Zulia es uno de los artistas que sin duda alguna tienes que voltear a ver. Su trayectoria no cuenta una historia común y aburrida, de hecho, su recorrido ha reunido grandes influencias musicales que parten desde lugares como Venezuela, África, Brasil, México, entre otros sitios. Esta extensa exposición a la música le ha dado la oportunidad de ser acreedor de un proyecto versátil, fresco y visionario.
Con deseo de ser un exponente destacado dentro de la música en español contemporánea, Zulia nos presenta su EP debut, Aviso de Despido. El material, además de darnos un acercamiento más contundente hacia su propuesta, narra la historia que transcurre en los días posteriores a su primera ruptura amorosa, todo a través de un sonido alternativo y pop que plasma a la perfección sus sentimientos más reales y honestos. El EP nos presenta la primera parte de una saga musical que estará dividida en cuatro facetas.
En entrevista con ROLLING STONE en Español, Zulia nos da más detalles sobre su material debut, recuerda los inicios de su trayectoria y cómo esto lo ha llevado a trabajar con grandes nombres dentro de la industria como Christian Nodal, Christina Aguilera, Bad Bunny, Humbe y Latin Mafia, pero sobre todo, reflexiona el camino que pondrá su nombre en lo alto como músico.
Háblame de tus primeros acercamientos con la música. ¿Cómo fueron? ¿Qué es lo que más recuerdas de eso?
Yo tengo una vida interesante porque me mudé de niño a muchos lugares, pero nací en Maracaibo, Venezuela, en el estado de Zulia. Nosotros en Maracaibo somos muy artísticos, hay mucha música, es una parte muy caribeña de Venezuela, ya que hay una parte que se conecta con el Caribe. Tenemos esa influencia del Caribe, musical y culturalmente.
Comencé a mudarme de niño a diferentes lugares. Yo me crié, desde los 5 a los 11 años, en Angola, un país en África, después me mudé a Brasil, regresé a Venezuela y ahora en México. Estas movidas me han dado muchas referencias e influencias musicales. Siento que también dio una perspectiva interesante de mi identidad y de lo que quiero decir, eso está cool.
Mi papá escuchaba mucha música de cuando yo estaba chamo y recuerdo que los primeros años de mi vida, hasta los 18, veía poco a mi papá por su trabajo, así que muchos recuerdos son cuando él regresaba del trabajo y se recostaba en el sofá de la sala a escuchar conciertos en vivo. Teníamos muchas influencias, como música brasileña, música africana y rock and roll clásico de los 60, es lo que escuchábamos bastante. Mi mamá, musicalmente, era más abstracta. Así fue como más o menos empezó.
Yo comencé a tocar la guitarra muy joven. Cuando tenía 14 años cuando comencé a tocar en bandas de rock.
¿Hubo algún detonante que te llevara a seguir en el camino de la música? ¿Siempre estuvo en tus planes?
Yo me desempeñaba muy bien en la escuela, pero no me gustaba porque todo me estresaba. No me veía haciendo algo por toda la vida. El problema es que cuando cumplí 14 años y comencé a tocar en bandas de rock en Venezuela, comencé a sentir cómo se sentía tocar en vivo y con un grupo, eso me daba mucha euforia, una sensación de estar sedado y era algo muy extraño y físico. Me di cuenta de que quería hacer eso, pero en bajita, como en secreto porque no estaba convencido de que eso fuera posible. La situación en Venezuela me inspiró bastante, cuando llegué a vivir ahí fue cuando se jodió el país, así que no tuve la nostalgia de que antes estaba bien y después mal, sólo llegué y todo estaba mal. Aunque soy una persona que me adapto muy bien porque todo el tiempo estoy dando vueltas, uno siempre tiene las raíces de donde nació y de dónde es su familia. La situación en Venezuela me detonó esa sensación de urgencia, me metió en la cabeza la mentalidad de hacer las cosas hoy porque el mañana no es promesa, todo puede cambiar. Esto me hizo moverme hacia adelante con la música, entre otras cosas que pasaron. De aquí yo me comencé a dedicar a la música.
“Yo llegué a Monterrey, México con la idea de que sería músico, 100%”.
