Milongas Extremas, entre el folclore criollo y el punk: “Queremos mostrar que hay muchas formas de hacer rock”

Este sábado, en La Trastienda de Buenos Aires, el quinteto uruguayo presenta sus versiones de Extremoduro al estilo de Zitarrosa y también muestra sus canciones propias

Por  HUMPHREY INZILLO

abril 5, 2024

Milongas extremas, energía punk y sonido criollo.

GENTILEZA PRENSA

“Hay que decir la verdad, lo nuestro fue un experimento, un laboratorio” explica Pikela, bajista de Milongas Extremas, que se presenta este sábado 6 en La Trastienda. Se trata de un quinteto de cuerdas montevideano que desde hace más de tres lustros mixtura el sonido criollo de las guitarras de Zitarrosa con las melodías y las letras de Extremoduro, el emblemático grupo de rock español. “Una vez pasada esa primera etapa, hubo un lindo recibimiento, sobre todo porque Extremoduro en Uruguay tiene una presencia importantísima. Era una banda que, cuando arrancamos, en 2008, hacía ocho años que no sacaba ningún disco, y era impensado que vinieran a América Latina como después sucedió”.

(Alerta spoiler: en 2015, Roberto Iniesta, líder de Extremoduro, realizó elogiosas declaraciones sobre Milongas Extremas). 

“Después tuvimos la suerte de abrirles el show”, continúa Pikela. “Pero en ese momento fundacional, hacer temas de Extremoduro era medio como de cofradía, como de sentirse parte de algo, de ver al otro con la remera de Extremoduro puesta, o de saber que estaba al tanto de La ley innata, que es un disco de ellos increíble que versionamos de ellos de pé a pá. El recibimiento de la gente al principio era entretenido y bastante punky, de agite. ¿La verdad? Hemos sido bastante mimados desde el comienzo. Esto empezó como un laboratorio y se fue generando una bola de nieve que nos lleva hasta acá, 16 años después, con varios discos, con temas propios, con muchas giras”.

Entiendo que no venían originalmente del mundo del tango, la milonga y el candombe, sino que la experiencia que traían venía más del lado del rock, la guitarra eléctrica. ¿Tuvieron que hacer un “aprendizaje” o también tenían el sonido de Zitarrosa y las guitarras de Gardel incorporado en su ADN personal?

Sí, la idea de armar ese laboratorio musical era justamente porque veníamos de un palo rockero y, bueno, había que agarrar las mañas y las formas de la música de la milonga, del mundo criollo. De todos modos, podría decirse que estaba en nuestro ADN de alguna forma, porque es algo que se escucha en nuestras casas desde que estábamos en la panza. Eso es algo muy importante: Zitarrosa, Jaime Roos, Gastón Ciarlo (Dino), Eduardo Mateo… Bueno, todos ellos, a su manera y con su personalidad, fueron moldeandonos desde la cuna.

Para la misma época en que arrancaron, quizás un par de años antes en verdad, apareció en la escena uruguaya el Cuarteto Ricacosa. Un grupo que también traía como un revival de un sonido clásico, pero incorporaba en su repertorio, por ejemplo, una versión de “Montevideo”, clásico de Rada grabado por Opa en los 70. ¿Sienten que estaba en sintonía con el cuarteto Ricacosa? 

Sí, el cuarteto Ricacosa es muy importante para nosotros y para la escena folklórica uruguaya. Sobre todo, porque si bien ellos han sido más más puntillosos en la interpretación del cuarteto de guitarras criollo, también han incorporado el lunfardo actual en sus composiciones. Entonces, desde el folclore, también está presente la idea de amalgamar lugares diferentes. Nosotros, entre el rock y el folclore. Y ellos trayendo formas de hablar y modismos de esta época a una estructura más clásica. Para nosotros son una gran inspiración sin duda alguna.


Y aunque no era el plan de formación de guitarras criollas, El Club de Tobi también estaba haciendo un crossover interesante, con las versiones rockeras para cuarteto de cuerdas. ¿Eso ayudó a  construir algo así como “una escena”?

Sí, totalmente Club de Tobi también, de alguna manera, ha puesto todo en la licuadora: un cuarteto de cuerdas clásico este de violines, viola y violonchelo haciendo temas de Los Redondos… O sea, eso también animó bastante la escena y también hay algo del tema murguero. La murga agarra repertorios de otras bandas y personas y artistas y las convierte en suyas. Y bueno, estamos criados en todo ese caldo cultural, del cual nos hacemos cargo y nos sentimos muy cómodos.

Al mismo tiempo, en Argentina emergía desde hacía unos años una camada de nuevos artistas de tango que no sólo podían versionar a Los Redondos, sino que tenían una estética absolutamente rockera, con la Fernandez Fierro a la cabeza, me imagino que esa también fue una influencia importante…

Claro, con la Fernández Fierro hicimos varios shows, en Buenos Aires y en Montevideo. Se generó un ida y vuelta divino porque las propuestas están muy hermanadas este. Y la verdad es que sí, se nos hizo súper fácil compartir escenarios cn todos ellos. Creo que responde a una necesidad de reveer hacia atrás lo que es el folclore y el tango, y adaptarlo a una forma de decir que que la sintamos como propia.

