“Mi papá era mariachi, y mi mamá escuchaba La Voz de Colombia todo el día”, dice Juan José Moreno, el artista que lleva las banderas de El Diestro, un proyecto musical tremendamente prometedor que por estos días anda presentando su nuevo álbum, Mientras viva, siempre te recuerdo.
“Esa combinación de escuchar rancheras y ‘plancha’ me fue perfilando y, de hecho, cantaba mucho cuando era niño, luego fue que paré como nueve años de tocar, pero pedí una guitarra acústica en una navidad y desde ese día no paré”, recuerda.
Sus estudios de música y composición le ofrecieron un espectro muy amplio de posibilidades que abarcaron desde lo más académico hasta lo popular, pero su propia exploración le llevó a comprender que estas “no son necesariamente cosas que se excluyen entre sí”.
Mientras viva, siempre te recuerdo se basa en un concepto que intenta reflejar las diferentes aristas del amor, los vínculos y la memoria; “como la memoria no es lineal, aparecen multitudes de anécdotas narradas y referencias a la cultura popular que lo configuran como una especie de monólogo interno y personal, como si quien canta y quien habla fueran personificaciones distintas de la memoria”. En ese recorrido por el corazón y los recuerdos, hay momentos en los que la voz de Charly García se convierte en una especie de guía, de hilo conductor.
El álbum navega hábilmente entre la canción de autor y el rock progresivo, con un equilibrio que le permite mantener el interés de la audiencia a lo largo de sus 17 cortes. En ellos también se encuentra la cercanía del pop, la permanente inquietud del jazz, o la melancolía del tango en ‘Tinto envenenado’.
“Este disco es un statement de que lo prolijo y lo desprolijo son actitudes y no sonidos, pero todo en la música hay que hacerlo a nivel profesional”, señala Moreno. “Sónicamente está tratado con mucho detalle por Simón Ramírez [La Banda del Bisonte] en la mezcla, y Sebastian Lopera en el máster, ellos dos lograron que mi idea de hacer rock progresivo no se quedara en el plan usual de usar los sonidos propios de los 70: es un disco que suena a prog, pero de todos modos remite a artistas que están más cerca a nuestro país y a nuestros oídos”.
Sin ser demasiado literal, la producción del disco (que se siente como un viejo álbum de fotografías) remite a artistas que este músico antes temía mostrar como referentes: Daft Punk, los Beatles o Gorillaz. Sin embargo, sí muestra una respetuosa e inteligente cercanía con gente como Charly, Cerati o Fito Páez, conservando a Abbey Road, de los Beatles, como una inspiración fundamental. Incluso la filmografía de David Lynch parece colarse en el espíritu de Mientras viva, siempre te recuerdo.
“Este disco fue hecho con el absoluto convencimiento de que se puede hacer música compleja y divertida a la vez y que hablar de la muerte y el dolor debe conducir de alguna forma al amor o a la vida misma. Estas licencias que solo tiene el arte hacen más llevadera la existencia en un país que año a año más se ve sin rumbo”, declara el músico, que tendrá la oportunidad de presentar este trabajo en el marco del Festival Altavoz en Medellín, el próximo 13 de octubre, en una jornada que también tendrá a Briela Ojeda, La Chiva Gantiva, Los Árboles y Pennywise, entre muchos otros.


