Murió Roxana Amed, la cantante de jazz que abordó el folclore y el rock argentino

La vocalista, compositora y educadora tenía 63 años, estaba radicada en Estados Unidos y había colaborado con Pedro Aznar, Adrián Iaies, León Gieco y Leo Genovese

Por  HUMPHREY INZILLO

octubre 26, 2026

“No es que tenga ningún conflicto con la identidad jazzística de mi música, no me cambié de género, ni nada de eso. Solo que quise cantar esta música y, por eso, elegí cuidadosamente un repertorio que pudiera vivir en ese lenguaje jazzístico. Escuché mucho de toda la maravillosa producción del rock argentino y bueno, me acordé de las cosas que yo canté, con las que yo crecí. Después fui quedándome con las canciones que además de ser emblemas, podían decir algo de mí”, decía Roxana Amed hace poco más de un año, cuando presentaba Todos los fuegos, su décimosegundo álbum, acompañada por el tecladista argentino Leo Genovese, entre otros notables. Nadie podía imaginar que iba a ser el último mojón de una discografía notable. Su muerte, el domingo 25 de octubre, fue un baldazo de agua fría para sus seguidores, para sus colegas, para la prensa e, incluso, para pesos pesados de la industria, como Afo Verde, CEO de Sony Music Latin Iberia, quien fue uno de los primeros en comunicar la noticia. La cantante estaba peleando contra una enfermedad, pero lo había mantenido bajo una estricta reserva.

Roxana Amed nació en Buenos Aires en 1963 y desde hace más de una década vivía en Estados Unidos. Además de cantante, fue productora, compositora y educadora, su música fusionaba las tradiciones folclóricas sudamericanas con el lenguaje jazzístico y cierta impronta rockera. Considerada como una de las voces más importantes de la música sudamericana por colegas, público y crítica especializada, había ganado reconocimiento por sus álbumes con Pedro Aznar, con los que inició su carrera discográfica: Limbo (2004) y Entremundos (2006). 

Este último álbum incluía una hermosa colaboración con León Gieco, una reinvención de “Georgia Lee” un tema de Tom Waits en español, autorizada por el propio Waits.

Al conocer la noticia, Pedro Aznar la despidió en sus redes con un texto conmovedor: “Vos/ eras más que una voz/ Exquisita, única/ Personal/ Fragante en los atardeceres / Engalanando líneas y espaciosY/ Por los pentagramas/ Hermana y confidente/ Nos prometimos ser quien curara/ Lo hecho/ Cuando partiéramos/ La difícil tarea de discernir/ Lo que es legado público/ Del santuario de lo personal. Fuiste más/ Que una voz/ Dejando camino/ Mostrando posibilidades/ Imposibles para otros y otras/ Que no ven esos palacios/ De luz/ Esas curvas que a cada vuelta/ Asombran y revelan/ Trayendo a la materia/ Lo que es intocable/ Lo que no admite palabra/ Un aire de flores blancas/ Que dice “aquí está. Esto es lo que hay/ Detrás del horizonte de las cosas. Más que la frase favorita/ De tu film favorito/ Viviste/ Compusiste/ Cantaste/ Desde la verdad de aquel principio/ “Habiendo tanto amor”/ Cómo vivir de otra manera/ Cómo cantar otra canción/ Cuando el perfume que sos/ Amada magnolia/ Te esparció por los días/ Su laborioso trajín de dualidades/ Y ahora más allá/ Sutil polvo de estrellas/ Cómo no ser un dulce y trascendental aroma/ Cuando hay tanto amor/ Para dar”. 

