Tarja Turunen: “Argentina siempre tendrá un lugar especial en mi corazón”

Antes de cantar en Buenos Aires, la cantante finlandesa repasa las diferencias y similitudes entre el heavy metal y el canto lírico y recuerda sus días en la Reina del Plata

Por  DIEGO MANCUSI

julio 15, 2023

Tarja se presenta en El Teatro de Flores el 16 de septiembre.

Si te picás con Verdi, Wagner, Puccini o Strauss, es posible que tu droga de entrada haya sido algún tema de Tarja. “Muchos de mis seguidores empezaron con la música clásica porque me escucharon cantar”, dice la que nació en el pueblito finlandés de Kitee y que por uno de esos firuletes del destino terminó siendo la cara del metal sinfónico en la Argentina. No sólo porque supo armarse una base de fans sólida visitándonos mil veces -primero como frontwoman de Nightwish, después como solista de rock y de lírico- sino también porque durante diez años fue una porteña más: se casó con un empresario local, se radicó en Buenos Aires, vio a San Lorenzo ganar la Libertadores, se hizo unas flores trash-polka en el brazo izquierdo con el tatuador de Lautaro Martínez y descubrió a Charly García para nunca más soltarlo. Hoy vive en España pero no se olvida de nosotros: el 16 de septiembre viene a El Teatro de Flores en el marco de su gira de greatest hits Living The Dream y para apoyar el lanzamiento de su nuevo disco, Rocking Heels: Live at Metal Church (2023), registro del show acústico (piano, cello, violín y voz) que dio en el festival Wacken Open Air en 2016, en el que versiona a Linkin Park, Metallica y Slipknot

¿Cómo vive una cantante un concierto tan íntimo como el de este disco? ¿Es un desafío extra ese nivel de exposición?

Estoy acostumbrada a hacer conciertos íntimos en teatros e iglesias. Al final de cada año hago giras de conciertos navideños en ese tipo de lugares y me desafío a mí misma con arreglos y formaciones diferentes para estos shows. También hago conciertos de Lieder [espectáculos de piezas breves creadas a partir de poemas] que se basan exclusivamente en música clásica, y para este tipo de espectáculos estudié canto durante muchos años. El show en la iglesia de Wacken fue único y los arreglos de las canciones eran completamente nuevos para nosotros. Repasamos las canciones unas pocas veces antes del show, por lo que fue un momento muy especial, único y desafiante, pero al público le encantó, tanto como a nosotros. Personalmente, me encanta hacer estos conciertos íntimos en los que mi enfoque está en la voz y la interpretación.

Antes de este disco publicaste Outlanders (2023), un trabajo en el que tuviste invitados muy famosos como Al Di Meola, Marty Friedman, Joe Satriani, Vernon Reid y Walter Giardino, entre otros. ¿Cómo fue colaborar con semejantes músicos y qué podrías decirme puntualmente del trabajo de Walter?

En realidad, la pandemia me dio tiempo para terminar la producción de Outlanders. De repente tuve mucho tiempo para escribir letras, grabar mis voces y contactar a todos los guitarristas que tenía en mente para las canciones. Tal vez este extraño momento también dio la oportunidad a todos estos increíbles músicos de formar parte de nuestro proyecto, porque nadie estaba realmente de gira. Estoy muy agradecida de que creyeran en Outlanders. Todos ellos pusieron su alma y talento en nuestras canciones. Las canciones no solo tienen solos de guitarra increíblemente buenos, sino que la guitarra está presente en todas las canciones y es un elemento tan importante como la música o mi voz en las canciones. Tuve escalofríos muchas veces durante el proceso de grabación de las partes de guitarra, porque siendo fan de todos los músicos, tenerlos a todos en un proyecto mío fue un sueño hecho realidad. Todos entendieron lo que buscábamos en las canciones, pero tengo que decir que todos también superaron mis expectativas. Menciono especialmente a Walter, que no está acostumbrado a trabajar en proyectos como este. Él es un rocker y la música electrónica no es necesariamente algo que le llegue mucho, pero aun así hizo un trabajo increíble y coloreó las canciones bellamente con guitarras acústicas y eléctricas. Eso demuestra su talento. Walter fue el primer guitarrista con quien comencé el proyecto Outlanders. Él grabó las primeras pistas para el disco.