¿Cuáles fueron los siguientes pasos formales para que fueras considerado músico?
Comencé a moverme con todo esto. Empecé a componer y hacer otras cosas para los artistas. De una manera u otra, trabajé con Nodal, Bad Bunny, Christina Aguilera y más artistas. Pero no me quiero enfocar en eso porque este es el problema ahorita. Como hice canciones para Bad Bunny y más artistas, quita la importancia a mi meta original, que es llegar a donde estoy ahora. Con esas canciones logré voltear suficientes ojos para firmar un contrato discográfico a inicios del 2023, del cual ya no soy parte porque ya terminó. Ahorita, a dos años de mi primera canción, finalmente puedo sacar mi primer proyecto.
¿Crees que tu lado como productor es una ventaja para tu proyecto personal? ¿Quedó atrás esa faceta de Zulia?
Siempre va a existir ese lado. Siento que estamos en un momento donde el artista no compone y no produce, entonces cuando uno produce es productor, pero yo no soy productor, soy músico. Cuando tú eres músico, produces y escribes, se te dan ideas de video, de cómo te quieres vestir y todo. Esto se me hace normal. Estamos acostumbrados a artistas que les escriben y producen, que les hacen un campamento donde escriben 50 canciones y eligen las mejores ocho una vez al año para un proyecto. Por ejemplo, Rauw Alejandro no es bailarín, es un artista que baila, pero es artista, bailar es sólo una faceta, es una ventaja. Yo tengo una faceta donde produzco y hago mis cosas, pero siento que es normal. Esto me ahorra mucho porque cuando tú tienes un productor tienes que confiar en que su visión se alinee con la tuya, y el hecho de que yo tenga un sonido característico es que yo soy el que plasma las ideas.
Yo ahorita estoy produciendo para financiar mi proyecto, esto es una bendición que no voy a negar. Gracias a la producción es que tengo ciertos reconocimientos y cosas así. Sencillamente me gustaría ser más que eso, sé que soy más que eso. Se me hace muy importante tener esta entrevista porque son plataformas que dan la oportunidad de poner los ojos en ciertos proyectos.
“Siento que tengo un proyecto muy bueno en mis manos”.
Me gusta que tu sonido se haya definido al no tener uno porque te gusta experimentar. ¿Qué nació en ti para seguir evolucionando tu sonido, ser uno de los artistas que no busca ser encasillado en un género?
Me gustan las melodías. Para mí, “raro” no significa bueno. Siento que estamos entrando en una época donde alguien saca algo y no se le entiende lo que está diciendo. Cuando hay un movimiento que se orilla a un extremo de la balanza, hay otro que se pone al otro extremo para balancear. Por ende, tuvimos un momento de música comercial genérica, hasta cierto punto ignorante musicalmente, por eso ahora hay un movimiento de música alternativa que está intentando empujar el umbral para el otro lado, lo cual es natural. Viene ese movimiento a hacer la antítesis del otro, por completo, lo que hay que aplaudir. Yo considero que estoy en un punto medio. A mí me encanta el pop, Taylor Swift y Sabrina Carpenter, pero también me crié escuchando bandas de rock progresivo. Siempre he pensado en que la melodía es reina, que es lo que me gusta. Me gustan las melodías que complacen. Mi intención es evocar una emoción a una persona normal.
Describes tu música como “el intento de hacer sentir a través de lo que has sentido a lo largo de los años” y que tu objetivo es cambiar el sonido del pop en español, ¿cómo crees que va ese intento y camino?
Creo que va muy bien, aunque creo que todo cambio toma tiempo. Siempre he sido alguien que llega un poco después pero llega mejor, siempre ha sido así. A veces, frustrado, me pregunto por qué no me han pasado ciertas cosas a mí, gracias a Dios ya superamos esa etapa. Siento que las cosas que he vivido en otros lugares me han llenado de impotencia, de saber que algo está mal y no tener el poder de cambiarlo, tener que callarlo. No estoy dispuesto a callarme lo que está pasando con la música latina porque siento que está mal nutrida en todos los aspectos, ahorita se está mejorando gracias a artistas como Humbe o Latin Mafia. Les aplaudo que estén brillando por algo que no es reggaetón, y a mí me encanta el reggaetón, pero soy partidario de que debe de haber un poco de todo y siento que ahorita hay demasiado de una cosa y nada del resto. Creo que no hay héroes para los otros nichos y necesitamos héroes.
