Ozzy Osbourne: Cuando se coló en una manifestación evangelista contra él mismo, el significado del “heavy” y flashbacks de ácido

Un puñado de anécdotas poco conocidas que el Príncipe de las Tinieblas le regaló a Rolling Stone en su última entrevista a fondo

julio 22, 2025

Ozzy Osbourne era un narrador nato. Solo hacía falta mencionar a Eric Clapton, al bajista de Metallica Robert Trujillo, a su compañero en Black Sabbath Tony Iommi, o a cualquiera de los otros invitados en su último álbum solista, Patient Number 9, y casi siempre tenía una anécdota graciosa lista para contar. En entrevistas para el último perfil en profundidad de Rolling Stone sobre Osbourne y sus problemas de salud, compartió muchas historias divertidas y reveladoras sobre sus amigos y sobre él mismo. Acá van algunas que no entraron en aquel artículo.


1. Ozzy tiene opiniones muy firmes sobre lo que hace que una canción sea “heavy”.

“Cuando escuché los dos primeros discos de Led Zeppelin, pensé que eran jodidamente increíbles”, dice Osbourne, señalando que Robert Plant y John Bonham, de esa banda, eran de la misma región de Inglaterra que Sabbath. “Le dije a Tony: ‘Son jodidamente pesados’. Y él me respondió: ‘Nosotros vamos a ser más pesados’. Y, claro, tenía razón.”

Cuando el productor Andrew Watt empezó a trabajar con Osbourne, el cantante le compartió su secreto sobre qué hace que una canción sea “heavy”. “Me dijo: ‘Cuando escuchás a Sabbath o Zeppelin, ¿qué es lo que suena más fuerte en la mezcla?’”, recuerda Watt. Cuando el productor respondió “la batería”, Osbourne dijo que no. “El bajo es lo más fuerte. Eso es lo que lo hace pesado. Y si escuchás ‘Whole Lotta Love’, ‘Heartbreaker’ o ‘Dazed and Confused’ de Led Zeppelin, el bajo tiene libertad para cantar, y eso es lo que lo hace tan pesado.”

2. Las primeras influencias de Black Sabbath eran más bluseras que pesadas.

“Empezamos tocando jazz-blues, como Ten Years After, los Fleetwood Mac originales con Jeremy Spencer y Peter Green, y los Bluesbreakers de John Mayall”, cuenta Ozzy. “Después, ensayábamos en un centro comunitario. Justo enfrente había un cine. [Tony o el bajista de Sabbath, Geezer Butler] dijo: ‘¿No te parece raro que la gente pague para ver películas de terror? Empecemos a hacer música que dé miedo’. Y una de las primeras cosas que hicimos fue [canta tres notas de ‘Black Sabbath’]… Y fue como: ‘Mierda, esto está buenísimo.’”

3. Cuando Ozzy y Geezer Butler vieron a Jimi Hendrix en vivo, estaban disfrutando de distintos tipos de “drogas”.

El hotel donde se lo entrevistó a Ozzy está a una cuadra de donde vivieron tanto el compositor clásico George Frideric Handel como Jimi Hendrix (aunque no al mismo tiempo). Osbourne recordó haber “vivido la experiencia” cuando Hendrix tocó en Woburn, Inglaterra, en el verano de 1968 —el año en que se formó Black Sabbath. “Recuerdo que Jimi estuvo genial, pero Geezer Butler decía que fue una mierda”, cuenta Ozzy riéndose. “No sé, hermano. Creo que él estaba en otra droga distinta a la mía, pero éramos solo unos chicos.”


4. Randy Rhoads, el primer guitarrista con el que trabajó Osbourne tras dejar Sabbath, no era muy fan de Eddie Van Halen.

Antes de unirse a la banda de Ozzy, Rhoads había sido guitarrista en el grupo glam-rock Quiet Riot, que tocaba en el Sunset Strip al mismo tiempo que Van Halen. Tanto Rhoads ( reconocido por el Salón de la Fama del Rock and Roll) como Eddie Van Halen eran guitarristas emergentes a mediados de los 70, conocidos por su virtuosismo y el uso del finger-tapping en sus solos vertiginosos. Aun así, Eddie Van Halen alcanzó el estatus de héroe de la guitarra antes que Rhoads, gracias al éxito inmediato de su banda. “Hace poco escuché que Eddie dijo que le enseñó todos sus trucos a Randy… pero eso no fue así”, dice Ozzy. “Para ser honesto, Randy no tenía nada bueno que decir sobre Eddie. Quizás tuvieron algún encontronazo o lo que sea, pero eran rivales.”


5. Ozzy entiende su influencia como pionero del heavy metal… aunque no siempre la comprende del todo.

“Las bandas del Ozzfest me decían: ‘Hermano, Sabbath me influenció mucho’”, cuenta Osbourne, con expresión confundida. “Escuchaba a algunas de ellas y pensaba: ‘Bueno, supongo que puedo notar un poco de Sabbath ahí’. Pero otras veces era como: ‘¿Qué carajo está pasando acá?’” Entonces gruñe imitando una voz gutural de death metal: “¡Muerte, muere, aarrrgh!” Y pregunta: “¿Hermano, qué mierda es eso?” Pero agrega con una sonrisa: “Aunque bueno, al final les dimos un escenario.”