Llevás 18 años como solista, bastante más de lo que estuviste en Nightwish. ¿Qué expectativas tenías cuando empezaste y con qué te encontraste a medida que pasaban los años?

¡Fue un viaje increíblemente emocionante! Es sorprendente cómo logré mantener una carrera internacional y seguir activa en la escena durante mucho tiempo como solista. No hay tantas rockeras, así que estoy agradecida. Tuve que luchar por mis sueños, y lo mismo le digo a mis seguidores que hagan. Nada llega sin trabajo duro, pero sé que tengo el privilegio de vivir mis sueños con la música hasta hoy. Por supuesto, al principio de mi carrera solista estaba muy nerviosa porque no tenía idea de adónde me llevaría. Sentía muy fuertemente que la música era lo único que quería hacer en mi vida, así que luché por ello y nunca me arrepentí de haberlo hecho. Hoy me siento más segura como mujer que cuando daba mis primeros pasos como artista, me acepto tal como soy, por lo que esta confianza se refleja naturalmente en mi arte. Sé lo que quiero, cómo quiero que se den las cosas y ya no necesito demostrarle nada a los demás. Sin embargo, el aprendizaje más grande para mí fue en la composición de canciones. Nunca escribí sola cuando estaba en banda y hoy escribo canciones para todos mis discos, los de Navidad y los de rock. Al principio fue muy difícil, pero ahora lo disfruto. Es una hermosa experiencia de aprendizaje y creo que todos deberíamos encontrar esa voz interna que nos muestra la dirección en algún momento de la vida.

Llevás una carrera paralela en el canto clásico y en el heavy metal. ¿Hay algo que hayas aprendido en el canto clásico que te haya servido para el heavy metal y viceversa?

Desde ya, es muy distinto hacer un álbum de rock o uno clásico, o trabajar en la preparación de giras para ambos estilos. Pero desde hace tiempo las bandas de rock se inspiraron en la música clásica y todavía lo hacen hoy. Mi trabajo es probablemente uno de los pocos que de verdad combina ambos mundos, pero hay mucho en común entre ellos. Por ejemplo, la ópera siempre trata sobre drama, muerte y amor, y la música es grandilocuente, dramática y emocional. En el heavy metal también hay mucho drama, y en el metal sinfónico, la emoción se fusiona con elementos sinfónicos en las canciones. Uso la técnica de canto lírico en ambos estilos de música, pero en el rock hago variaciones y a veces me alejo un poco de ella. La base de mi voz siempre está en el canto lírico, y sigo entrenando constantemente mi voz lírica. Ese trabajo no puede terminar, incluso durante una gira. Debo seguir “puliendo” mi voz y mantener una buena técnica de canto y un estilo de vida saludable para estar satisfecha con mi canto. Sería un desastre personal para mí si no pudiera cantar algunas arias de ópera que solía cantar en el pasado sin problemas. De hecho, me encanta desafiarme vocalmente en mis shows y también en las producciones de los álbumes, porque creo que es un camino interminable. Siempre hay algo nuevo que descubrir, por eso el canto sigue motivándome. Hace mucho tiempo aprendí que el entrenamiento del canto lírico me sirve tanto para cantar rock como música clásica. Si mejoraba en el canto lírico, me sentía más libre al cantar rock. Cuanto más comprendía sobre la técnica y el desarrollo de mi voz, más me divertía en mis shows, y eso se notaba.

¿Alguna vez te menospreciaron en el ámbito del canto clásico por cantar heavy metal? ¿Te persiguieron prejuicios elitistas en ese mundo?