“Tengo una meta clara y quiero ser pionero de esto”.
Soy una persona extremadamente competitiva, obsesionada. He sacrificado mucho por esto. Estoy buscando la excelencia bajo mis medios.
¿Cuál dirías que es la mayor fuente de inspiración para Zulia?
Mi mayor fuente de inspiración es mi idealización del mundo, mi romantización, lo cual es un problema que siempre he tenido. No he tenido que generar un callo emocional, pero soy una persona sensible y que siente mucho, no soy una persona que se ha vuelto fría por ciertas cosas. Mi inspiración es con base a lo que me gustaría que fuesen las cosas. Tengo dos opciones: o me libro de todo tipo de expectativas para no sufrir o mantengo mi romantización del mundo y la esperanza sobre lo que puede ser, pero sufres porque te decepcionas todos los días. Yo siento que de aquí surge la inspiración, viene del hecho de querer que algo sea una manera aunque no sea así, y esa ruptura en el corazón te genera un luto eterno que hay que tenerle cuidado.
Mencionas la importancia que ha tenido el haber vivido en diferentes lugares para poder adquirir una gran variedad de influencias musicales, ¿pero qué tanto peso tienen las raíces en tu proyecto? ¿Crees que representas una voz para Venezuela en la industria musical?
Es un peso muy grande para poner en mis hombros. No sé qué tanto los venezolanos se identifican conmigo, pero por lo menos yo me identifico con Venezuela. Me cuesta un poco encajar en mi país porque yo no me crié en Caracas, pero lo que sí te puedo decir es que quiero representar a mis valores y de donde vengo. No sé quién va a resonar a mi mensaje porque me siento alienígena a todo, a la estructura social de cómo está la situación, me siento náufrago. Creo que la gente tiene que entender que uno se fue de Venezuela con memorias, pero cuando regresas, eso ya no existe, entonces te aferras a lo que ya no existe. Esto te crea una crisis de identidad extraña, porque uno se intenta pegar a algo, pero sí me pegué a algo: a mi acento y a mi nombre. Elegí mi nombre porque mis padres son de ahí y yo nací ahí. Siento que es algo que tiene que ver conmigo obligado. Todo lo demás en mi vida es moldeable porque he cambiado mucho de lugares, pero si hay algo que no puedo cambiar es en dónde empezó todo.
Cuéntame un poco de tu EP debut, Aviso de Despido.
Este EP relata los días después de mi primera ruptura amorosa seria. En realidad no fue apropósito que fueran siete canciones, pero al final terminaron siendo los siete días de una semana. Relata la ruptura de mi relación pasada, lo que pasaron en esos días y lo que sentí. Es parte de un impulso de cuatro proyectos que voy a sacar en el próximo año. Este es el más alternativo, pero ya estoy terminando el segundo que se va a llamar Lágrimas de Cocodrilo.
Aviso de Despido es muy alternativo porque es muy honesto, de las cosas que sentí en esa semana, cómo me sentía después, más o menos cómo fue la situación. Es una despedida, por eso se llama así.
Siento que no hay algo así ahorita. Siento que lo mío son canciones tradicionales que se entienden, son historias que conocemos y personales, pero escritas con un poco más de filo y angustia. Creo que tiene potencial para que mucha gente se pueda identificar, no siento que sea un mosaico de sonidos y abstracto, es algo muy intencional y muy pop. Siento que es pop por su estructura. Creo que lo único por lo que la gente cree que es alternativo es por cómo lo interpreto, la manera en cómo lo canto, que es muy ilustrativo.
Tengo una canción con Danny Ocean, el artista más escuchado de Venezuela. Es una canción que tiene un arreglo jazz, algo diferente. En términos de sustancia, podemos generar algo cool con una vibra diferente. Ya salió el disco, que tiene siete canciones y que viene acompañado por el video del tema.
Por ahora, Zulia se encuentra entrando a una nueva era que será un rompeaguas para su trayectoria. El músico planea crear ruido en la mesa para hacer saber que su momento ha llegado.


