club, de alguna forma también es parte de ese proceso de mutación constante. Las once canciones que integran el cuarto álbum de Comotto no surgieron a partir de los riffs poderosos de su habitual SG roja, sino de líneas de bajo, secuencias y samplers que fue maqueteando en su casa sobre bosquejos de letras. “Quería hacer un disco distinto a todos los anteriores, que sea una experiencia diferente”, dice. “El bajo tuvo mucha participación en este trabajo. Grabé las bases en dos días con Juan Pablo Alfieri (Todo Aparenta Normal), baterista y amigo, que me dio una mano en este disco. Por primera vez grabé once bajos en un disco”.

Cuesta pensar que el último disco solista de uno de los mejores guitarristas del rock argentino no haya sido concebido desde los riffs de violas, pero en definitiva eso es algo a lo que, desde Rojo (2008), Comotto nos tiene acostumbrados. “Siempre le doy un lugar especial a las violas, me fascina producir guitarras, pero yo no hago discos de guitarrista estándar con solos largos”, aclara. “Para mí la viola es un anexo de la canción. Prefiero los solos cortos, que tengan coherencia con la canción y aporten desde ese lado. También me pasa que me fijo mucho en el audio, que el sonido no se repita de discos anteriores. Por eso con Eduardo (Herrera, productor y amigo) hicimos mucho trabajo de posproducción de guitarras con plugins. Creo que este es el mejor disco en cuanto a canciones y sonido”.

El nuevo trabajo estaba casi terminado en los primeros meses de 2020, pero las restricciones por la pandemia de Covid-19 retrasaron las cosas y Comotto aprovechó esa pausa para dejar respirar a las canciones y realizar algunos cambios. “Hubo letras y armados de temas que resolví en los últimos tres meses”, explica. “Por ejemplo, ‘Video game (siete encuentros)’ tuvo un vuelco diferente a como lo habíamos grabado en un principio. En la versión final empezamos directamente por el estribillo y cambiamos parte de la estructura. También estuvo la participación de Macabre (ex Catupecu Machu), que metió unos sintes increíbles en ‘Físicamente’ y ‘Todas esas obras’, y la de Sofía, de un trío femenino que recomiendo llamado Fémina, que nos deslumbró con su voz en ‘Temblando’. Durante la pandemia empezamos con los videos en Instagram y las videollamadas, un proceso que todavía estamos asimilando todo lo que pasó con los streamings… una modalidad que espero que no se repita nunca más”. 

A diferencia del álbum antecesor, Elite, que tuvo tres productores y tres bateristas, para este disco Comotto armó una estructura de trabajo pequeña y eligió un estudio más intimista, el mismo en el que hoy, en un break de esta jornada que lo encuentra en el rol de productor, está ofreciendo esta entrevista. “Hice un trabajo bastante laborioso hasta que logré tener veinte canciones y a partir de ahí comencé a hacer una selección de los temas que finalmente grabamos acá los overdubs”, explica. “De lo que hice en mi casa quedaron las programaciones, algunas violas y varias voces”.

Comotto dice que temas como “Kiev” son ideales para escuchar con auriculares, a volumen medio, porque es un álbum corto, de 34 minutos, en el que abundan detalles en el paneo y la elección de los sonidos. “Estoy muy agarrado a los cambios estéticos y al concepto de la guitarra”, dice. “La única presión que siento a la hora de tocar la viola es conmigo mismo y es una presión sana, de buscar algo diferente. En este trabajo, por ejemplo, me influenció mucho la música que estuve escuchando el último tiempo”. Y esos músicos que Comotto estuvo escuchando el último tiempo se llaman Jimi Hendrix, George Harrison, Roland Horward, Mick Jones, Steve John, Johnny Marr. “Me gusta mucho la impronta inglesa de la melodía en la viola y la función que cumple la guitarra en la canción”, dice. “En algún momento me gustaría hacer música para películas o algún corto. Dejar por un momento de tocar en vivo y enfocarme en componer a partir de imágenes. Me encantan las películas de David Lynch, Ennio Morricone o las de Quentin Tarantino, en las que creo que la música es el cuarenta por ciento”.

Después de la presentación en Niceto Club, que promete la presencia de grandes invitados, Comotto se subirá a la gira que Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado emprenderán por primera vez en España y al finalizar la última fecha, el 9 de abril en Málaga, aprovechará la estadía europea para presentar en vivo los temas nuevos. “Hace tres años estuve tocando en distintas ciudades como Ámsterdam y mi idea ahora es volver. Aunque me gusta mucho grabar, tocar en vivo es lo que más disfruto porque se genera una adrenalina con el público que no tiene ninguna otra actividad”.