SFDK, pioneros del rap español: “Cuando empezamos no había nada, éramos como un pequeño club social”

En la previa de su show de este viernes en el Teatro Flores, y a 30 años de su formación, Zatu y Acción Sánchez reflexionan sobre el pasado, el presente y el futuro del género

Por  SEBASTIÁN CHAVES

octubre 20, 2023

Antonio Velázquez

Somos una banda de rap a la vieja usanza, pero no somos vieja escuela”, dicen y se complementan Saturnino Rey, alias “Zatu”, y Oscar “Acción” Sánchez, MC y DJ de SFDK, respectivamente. De esa manera define su actualidad y su historia el dúo sevillano de hip hop que tocará este 20 de octubre en el Teatro de Flores, con la rapera uruguaya Clipper como artista invitada, en una gira que coincide con los 30 años de su formación y del lanzamiento de su primer demo Outta Kranny.

En ese contexto, el show en Buenos Aires intentará tenerlo todo. Desde los clásicos del grupo hasta las canciones de Inkebrantable, el disco que editaron a principios de este año. “En un show de un grupo con 30 años de carrera, sí o sí tienes que repasar las listas de tus discos viejos”, dice Zatu. “Porque vienen a verte gente de todas las épocas. Siempre llevamos un repaso general de toda la carrera y hacemos un poquito más de hincapié en las últimas canciones”. Y Zatu completa: “Y aparte, pues, cuando salimos del país es verdad que añadimos un poco más de la cuenta porque son canciones que no hicimos tantas veces allí en otro continente”.

¿Qué es en lo primero que piensan cuando hacen una mirada retrospectiva de estos 30 años de carrera?

Zatu: Parece que fue ayer, la verdad. Incluso guardo con más claridad los recuerdos de toda aquella época que los de hace cinco años. Y hoy, viéndolo… la palabra es “vértigo”. De todo, fue una locura. Aunque no éramos los primeros en hacer rap en España, éramos los la segunda generación que empezaba a jugar con esta música, pero claro, lo conocimos de la nada, de la nada. No podías ni tener acceso para oír esa música hasta que alguien iba a las bases estadounidenses que hay aquí en Andalucía, en el sur de España, aquí a una hora nuestra. De ahí salía alguna música, se ve que alguien compraba, que conocía a alguien que trabajaba en la base y, así pues, llegaba un CD a la ciudad y ese CD giraba por toda la ciudad. Vivíamos de un CD original y todos grabábamos eso. De ahí a que te llame un periodista de Argentina, de miles de kilómetros, para preguntarte qué tal los últimos 30 años…

Acción Sánchez: Y el cambio de cómo está el rap hoy mundialmente, ¿sabes? No te lo puedes imaginar, tanto para nosotros como grupo, como también que una música como el rap esté tan fuerte a nivel mundial. Cuando empezamos no había nada, ¿sabes? Éramos como un pequeño club social aquí en nuestra ciudad.

Y por más de que ustedes hayan sido parte de una segunda ola del rap en España, en 1993 estaba todo por hacerse, como que valía todo, ¿verdad?

AS: Sí, ya. Aunque el valer todo duró poco aquí. Ya en el 93, 94, había las primeras normas. Impuestas por los mismos raperos que cantábamos, yo tomaba lo que decían los mayores que yo. Aunque cada uno decía sus cosas y al final, pues, se iba creando. Nadie estaba equivocado porque al final el rap era el todo. Era la conjunción de las ideas que tenían uno y las que teníamos nosotros. Y en esa época, imagino que por los miedos, las carencias, uno se intenta hacerse fuerte en una cosa y defenderla y negarse a las otras, un pensamiento un poco de primate, pero eran otras épocas.

AS: Te vas dando cuenta de cosas y sobre eso construyes tu base de creación o de expansión de lo que tú crees que es el rap. No todo el mundo nace sabiendo. No es fácil, era una música que hoy en día, hemos dicho, está mundialmente reconocida, pero en su inicio era una música bastante de mofa. Entonces, tenías que atrincherarte y combatir seriamente. En Estados Unidos ya había industria y acá se reían porque bueno, no sé, porque por alguna razón hacía gracia aquí, era todo un poco retrógrada en ese sentido y más en los ’80, o sea, todavía estaba la transición. Era difícil.

¿Y cómo fueron esos inicios más artesanales?

