Richard Coleman a puro rock, con una superbanda con músicos del Indio Solari y de Gustavo Cerati

El sábado el exFricción dio cátedra de rock con la nueva versión de su Trans-Siberian Express, con Fernando Nalé, Baltasar Comotto, Gonzalo Córdoba, Sergio Rotman y Flopa Lestani en sus filas

Por  OSCAR JALIL

diciembre 30, 2024

FOTO: Ornella Capone

“¡Se está formando una acá! Vamos a hacer un mix de ‘Jijiji’ y ‘Persiana americana’”, bromea Richard Coleman mientras Baltasar Comotto se suma a la nutrida formación de su banda Trans-Siberian Express. La presencia del bajista Fernando Nalé (en reemplazo del viejo socio de Coleman, Daniel Castro) es otra marca destacada en una noche de rock nacional clásico y moderno, oscuro y urgente, y tan contundente como los mejores pasajes eléctricos de tres y hasta cuatro guitarras forcejeando con la resistencia acústica de Niceto.

En dos horas de show, Coleman recorre con una asombrosa  presencia Dorian Grey más de 40 años de trayectoria. Luce una camisa a rayas verticales que parece salida de la sastrería Fricción, pero en las canciones no hay nostalgia. “Entre sábanas” abre el telón y el saxo de Sergio Rotman suena retorcido como pide la vieja escuela post-punk. La canción pertenece a Consumación o consumo (1986), debut de Fricción producido por Gustavo Cerati, y es el mejor arranque para una noche con señas de identidad muy propias. Se mezclan pasado y presente en una atemporalidad asombrosa: “F-A-C-I-L”, un funk en frecuencia Bowie, crece en la precisión de Nalé, mientras “Lo que nos une” sigue siendo un hit imbatible de pop-rock, pegadizo y con una letra entrañable. La lista pasa por los últimos discos solistas de Coleman a partir de señas imborrables como la canción que le da título a Incandescente, Flopa Lestani ocupa el rol de aliada vocal para resaltar la belleza romántica de una balada midtempo, y la orquesta Coleman eleva el sentimiento con la guitarra climática de Gonzalo Córdoba y los arreglos electrónicos de Bodie.

FOTO: Ornella Capone

El concierto apunta a un imperceptible in crescendo, primero con la cita a Cerati en “Naturaleza muerta”, autoría compartida al igual que en “Dios nos libre”. Es imposible no pensar que buena parte de la banda es la que acompañó a Cerati en sus últimas giras. “¡Qué delantera!”, grita alguien y en el escenario se suma Comotto para una versión salvaje de “Normal”. Hay que bajar y qué mejor con la suave intimidad que propone “Cuestión de tiempo”, Coleman sólo con su guitarra también ejerce una rara seducción.            

Lo que sigue crece en las canciones nuevas. Sin prisa pero sin pausa, el líder de Fricción y Los 7 Delfines trabaja en el sucesor de Días futuros y muestra en público un material potente en la melodía de “Arañas bebé” con Flopa en el lugar que ocupa Andrea Echeverri para la versión del  single. “Como antes”, el otro tema adelanto grabado con la participación del gigante Phil Manzanera (Roxy Music, 801, Brian Eno, David Gilmour), es un hit del futuro, tensión y oscuridad para que las nuevas generaciones entiendan cómo se trabaja una bomba post-punk. Pero fue “Toma la ruta” (Dynamo, 1992) el mejor regalo para todos los que llenaron Niceto. El lirismo de Coleman y un duelo de guitarras sónicas proyectaron la vigencia de, tal vez, el mejor disco escondido de Soda Stereo. La versión también le hizo justicia a los tiempos indómitos de Fricción.      

FOTO: Ornella Capone

En el siglo pasado, Patricio Rey solía convocar a sus seguidores a celebrar “el día de los inocentes” para vivir una experiencia dionisíaca en templos paganos como Paladium o Cemento. Casi 40 años después, Coleman se adueñó de esa sana costumbre con un show de rock argentino tan caliente como aquellos viejos rituales. Sobre el escenario músicos que acompañaron a Cerati y a Solari en sus últimas incursiones en una fraternidad que mejoró el último sábado de 2024. Como prueba de vida quedan las versiones furibunas de “Post-crucifixión” y “Héroes”, tremendo final para un show que sobre el pucho se coló entre lo mejor del año.

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