¡Por supuesto! ¡Llevo rompiendo barreras y volviendo locas a las personas con mis interpretaciones audaces desde hace mucho tiempo! ¡Y me encanta hacerlo! [se ríe] En realidad, desde el principio de mi carrera nunca tuve oportunidad de trabajar como cantante lírica profesional, porque primero me hice conocida como cantante de rock. Por eso nunca me atrevería a compararme con verdaderas cantantes líricas. Conozco mis limitaciones. De todos modos, cuando era joven, hubo un momento en el que sentí que necesitaba aire fresco y avanzar, porque no obtuve reconocimiento en la escena de la música clásica en mi país de origen, Finlandia. Esto se debía a mi carrera en el heavy metal. Me mudé a Alemania y mi vida personal y artística mejoró, porque ya no estaba bajo la constante lupa de los profesionales de la música clásica. En Alemania, mis elecciones profesionales fueron comprendidas y apreciadas. Era diferente y eso estaba bien.

Siempre vas a tener una relación especial con los argentinos. ¿En qué sentís que te cambió como artista tu vínculo con nuestro país?

Como dijiste, Argentina siempre tendrá un lugar especial en mi corazón. Buenos Aires me dio un hogar cuando realmente lo necesitaba y nunca lo olvidaré. Conocí y trabajé con personas maravillosas, hice amigos para toda la vida y viví en un entorno inspirador y colorido durante casi diez años. Ese período tuvo un impacto total en mi arte, ya que mi vida tiene mucho que ver con ello. Escribo sobre mis experiencias personales y cosas que me inspiran, por lo que la mentalidad abierta y la cultura latina argentina me ayudaron a abrirme. Crecí en un pequeño pueblo de 500 habitantes cerca de la frontera rusa y nunca pensé en vivir en una ciudad enorme como Buenos Aires algún día, pero pasó. ¡La vida es increíble! La gente que me conoce personalmente siempre se ríe y dice que es fácil pensar en mí como una argentina en lugar de finlandesa. Soy habladora, divertida, un poco loca y una reina del drama a veces, ¡así que me ven como uno de ustedes, ja!

¿Cuánto profundizaste en tu exploración de la música argentina? ¿Qué bandas o solistas te interesan particularmente?

Tuve la suerte de tener un esposo argentino que me mostró música de muchas bandas y artistas locales interesantes que de otra manera nunca conocería. Disfruto mucho de la música de Serú Girán, Soda Stereo y Charly García, por ejemplo. También hace poco fui a ver un espectáculo de Alejandro Lerner en España e hizo un trabajo increíble. Cuando empecé a entender mejor el español, las letras también se volvieron importantes para mí, así que fue muy interesante escuchar canciones de Cerati, por ejemplo. Sus letras son bastante particulares e inspiradoras.

Vamos a tenerte otra vez cantando en Buenos Aires en septiembre. Nos visitaste por primera vez con Nightwish en 2000 y como solista, con el espectáculo clásico Noche Escandinava, en 2004. ¿Qué te acordás de aquellos primeros shows?

De mi primera visita en 2000, recuerdo Buenos Aires como una ciudad caótica, enorme, con mucha gente emotiva. Los fans eran muy ruidosos en el show, algo que nunca había experimentado antes. Casi era imposible escuchar mi propia voz durante el show, pero no importaba. Fue hermoso estar frente a una multitud tan apreciativa. También estaba un poco en pánico porque me seguían a todas partes y en ese momento nadie en la banda o su organización realmente se ocupaba de mi seguridad. Pero en general, realmente disfruté de mi primera visita a Buenos Aires. Y con Noche Escandinava fue lo mismo. Aunque el evento fue puramente de música clásica, había fans de rock en el público. Aplaudiendo y siendo ruidosos. Mis colegas, otros cantantes y un pianista, se quedaron abrumados por el amor del público argentino. Nunca antes habían tenido que dar autógrafos después de sus conciertos, y eso estaba pasando en Buenos Aires. Yo lo pasé genial viendo cómo ellos se divertían al máximo. Nunca me voy a olvidar de esos dos eventos. El pueblo argentino me aceptó a lo largo de muchos años y de verdad espero poder devolver un poco de ese amor con mi música. ¡Los quiero!