Desde su adolescencia en el departamento del Cesar, en Colombia, Stidl Torres supo que su destino estaba ligado a la música. “Mi pasión por la música comenzó en mi adolescencia, cuando tenía 13 años. Fue una mezcla de curiosidad y amor por los sonidos que me rodeaban”, explica. A medida que fue creciendo, se interesó en la producción musical y la tecnología, experimentando con programas de edición de video y lenguajes de programación. Este descubrimiento lo llevó a profundizar en la creación de su propio sonido y, a los 15 años, tomó una decisión crucial para su carrera: fundó su propio sello discográfico, Stidl Music Entertainment. Con esta iniciativa, marcó el inicio de una trayectoria en la que la música y la estrategia digital se combinaron para dar vida a un estilo propio e innovador.
Las influencias de Torres son eclécticas y revelan su visión de la música como un puente entre emociones y tecnología. “Me inspiraron artistas como Avicii, David Guetta y Daddy Yankee, por su habilidad para conectar emociones con ritmos únicos”, comenta. Estos referentes le permitieron forjar una identidad artística que mezcla los sonidos urbanos con la electrónica, creando una fusión distintiva que ha definido su estilo. Su primer gran logro llegó con las canciones ‘Twerking’ y ‘Sol, Playa y Arena’, que superaron cada uno los 17 millones de reproducciones en plataformas digitales como Spotify. “Este logro validó mi decisión de combinar música y estrategia digital”, señala. Más allá de las cifras, el impacto de estas canciones demostró que su método de integrar análisis digital con producción musical podía conquistar poco a poco una audiencia global.
El proceso creativo de Torres es una combinación de análisis y emoción. Lo compara con ensamblar un rompecabezas emocional: “Identifico un concepto, analizo el algoritmo, busco sonidos y estrategias digitales que resuenen con esa idea y dejo que la imaginación y melodías guíen las letras”. Su enfoque es meticuloso y calculado, pero también le da espacio a la intuición y la espontaneidad. En este sentido, la tecnología juega un papel crucial, pues le permite experimentar con efectos y texturas sonoras que enriquecen sus composiciones.
Antes de iniciar un nuevo proyecto musical, Torres sigue un ritual que le permite alcanzar un estado de inspiración: “Me desconecto del mundo para meditar o leer sobre temas que me interesan, desde ciencia ficción hasta tecnología”. Este momento de introspección le da la claridad mental necesaria para abordar cada canción desde una perspectiva renovada. Sus letras reflejan una temática profunda, explorando la superación personal, las dualidades internas y la interconexión entre lo humano y lo digital. Además, las historias de artistas emergentes en busca de su lugar en la industria también alimentan su creatividad. Le inspiran las historias reales de artistas que luchan por sus sueños a partir de emociones y perspectivas únicas.
Musicalmente, define su estilo como “una fusión de ritmos urbanos con toques electrónicos, impregnados de storytelling y tecnología”. Aunque ha trabajado en géneros como el reguetón, trap y la electrónica, Torres no teme la experimentación y tiene interés en explorar el indie pop y la música experimental, integrando sonidos orgánicos con y sin sintetizadores para expandir sus horizontes sonoros en busca de una evolución constante.
Su visión global de la música le ha permitido colaborar con artistas emergentes e independientes de diversos géneros y enriquecer su propuesta musical. La experiencia en la industria le ha dejado valiosas enseñanzas, pero hay una lección que considera clave: “La independencia no tiene precio. No se trata solo de crear música, sino de asegurarte de que los artistas tengan control sobre sus carreras y regalías”. A pesar de su juventud, ha forjado un criterio que le permite cuestionar muchas cosas de la industria musical, y eso se hizo evidente cuando habla sobre la forma en que la tecnología (a pesar de sus aportes revolucionarios en términos creativos y de negocio) ha contribuido la devaluación de la música y a la explotación de los artistas.
En esta etapa de su vida, Stidl Torres tiene un mensaje claro: “Quiero inspirar a las personas a creer en su capacidad de romper barreras. Con trabajo y visión, todo es posible”.


