La marimba de chonta, también conocida como “el piano de la selva”, ha sido el instrumento por excelencia del Pacífico colombiano; Proveniente del continente africano, este instrumento ha otorgado una sonoridad única a las agrupaciones que mantienen viva la tradición musical de la región.
“La esencia de las músicas del Pacífico provienen de la cotidianidad de la vida, del laboreo, de las vivencias, de nuestras creencias, de los nacimientos y la muerte. La esencia se hace presente en esa espiritualidad que tenemos. Son músicas muy naturales y vírgenes”, dice a ROLLING STONE en Español Felipe Amú, director de De Mar y Río.
De Mar y Río nació en 2018, cuando Amú convocó a jóvenes artistas de la Escuela Canelón, institución dirigida por la destacada artista Nidia Góngora. La agrupación está conformada por músicos provenientes de Cali, Timbiquí, López de Micay, Guapi, Iscuandé, El Charco y Juanchaco, quienes han mantenido viva la esencia sonora de su territorio, todos menores de 30 años. “La propuesta es demostrar que dentro de la tradición está la innovación, hoy en día todos quieren ser Pacífico, pero fusionando, cosa que no está mal, pero De Mar Y Río quiere -dentro de la tradición- también estar a la vanguardia y tejer un puente entre estos”.
Además de cautivar los sentidos con el sonido de la marimba, en su más reciente álbum, El Club de Alabaos del Pacífico, la agrupación rinde homenaje no solo a la sonoridad del Pacífico, sino también a los alabaos. Estos cantos tradicionales, en forma de alabanza, suelen acompañar a los difuntos y a sus familiares, además de abordar temas como la paz, la violencia y diversas problemáticas sociales. “Este disco surgió desde la premisa de que las tradiciones son poco exploradas, estos cantos normalmente no se graban, y es importante empezar a tenerlos grabados para que puedan ser recordados de una manera más sencilla, porque los grandes maestros y bibliotecas humanas se nos están yendo, además es bonito que, De Mar Y Río, una agrupación joven, muestre su interés en estos cantos tradicionales y espirituales. Se juntaron más de 25 cantoras en el estudio, y sin lugar a dudas fue algo mágico, fue como grabar un disco de música góspel, porque eso son los alabaos, son nuestra música góspel”.
Esta última producción es, posiblemente, una de las más recientes en las que el espíritu raizal se mantiene prácticamente intacto. La voz principal es acompañada en todas las canciones por las voces de varias mujeres cantoras de la región, quienes, con su interpretación, transportan los sentidos a un lugar inmerso entre el mar y la selva del Pacífico.
De Mar y Río apuesta por preservar un sonido auténtico, sin recurrir a fusiones o colaboraciones que, en muchos casos, terminan desdibujando los sonidos folclóricos de los territorios. Estos sonidos, arraigados en la tradición, se encuentran en riesgo debido a la presión de generar cifras dentro de una industria despiadada con la música raizal y los sonidos ancestrales de regiones periféricas, alejadas de las grandes ciudades y disqueras que priorizan producciones sintetizadas.
“Nosotros no presentamos un concierto tradicional, tenemos todo un performance que entrelaza nuestras tradiciones, presentándolas de una manera vanguardista, nosotros no queremos transformar la esencia de la tradición, pero si le damos pinceladas de otras cositas”, asegura Felipe Amú con respecto a las presentaciones en vivo de este proyecto musical, además de hablar sobre la responsabilidad de representar las músicas tradicionales en festivales de gran relevancia: “Vamos a abanderar no solo las músicas del Pacífico, también somos los abanderados de todas las músicas tradicionales de Colombia; esa es una gran responsabilidad, pero también siento tranquilidad porque conectamos con públicos nuevos por toda nuestra puesta en escena”.

En vistas de un futuro prometedor, para De Mar Y Río es de suma importancia no desligarse de sus raíces, algo que puede llegar a ser un gran reto en el contexto de la industria musical: “El día a día de nosotros y del territorio es la clave para no perder la esencia, por más famoso que uno llegue a ser, la esencia está en preparar un sancocho de pescado junto a tu familia, está en estos jóvenes de la agrupación que apuestan por cantar como los viejos, como los grandes maestros que hemos tenido. Nuestra esencia es ser la juventud que presenta y mantiene a la vanguardia las músicas tradicionales”.
La sonoridad de la agrupación es la conjugación entre la fuerza del mar, que se hace presente en las voces de las cantoras, el retumbar de la selva, en cada nota de la marimba de chonta y los recorridos del río, que tocan muchos pueblos y sacan un poquito de cada uno para plasmar lo que es el Pacífico colombiano en las canciones de De Mar Y Río.


