Hay conciertos más o menos inspirados, mejor o peor producidos, con mayor o menor convocatoria. Y hay conciertos que son hitos, extraños y fugaces instantes de iluminación y celebración colectiva que quedan en la historia. Sumen a esta última categoría el show de The Damned el sábado 15 de marzo de 2025 en Buenos Aires. El segundo viaje a la Argentina de la banda británica formada en 1976 no resultó en un recital más sino en una de esas noches de las que muchos podrán jactarse por “haber estado ahí”. Un fenómeno poco frecuente para el que se deben dar demasiados factores a la vez. Estas fueron algunas de esas circunstancias en el Teatro Flores:
1. La formación: a casi cincuenta años de su debut y de la propia explosión punk en Londres, The Damned tocó en Buenos Aires con tres de sus cuatro integrantes originales, algo rarísimo para un exponente de su generación: el cantante Dave Vanian, el guitarrista Captain Sensible y el baterista Rat Scabies. El cuarteto, reunido para esta gira en particular, se completó con el bajista Paul Gray, incorporado al grupo “apenas”… ¡en 1980! También los acompañó Monty Oxymoron, tecladista desde 1996.

Pero los nombres y los años se reducirían a una anécdota de no ser por el hecho relevante de que estos músicos, con un promedio de 70 años, dieron un concierto de casi dos horas, compacto, intenso, sin pausa, incluso sorprendente; con un peso inevitablemente nostálgico, pero nunca fácil y obvio (ver punto tres).
Desde el inicial “Love Song”, Vanian parece emular a los vampiros a los que ha sido aficionado incluso antes de The Damned: jovial, elegante, dandy y dramático, se desliza por el escenario aparentemente sin esfuerzo, como si los años no hubieran pasado para él. Rat Scabies muestra por qué habría que reconocerlo al fin como el heredero legítimo de Keith Moon y termina prendiendo fuego a los platillos (no, en serio: ¡literalmente!), apuntalado por un bajista excepcional para esta música como Paul Gray, que suma armonía y tensión en una clase magistral de bajo power-pop, de la que toda una camada indie sub 30 podría tomar nota. Quizás a Captain Sensible se lo vea ligeramente contenido, para lo que suele ser una personalidad desbordante; no abunda en sus clásicos monólogos humorísticos, pero se concentra en la Gibson SG y tiene momentos de alto vuelo psicodélico como en “Curtain Call” y “Smash It Up”, además de tomar el micrófono para su canción-emblema, “Life Goes On” (¿qué tan punk hay que ser para cantar “Y recordá siempre que este es el día más feliz de tu vida”?).
2. El ausente: en ningún momento estuvo previsto que Brian James, único Damned fundador faltante, fuera parte del actual tour. Pero tampoco se anticipó que, entre las fechas sudamericanas, llegaría la noticia de la muerte del gran guitarrista de rock and roll, autor de los más tempranos clásicos de la banda, como “New Rose” y “Neat Neat Neat”. James falleció pocos días atrás, el jueves 6 de marzo, y sus excompañeros lo recordaron dedicándole canciones como “Fan Club” y con su estampa proyectada en el escenario, lo que convirtió al show en una ceremonia distinta.
3. El repertorio: curiosamente, el setlist no descansó cómodamente en el legendario álbum debut de 1977 (reconocido como el primero del punk británico en editarse) ni en Machine Gun Etiquette (1979) su otro LP más aclamado. Si bien incluyó tracks de esos inevitables, la lista hizo foco en canciones de The Black Album y Strawberries, dos trabajos abrazados por los fans, sin duda, pero no necesariamente los más populares. Una decisión de llamativa frescura para un proyecto a punto de celebrar medio siglo.

Más interesante aún es que se trata de dos álbums y un período particularmente exploratorio, en el que The Damned logró avanzar varias casillas para canalizar influencias mucho más allá del manual de estilo punk, de Iggy Pop a los New York Dolls: la psicodelia de 13th Floor Elevators y Electric Prunes, el progresivo de Soft Machine, el space rock de Hawkwind, entre mucha otra información, se filtran en esas obras de garage y pop, que colaboraron tanto para que The Damned resistiera mejor el paso de las décadas, zafando de la vitrina del Museo de la Decadencia Punk. Así, temas como “Life Goes On”, “History of the World”, “Gun Fury” y “Lively Arts” sonaron a “nuevos” hits y hasta hubo tiempo para una versión (reducida) de “Curtain Call”, track de The Black Album con más 17 minutos y la (en términos punks) desconcertante influencia del prog-rock menos virtuoso y más experimental, que el propio Captain Sensible siempre reivindicó.
4. El público: el Teatro Flores se colmó de melómanos paladar negro (y, claro, remeras al tono), como si se tratara de una convención de vinilos raros, con un promedio de edad ciertamente acorde a la trayectoria de The Damned y con altísima presencialidad de músicos de bandas punk, proto-punk, filo-punk, surf-punk y post-punk, pero siempre en su veta más gourmet (como los propios teloneros locales: Semilla de Maldad y la Dub Clash Orquesta conducidos por los Cadillacs Sergio Rotman y Fernando Ricciardi).

5. TV Smith: la voz de The Adverts, otros íconos clase 77 (y que a su tiempo compartieron sello y giras con The Damned), se encargó temprano de precalentar el escenario. Y lo suyo fue una lección oportuna de DIY. A tal punto que efectivamente lo hizo él mismo: solo, con su guitarra acústica, machacó un set tan minimalista como enérgico, dinámico y emotivo. Fue otra manera de contar la misma idea: que las buenas canciones de rock y el arte de ejecutarlas admiten múltiples posibilidades y riesgos. Pero gemas como “Gary Gilmore’s Eyes” (el mayor hito de The Adverts y de TV Smith) siempre salen victoriosas.
El tiempo, sin embargo, no perdona a nadie, ni siquiera a los vampiros, y claramente tampoco a los punks. A meses de cumplir 50 años, The Damned no deben ser ingenuos y seguramente entienden que quizás no queden muchas giras por delante. La muerte de Brian James probablemente se los haya recordado de un golpe. Así que el sábado, en el Teatro Flores, parecieron asegurarse de no dejar una sola cuenta pendiente. Ni entre ellos, ni con su obra, ni con el público.



