Suena “El magnetismo” en versión íntima. El escenario parece una plataforma exagerada para alojar la sola presencia de Santiago Motorizado. La voz de Él Mato -en plan solista- trabaja la canción con delicadeza artesanal, los acordes de su guitarra eléctrica ayudan a pegar las frases que construyen la melodía. Abajo, sobre el asfalto que rodea a Plaza Rocha, justo frente a la Biblioteca de la Universidad Nacional de La Plata, una multitud devuelve el gesto guardando un silencio de otro ámbito. El tiempo disperso se congela en ese punto neurálgico de la ciudad universitaria. El tema mínimo -que no dura más de un minuto y medio- y que también cierra el capítulo dos de El Eternauta cautiva y despeja cualquier prejuicio ante un show despojado.
Durante poco más de una hora, el deseo que invoca “El magnetismo” (“tenemos que estar juntos”) dominará un show mágico y con altas escalas emotivas. La invitación para cerrar los festejos por la reinauguración de la histórica plaza platense no tomó por sorpresa al bajista, pero casi nadie imaginaba la cantidad de público reunido frente al escenario ubicado en 7 y 60. Los organizadores estiman que cerca de 20.000 personas asistieron al evento gratuito, del que también participaron Viralisados, Vulka y Rocco Posca. “Cuando subí al escenario me asombró ver a tanta gente”, dice Santiago. “Fue una decisión tocar solo, me pareció que estaba bueno y todo el tiempo me imaginaba algo más chico. Se inauguraba una plaza, no sabía cómo se iba a armar el escenario, cómo estaba planeado y me parecía que para el contexto tocar solo con la guitarra iba a estar bien”.

“Google Maps”, el primer adelanto de su álbum debut como solista estrenado un día antes en todas las plataformas digitales, tiene su versión en vivo sin dejar de hamacarse sobre un ritmo cansino de guitarra y voz. El tema es otra prueba amorosa de las búsquedas del bajista motorizado. “Me sorprendió a mí mismo no ponerme nervioso ante esta situación, porque nunca toqué para tanta gente de manera solista, y menos así, solo con la guitarra. Creo que no me puse nervioso un poco por la movida que hicimos recorriendo ciudades del Conurbano que menciona la canción (Turdera, Banfield y Castelar)”, cuenta el músico en referencia a la recorrida que realizó la semana pasada por las diferentes ciudades, en un mismo día, y que no tardó en llenar las redes con imágenes de estaciones de trenes, vagones o plazas suburbanas. “Salir a tocar por las plazas u otros lugares son situaciones que me generan timidez. Es raro estar tocando ahí con la guitarra y la gente tan cerca. La pasé muy bien y después nos fuimos en tren hasta Turdera, la gente me acompañó en el viaje y fue una cosa muy loca. Eso me relajó en un punto, y el sábado a la noche me ayudó a no estar nervioso y que todo fluya mucho mejor, que cante mejor, que respire mejor”.
“La noche eterna”, “Diamante roto” y “Medalla de oro” funcionaron como piezas de un gigantesco cono del silencio. Algunas más coreadas que otras, “Amigo piedra” y “El tesoro” en lo alto de las preferencias del repertorio imbatible de Él Mato a un Policía Motorizado, mientras que “Yoni B” o “Más o menos bien” recibieron coreografías de brazos extendidos en cámara lenta. “A pesar de la multitud y de que antes habían tocado bandas con formación completa, se generó un clima muy cálido. La gente estaba muy atenta y es algo difícil de lograr, porque uno está solo con la guitarra y da espacio a otros ruidos, o que la gente se ponga a charlar, o lo que sea, se generó un clima de intimidad muy espectacular”, dice Santi que se educó artísticamente en el Bachillerato de Bellas Artes, a pocos metros del escenario también lindante con Pura Vida, espacio de rock esencial en el crecimiento y expansión de la escena independiente platense de los últimos 20 años.
El setlist también incluyó canciones ajenas como “Caja de zapatos”, de Francisco Bochatón, versión incluida en Cinta Testigo (último disco de FM Universidad de La Plata) y “Alguien como yo”, clásico de la banda punk Embajada Boliviana -una de las grandes influencias de Él Mato-. Cada tema reafirmó la identidad platense con una escenografía gigante de esos edificios públicos centenarios –la biblioteca, la vieja sede de radio universidad, la facultad de artes- que también formó a los Redondos, Virus, Estelares y Peligrosos Gorriones, entre muchos otros. “Mi próximo movimiento” cerró la serie con su épica tan Juan Salvo, la misma que dice “admiraré el desastre”, mientras un abrazo colectivo saluda al tipo que hipnotiza multitudes.