6. Ozzy siente que tiene una relación simbiótica con los evangelistas cristianos.

“Les he dado trabajo,” dice entre risas. “Una vez estaban protestando afuera de uno de mis shows con carteles de ‘Anticristo’ y me uní al final de la fila con un palo de escoba, al que le engrapé un cartel que decía ‘Que tengas un buen día’ con una carita feliz. No sabían que era yo.”


7. Cada vez que Ozzy se subía al escenario en los últimos años, ponía en riesgo su salud.

El gran interrogante durante su presentación en los Juegos de la Commonwealth era si iba a poder mantenerse de pie. Años atrás, su legendaria capacidad para absorber alcohol y drogas llevó a Black Sabbath a despedirlo; hoy en día (septiembre de 2022), las únicas pastillas que toma son recetadas. Una de ellas es anticoagulante, lo que significa que una caída durante el show podría provocarle hemorragias internas que requerirían atención médica inmediata. Por eso, dice, Sharon y Kelly lo vigilaban como halcones mientras estaba sobre el escenario. “Dije: ‘A la mierda, voy a hacerlo igual’”, recuerda. “Le dije a Sharon: ‘Si me caigo, me caigo. Pero haré lo mejor que pueda para evitarlo.’” Tenía un soporte donde apoyarse, pero la mayor parte del tiempo fue la adrenalina la que lo mantuvo en pie. Ni siquiera tropezó.


8. Ozzy tiene un gusto musical sorprendentemente diverso —y una obsesión.

Los artistas que más escucha últimamente son Peter Gabriel, Stevie Wonder y Paul McCartney, aunque uno de sus mejores amigos, Billy Morrison (guitarrista de Billy Idol), le contó a Rolling Stone que también disfrutan escuchando a los Sex Pistols, Gary Numan (el disco favorito de Ozzy de Numan es The Pleasure Principle, pero Morrison le mostró Splinter) y, de vez en cuando, a Madonna. Pero el artista favorito de Ozzy, hasta el día de hoy, siguen siendo los Beatles, un grupo que —según él— escucha todos los días. (“Darkside Blues”, el tema final de Patient Number 9, es un homenaje conceptual a los Beatles que Ozzy compara con el surco oculto del final de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band.)

Solo hace falta mencionar a los Fab Four para que Ozzy empiece a contar historias, como cuando intentó convencer a Paul McCartney de tocar el bajo en su canción con aire beatle “Dreamer”, en 2001. Incluso golpea la mesa de café con el puño, emocionado, al recordar que el ex Beatle estaba grabando en el mismo estudio que él. (Macca le dijo que la línea de bajo de Trujillo era demasiado buena como para reemplazarla.)

“Puse With the Beatles el otro día”, recuerda Ozzy, refiriéndose al primer LP de los Beatles que tuvo. “Y me transportó. Era como volver a ser un pibe en la escuela, con las putas botas de los Beatles, el traje de los Beatles, las pelucas de los Beatles. Las putas pelucas eran geniales.”

9. Siente un desprecio especial por Mark David Chapman, el hombre que mató a John Lennon.

“Cuando veo un artículo sobre ese tal Mark Chapman, me cabreo, porque qué pedazo de imbécil”, dice Osbourne. “Ese hombre destruyó mi mundo. Nunca vi a los Beatles en vivo; he visto a McCartney en algunas ocasiones. Pero nunca vi a los Beatles. Sharon me dice: ‘Creo que eventualmente se habrían reunido’. Y luego George Harrison falleció. Es un poco triste cuando tus héroes mueren.”
Hace una pausa. “Es una buena idea para una canción: Cuando tus héroes mueren.”


10. Ozzy solía pensar que Eric Clapton lo evitaba activamente.

Hace décadas, Osbourne pensaba que Clapton —quien toca los solos de guitarra en “One of Those Days” del Patient Number 9— lo odiaba. Se conocieron tras bambalinas en una entrega de premios donde Ozzy y Grace Jones le entregaron un galardón a Clapton por su trabajo con la guitarra. Un fotógrafo les pidió a los tres que posaran juntos y animó a Ozzy a hacer sus típicas caras de “loco”, cosa que el cantante hizo a regañadientes, mientras Clapton mantenía un gesto serio.

“No me di cuenta de que él acababa de salir de Hazelden, en Minnesota [el centro Betty Ford]”, cuenta Osbourne, “lo cual cobró sentido después, porque cuando estás recién sobrio, el mundo es jodidamente aterrador. Estás ahí afuera, y todo da miedo… Le dije a Sharon: ‘Ese tipo jamás va a dejar que esa puta foto vea la luz. Seguro piensa que soy un pelotudo.’”
Hasta donde sabe Ozzy, esa foto nunca llegó a publicarse.

Esta nota fue publicado en Rolling Stone, en septiembre de 2022.

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