Artistas que debes conocer: Merina Gris

El trío de Donostia mezcla euskera y castellano en sus canciones dentro de lo que ellos autodenominan “pop violento”.

febrero 26, 2025

Sonido Muchacho

Merina Gris es un trío originario de Donostia, formado por Julen Idigoras, Sara Zozaya y Paskal Intxauspe. En su propuesta musical, el grupo fusiona euskera y castellano, creando un estilo propio al que ellos mismos han denominado “pop violento”. Su música no solo se distingue por la mezcla de lenguas, sino también por su enfoque lírico, que aborda temas políticos y sociales de forma contundente.

Con sus rostros cubiertos por máscaras brillantes de cristales, la agrupación se distingue por su identidad visual impactante y poderosa, que crea un aura de misterio. Esta elección les permite enfocar la atención en su mensaje y en la música, dejando de lado la identidad personal y convirtiendo la música en el verdadero protagonista.

Tras el lanzamiento de su segundo álbum de estudio, ZULOA, el grupo conversó con ROLLING STONE en Español sobre su trayectoria, el proceso creativo de su material más reciente y las letras punzantes que han entregado.

Sonido Muchacho

La pandemia sorprendió a Merina Gris en medio del proceso creativo de sus primeros temas, un momento que, lejos de paralizarlos, les desafió a encontrar nuevas formas de seguir trabajando. A pesar de las restricciones y el aislamiento, el trío no se detuvo, aunque admiten que fue un reto significativo que impactó su forma de hacer música. Durante ese periodo, las influencias del grupo se diversificaron, alimentándose de artistas tan variados como Mura Masa, Flume, Jim Dawson, Sam Austin, Curtis Waters e incluso el álbum Charli de 2019, de Charli xcx. Estas referencias musicales, que van desde lo experimental hasta lo pop, dieron forma a su sonido único, que culminó en su álbum debut, Zerua Orain, lanzado en 2022.

En cuanto a su decisión de ocultar sus rostros tras máscaras brillantes, Julen Idigoras explica que esta elección surgió del deseo de no dar contexto a su público. “Era un ejercicio artístico”, comenta, “veníamos de otros proyectos y queríamos borrar el contexto”. Para el trío, esconder su identidad detrás de estas máscaras tiene un propósito claro: dirigir la atención de su audiencia hacia lo que realmente importa, el “qué” en lugar del “quién”. Así, buscan que la música y el mensaje se conviertan en los protagonistas absolutos, sin distracciones relacionadas con la identidad personal.

Sonido Muchacho

ZULOA, su material más reciente, es una propuesta audaz y multifacética que abarca un abanico conceptual en el que el término “zuloa” (que se traduce como “agujero”) se convierte en un punto de partida para explorar una variedad de significados. Para el trío, un agujero no es solo un vacío, sino algo mucho más complejo: una entrada y una salida al mismo tiempo, un problema y una solución, un punto de ruptura y de regeneración. Este concepto da lugar a lo que ellos denominan “la teoría de los seis agujeros”: el hoyo, la grieta, el butrón, el tragaluz, el refugio y el vacío. Cada uno de estos conceptos representa una faceta distinta de la experiencia humana, desde la confrontación con lo desconocido hasta la búsqueda de un lugar seguro o escape.

Con este segundo álbum, Merina Gris ha logrado encontrar lo que consideran su sonido “más actual”, resultado de un proceso de maduración como banda, de haberse conocido mejor entre ellos mismos y de un proceso de autoconocimiento. 

En ‘Hiru Damatxo’, la agrupación aborda la gentrificación de su San Sebastián natal. “[La música] claramente se utiliza para denunciar la realidad”, expresa Sara Zozaya, “en este caso, está claro que hemos nacido en una ciudad y ahora es otra muy diferente. La música sí que es una manera de transmitir esa realidad, un mensaje”. Para Paskal Intxauspe, se trata de una forma de poner el tema en el foco: “Está el problema, pero te lo voy a decir otra vez y te lo voy a volver a poner en la cara”. 

“Si el arte fuera una persona sería muy chantajista”, dice Julen, “es muy útil para llegar a la gente y transmitir mensajes porque el arte te convence a través de tocarte las emociones y de generarte algo. Por eso creo que el arte es tan útil para mover conciencias, porque se comunica y es algo que todos los seres humanos tenemos en común. Los lenguajes pueden ser diferentes, pero un código emocional lo tiene todo el mundo y, además, es un código flexible que no se rige por normas ortográficas ni por ninguna otra regla. Creo que es una herramienta muy potente para hacer política”.

Estos próximos meses, Merina Gris llevará ZULOA al escenario. “Necesito tocar, necesito verle la cara a escenario”, dice Julen, “a mí el feedback de la gente cierra el círculo y le da sentido a todo esto. Me da placer. No se puede pedir más”.

PATRICIA GUERRERO

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