AS: Siempre hemos tenido en mente a los americanos. Tanto porque no teníamos nuestras instrumentales y por la calidad del sonido. De hecho, usábamos instrumentales americanas para hacer nuestros shows porque sonaban mejor en vivo que las que habíamos hecho nosotros para grabar. Incluso ya con discos se adaptaban las letras a las instrumentales americanas porque sonaban mejor y eran más guapas. Pero nos dimos cuenta de que la gente quería escuchar nuestra música aunque sea de mala calidad, a la gente le gustaba escuchar su canción y creo que esto fue una de las primeras veces que yo sentí que tenía que ser como nosotros lo hacíamos. Ya en el 2003 adaptamos todas nuestras instrumentales al vivo.

Zatu: Siempre ha ido poco a poco. Yo, por ejemplo, líricamente he absorbido todo y lo iba haciendo mío. Yo creo que las letras se expresan artísticamente, pero van más en la personalidad. Por ejemplo, yo al principio cantaba con la voz hardcore, pero ya incluíamos el humor, que es algo que forma parte de nuestra forma de vida, aquí en el sur de España siempre fue una característica. Todos lo incluimos rápido en nuestro rap, aunque al principio era como una mezcla de intentar eso imitando a un rapero que me gustaba de Estados Unidos y me iba encontrando poquito a poco. Siempre he tenido mis inquietudes. Siempre vas creciendo, entonces siempre fui claro, yo de 19 años enfadado, que está ahí luchando para levantar algo, yo de 30 que había conseguido levantar y tenía algo de dinero para poder vivir de la música y cada cosa. Siempre hemos intentado que la música fuera aporte a nuestras situaciones personales. Yo creo que en 2005 fue cuando conseguimos un sonido que hasta el día de hoy hemos trabajado.

¿La actualización del sonido sin salir de la estructura clásica del dúo de hip hop es algo que se plantean?

AZ: Sí. En mi caso, que soy el que hago música, siempre estoy estudiando, o sea, estudiando el panorama, sin perder nuestra identidad. No me considero vieja escuela, que podré serlo o no serlo, evidentemente, pero yo no quiero sentirme así. Necesito sentirme que estoy fresco y siempre intentando actualizarme y siempre intentando llevar todas esas tendencias. Pues es que cada época tiene una manera de componer, de crear y de sonido. Y queremos llevarlo a nuestro terreno, aunque es cada vez más difícil porque te vas haciendo mayor (risas).

Zatu: En el 100% del álbum está el factor humano. Él aporta mucho en la composición. No hemos cambiado la forma de trabajar, que es antigua: nunca hemos querido sacrificar al DJ. Hacemos rap y el DJ es el instrumento principal y el director.

AS: No quedan grupos así, casi. Lo último que estoy viendo es que los raperos no llevan nada, directamente lo sacan desde la mesa de sonido. Máximo respeto, ¿eh? Cada uno con su historia.

Zatu: Digamos que somos lo más parecido a una banda, a un grupo de rap a la vieja usanza, trabajamos a tiempo real. Cuando me hace un corte, cuando yo voy a capela y me la suelta de pronto… nunca tiramos de ese tipo de programaciones de tiempo, y puede haber pequeño fallo alguna vez, pero eso es lo bonito. Trabajamos tanto eso como las luces, los técnicos nuestros también están trabajando en directo de verdad, es lo que nos da a nosotros la vida de que hay como algo analógico que está pasando.

Que una canción como “Racismo” todavía tenga vigencia, ¿les da orgullo por haber creado una obra que perduró o bronca porque significa que el mundo no cambió?

Zatu: Incluso no haciéndolo tan social, haciéndolo más pequeñito, algo que yo dijera sobre la escena del rap, una crítica o algo. Que 10, 15, 20 años después esa canción la puedes volver a hacer y parece que esté hablando de una situación que está volviendo a pasar… es triste porque evolucionamos, pero eso ya lo sabemos: todo es cíclico y la vida va dando vueltas. Entonces, pues es lógico cuando es un pensamiento, en este caso, acertado como el del racismo y eso puede ser reconfortante. Lo malo es cuando una canción pueda decir algo que en los años pierde el sentido. No tengo tantas de esas, tengo muchas pifiadas ahí metidas. Pero bueno, es lo malo de lo escrito y de las grabaciones y al principio, en los primeros años, lo hacíamos por jugar, era un juego, una risa, todo valía. Entonces, era todo muy bonito, pero se cometían muchos errores de decir una burrada, que no estás pensando que dentro de 20 años eso sigue ahí grabado y escuchándose. Pero lo bueno no quedarte anclado en ese mismo pensamiento y evolucionar igual que va evolucionando la sociedad y saber que erraste estás a tiempo de cambiar.

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