abril 26, 2022

Bad Manners: la leyenda del ska inglés vuelve a Buenos Aires

Este domingo 1° de mayo, la banda liderada por Buster Bloodvessel tocará en la Sala Siranush, de Palermo

Por  DANIEL FLORES

Buster, la voz y el alma de Bad Manners

Al micrófono de Bad Manners desde 1976, Buster Bloodvessel fue un peso pesado para la explosión de la escena 2 Tone británica a fines de los setenta y principios de los ochenta. Junto con colegas como Madness, Specials, The Selecter y The Beat, Bad Manners releyeron entonces el ska jamaiquino, lo pasaron por el filtro del punk y la new wave y lo proyectaron, desde allí, a buena parte del mundo. Buster (Douglas Trendle, nacido en 1958), en particular, le imprimió al sonido 2 Tone su personalísimo estilo, con una veta festiva y hasta humorística mucho más pronunciada, creando un personaje escénico como una especie de clown skinhead de más de 180 kilos, a veces intimidante y otras… ¡vestido como una bailarina de can can! Un dato no menor si consideramos que durante varias décadas de carrera el cantante sufrió de obesidad mórbida, hasta que en 2004 se sometió a una cirugía de bypass gástrico, luego de la que pasó a pesar menos de 100 kilos.  

Con más de cuatro décadas de carrera, Bad Manners se mantiene tocando y girando por el mundo

Sorprendentemente, Bad Manners sigue aún activo, aunque con Bloodvessel como único miembro original en acción, y este domingo llega a Buenos Aires por tercera vez para tocar en la Sala Siranush su eterno set de clásicos del ska como “Special Brew”, “Lorraine”, “Inner London Violence” y “Lip Up Fatty”.

Antes de embarcarse en la nueva gira latinoamericana, Buster respondió algunas preguntas desde una de sus actuales residencias: su barco amarrado en uno canal del suburbio londinense de Hayes, Middlesex.

¿Buster, es cierto que vivís en un barco?

¡Claro que sí! Ya hace varios años, y me encanta. Pero no vivo todo el tiempo acá. Parte del año vivo en Veliko Tarnovo, Bulgaria. Ahí abrí el Buster’s Bar, que se volvió bastante popular con los expatriados que andan por la ciudad. Pero tampoco es que lo abra regularmente, solo de vez en cuando…

¿Cuándo escuchaste música jamaiquina por primera vez?

De muy chico, realmente, debía tener 8 o 9 años. Tenía un amigo que hacía unas fiestas llamadas Reggae Time, todos los domingos, donde obviamente sonaba mucho reggae y ska. Eran tiempos muy extraños, recién empezaban a aparecer los skinheads, que entonces no tenían relación alguna con el racismo; al contrario, les gustaba el reggae y el ska, que habían tomado de los inmigrantes jamaiquinos que en esos años venían a Londres. Había fiestas prácticamente todos los fines de semana.

¿Cuál es el presente de Bad Manners?

Seguimos girando por muchos países y la gente disfruta de nuestra música igual que ayer. No hemos compuesto mucho material nuevo, seguimos tocando lo mismo de siempre, pero debo decir que nos hemos vuelto muy competentes a la hora de interpretar el set de Bad Manners. Nuestra longevidad es mi mayor orgullo. El hecho de que sigamos adelante, haciendo feliz a la gente, y que haya personas que no nos vienen a ver hace mucho, pero de pronto aparece y nuestra música los lleva nuevamente a un lugar especial, todo eso es muy gratificante.

¿Después de más de 40 años, hay algo que te quede pendiente con la banda?

Supongo que en los últimos años hubiera sido bueno grabar algo nuevo. Pero estuvimos girando tanto que fue imposible. Ahora mismo es algo que estamos hablando, espero que podamos componer y sacar nuevo material en breve. Hemos hecho tantas cosas con Bad Manners que debería haber escrito un libro. ¡Probablemente lo escriba cuando vaya a prisión!

¿Qué significa el ska para vos?

Siempre ha sido una forma de música muy especial por esa capacidad de entretener y hacer bailar y contagiar felicidad. Hay algo en el contratiempo del ska que produce un genuino sentido de la euforia y te lleva a bailar. Es una de las mejores músicas de baile que hayan existido.

¿Cómo está tu salud últimamente?

No es la mejor, por decirlo en pocas palabras. Me falta un poco el aire, me canso rápido, más fácil. Sigo disfrutando de tocar en vivo, aunque dejo mucho en cada show. No diría que estoy tan bien como antes en escena, pero todavía logro hacer bailar a la gente

¿Te ves dejando de tocar?

No me veo en absoluto sin tocar. Por suerte, soy el jefe así que puedo decidir cuándo lo hacemos.

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