The Chemical Brothers: “Un día estás tocando sobre unos baños de un bar y al siguiente estás en el Pyramid Stage de Glastonbury”

El dúo surgido en Manchester publicó una monumental biografía coral con la participación de músicos como Noel Gallagher, Coyne Wayne y otros.

Por  SEBASTIÁN RAMOS

junio 25, 2026

“Realmente no sé cómo se produjo la transición de espectáculos en discotecas a conciertos en festivales. Un día estás tocando sobre unos baños al fondo del Sabresonic y al siguiente estás encabezando el cartel en el Pyramid Stage de Glastonbury”. Así define Tom Rowlands la veloz aventura vivida junto a su amigo y compañero inseparable Ed Simons al frente de The Chemical Brothers, el dúo de música electrónica que cambió las reglas de juego para los DJ en la década del 90.

La frase es parte de la colosal biografía visual (más de 300 páginas) The Chemical Brothers – En pausa en la reflexión cósmica, que acaba de publicar Sextopiso, con las voces de los protagonistas como hilo conductor de una historia que nació en los clubes de Manchester y que se expandió por el mundo entero a base de frenéticos electrobeats, una buena dosis de psicodelia y una conexión con el rock como hasta ese entonces no se había dado en la música electrónica.

La mitad del relato está a cargo de Rowlands y Simmons (quince meses de entrevistas y encuentros junto a un viejo amigo como el periodista Robin Turner) y de una enorme variedad de testimonios en primera persona de amigos, DJ, ingenieros, compañeros de ruta y músicos, entre los que destacan personalidades como Noel Gallagher, Bernard Sumner, Tim Burgess, Jonathan Donahue, Beck, el director Michel Gondry, Wayne Coyne y Beth Orton. “Todo gran DJ tiene un gusto buenísimo y The Chemical Brothers tienen un gran gusto”, asegura el mayor de los Gallagher, poco después de confesar que su pasión por el acid house lo llevó, a los 20 años, a colgar la guitarra por tres años para meterse en la cultura dance de Manchester. “Es así de simple. Ya sea por los sonidos que utilizan, los arreglos o la gente con la que han trabajado a lo largo de los años, es una puta locura y sigue siendo así. Y se lo atribuyo a un gran gusto musical, que proviene de sus colecciones de discos increíbles. No se trata de cuán inteligente seas, lo actualizado que estés o cómo de entendido seas a nivel técnico. Se trata de tener un buenísimo gusto y ellos lo tienen. Así de simple”.

La otra mitad está contada a través de cientos de imágenes, afiches, portadas de discos, fotografías de prensa y de conciertos (las puestas en escena de las últimas décadas son sencillamente alucinantes) y fragmentos de sus impactantes videoclips, haciendo hincapié en la relevancia de la estética visual en su carrera. “Los conciertos de The Chemical Brothers se crean con habilidad para asegurar que haya vínculos tangibles entre las canciones y los visuales. Puede que los veas en un festival y salgas de ahí diciendo: ‘¡Fuck! ¿Has visto a ese con el payaso?’ o ‘¿Qué significa lo de la chica sumergiéndose en el agua?’. Esos recuerdos visuales pasan a ser recuerdos de las canciones y permanecen en la memoria aunque no conozcas todas las canciones del set”, remarca Chris York, promotor histórico de la banda que llegó a programarlos en el legendario The Hacienda de Manchester en 1995.

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