También colaboró con Adrián Iaies, en el maravilloso Cinemateca Finladesa, de 2010. “No tengo muy claro cómo fue la génesis de Cinemateca finlandesa; se me borran algunos detalles de cuándo decidimos hacer el disco, es decir, cuándo fue que con Roxana dijimos: ‘Bueno, ok, hagamos un disco’”, recordó el pianista en una entrevista de hace un lustro. “Sí recuerdo que Roxana ya era una colaboradora mía importante en el Festival Internacional de Jazz de Buenos Aires, porque era la coordinadora del workshop de canto, algo que hizo durante todo el tiempo que el festival estuvo dirigido por mí. Así que hablábamos mucho, teníamos mucho contacto. Yo creo que ya en ese momento había colaborado con ella en un tema de su segundo disco. Yo estaba muy enganchado con un compositor y pianista finlandés que vive en Nueva York que se llama Frank Carlberg, un gran pianista de jazz a quien incluso trajimos al festival en esa época a tocar y a dar unas clases. Frank había hecho un disco con su mujer, Cristina Correa, que fue la primera maestra internacional que tuvo el workshop de jazz vocal (la anterior había sido Roxana). Yo estaba muy enganchado con su forma de armonizar y de pensar los estándares. Había un disco que Frank y Cristina hicieron juntos que a mí me llamaba mucho la atención; me acuerdo de que se lo hice escuchar a Roxana y, de alguna manera, la introduje en ese mundo, en el ‘mundo Carlberg’, que me parece que dio resultado, pues Roxana termina haciendo un disco con Frank. De el nombre de Cinemateca finlandesa. Lo de ‘Cinemateca’ es porque la música estaba pensada desde un lugar bastante visual”.

Iaies explicó también el repertorio del álbum: “El disco gira alrededor de dos compositores muy importantes que yo siempre consideré hermanos, hermanos planetarios: el Cuchi Leguizamón y Thelonious Monk. Gran parte del repertorio del disco pertenece a los dos, y luego hay una tercera pata importante que es Charly García. Creíamos con Roxana que ‘Viernes 3 a.m.’ era el tema más lindo que alguna vez compuso Charly, y hay una versión bastante inusual de ‘Rasguña las piedras’, que pertenece a esa época de Sui Generis que yo he tenido siempre muy presente. Es una música que hoy podría tocar toda, de memoria, de esa primera etapa de Charly con Sui. Creo que hubo un acuerdo no hablado, sino implícito: encarar esa música sin ningún tipo de compromiso nacionalista, sin la idea de pintar ninguna aldea, sino de exponer esas canciones que tranquilamente podrían formar parte de un cancionero popular, del ‘cantate una que sepamos todos’: ‘La arenosa’, ‘Zamba de Lozano’, ‘Zamba de los laureles’… La idea era mostrar o tocar y cantar esa música desde un lugar sin territorio, desde un lugar que estuviera más allá del territorio”.

Amed también musicalizó poemas de Alejandra Pizarnik, justamente con el mencionado Frank Carlberg. Y en 2019 produjo Instantáneas, un álbum de presentaciones en vivo en el estudio, incluida su interpretación de “Blue” de Joni Mitchell. Ya instalada en Estados Unidos, lanzó Ontology (2021) junto a su ensamble liderado por el pianista Martin Bejerano, donde interpretó canciones de Wayne Shorter, Alberto Ginastera, Miles Davis y repertorio original. El álbum tuvo un impacto significativo en la escena internacional de los medios de jazz, recibiendo dos nominaciones a los Premios Latin Grammy -en las categorías de Mejor Álbum de Jazz/Jazz Latino y Mejor Arreglo- y el Premio Gardel a Mejor Álbum de Jazz . Su siguiente trabajo fue Unánime (2022), que contó con la participación de Chucho Valdés, Niño Josele y Pedro Aznar, entre otros distinguidos artistas. En Los trabajos y las noches (2023) abordó otra vez la poesía de Pizarnik, con música original de Carlberg. 

En 2025 había sido distinguido por la Fundación Konex con un diploma al mérito. como solista de jazz. Su partida es un duro golpe a la escena jazzística vernácula. Su aporte no fue solo musical, también fue crucial para la unión y la conexión de vocalistas de distintas generaciones, que hoy lloran su partida.

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