¿De dónde les venía la admiración por Extremoduro? ¿Todos los integrantes de Milongas Extremas eran fans?

No, la admiración por Extremoduro viene de algunos de nosotros que por ahí empezamos a pasarnos temas y discos. No todos los integrantes eran grandes escuchas de Extremoduro. De hecho, muchos descubrimientos de Extremoduro los hicimos buceando en su discografía, en el ejercicio de conocer los temas, de arreglarlos para milonga y de armar el repertorio. Así que en eso Milongas Extremas también fue una escuela para nosotros, que nos permitió conocer la obra Extremoduro, que es muy variada y sumamente importante para nosotros.

“El pogo y la reflexión” podría ser el slogan de Milongas extremas… ¿Cómo definirían esa combinación? ¿Los identifica?

Sí, totalmente, podría ser un eslogan de Milongas Extremas perfectamente. Pero, bueno, nosotros estamos parados en un lugar en el que queremos mostrar que hay muchas formas de hacer rock. Desde un lugar latinoamericano. rioplatense, que nos es propio y natural, porque es lo que mamamos desde chicos y donde nos sentimos más cómodos.

En 2021 giraron por España, ¿Cómo fue la respuesta del público europeo en especial  frente a las versiones de Extremoduro?

Bueno, las giras por España fueron un gran paso para la banda, y sirvió mucho para ampliar el espectro de público, y sobre todo poner a prueba las versiones de Extremoduro en su tierra natal. Así que estamos súper contentos de que se siga expandiendo y eso que haya derivado, además, en la colaboración con Iñaki Antón, guitarrista y productor de Extremoduro, que trabajó con nosotros en el último disco, El mismo cielo (2020).

Unos años antes, en 2015, Roberto Iniesta había efectuado declaraciones muy elogiosas con el modo en que ustedes abordaban sus canciones. ¿Lo habían conocido personalmente? ¿Qué contacto habían tenido? ¿Qué singificó eso para ustedes, más allá del espaldarazo a nivel prestigo?

En 2015, aparece un vídeo en YouTube, grabado en una conferencia de prensa de Extremoduro previo a su gira. Ahí le preguntaron por las bandas que hacían covers y él las destrozó. pero luego tuvo unas palabras de deferencia hacia unos chicos de Uruguay que que le encontraron una vuelta a las versiones haciendolas propias, y no sé qué… Pero eso para nosotros fue un empujón muy importante porque fue como haber estado trabajando en una tesis y entregársela al decano, y que él le de para adelante. Fue sumamente importante y, sobre todo, fue un espaldarazo para nosotros, no solo en España, también en Uruguay y en Buenos Aires. Luego, Extremoduro vino a tocar a Montevideo y ahí los conocimos. Cuando volvieron a tocar en el Teatro de Verano, les abrimos el concierto. Pero la condición era tocar temas propios, así que bueno eso también fue para nosotros un empujón importante. Porque bueno, cuando le entregamos el disco, nos dijo que estaba muy contento con las versiones y agradecido pero que quería el disco con canciones propias. Así que muchas de esas canciones sonaron ahí, en el  Teatro de Verano, por primera vez, abriendo para Extremoduro. Entonces, la importancia de Extremoduro no solo va en la admiración musical, sino que han sido sido parte del desarrollo tangible de la banda. Iñaki Antón guitarrista y productor de Extremoduro, produjo nuestro último disco. O sea, es sumamente importante para nosotros tanto su mirada como toda la fuerza que nos dieron.

A comienzos de los 2000, Jorge Nasser (que había tocado con Jaime Roos en los 80 y luego había formado Níquel y ya era un símbolo del rock uruguayo) había explorado el folclore y tocaba en su formación con los hermanos Carlos y Toto Méndez, que habían tocado a su vez con Zitarrosa. Hace unos años grabaron el EP Guitarras amigas con Jorge. ¿Cómo surgió esa colaboración? 

Jorge es otro referente de la música popular uruguaya, del folclore y del rock. La colaboración colaboración con él surgió en el festival MPU (Música Popular Uruguaya) donde por lo general diversos artistas se unen en el escenario para entregar algunas versiones de uno y de otro. Así surgió la posibilidad de de trabajar con Jorge. La experiencia fue increíble, y eso derivó en EP que se ganó un premio Graffiti, que son los premios de la música uruguaya. Fue súper fructífera esa yunta con Jorge.

Estamos muy contentos, porque eso posibilitó también intercambios musicales posteriores. Él vino a nuestro show, nosotros caímos al suyo. Para nosotros fue súper importante, poder generar el puente y el vínculo y que la verdad es precioso que haya salido algo tan lindo, que haya sido reconocido y que a la gente le haya gustado.

También han colaborado con La Vela Puerca, con el Enano tienen un vínculo desde hace muchos años… ¿Cómo surgió ese vínculo? ¿Se sienten más cerca de la escena del rock que de la del tango o la música criolla?

La Vela Puerca para nosotros fue sumamente importante desde antes de pensar en dedicarnos a la música. La primera vez que alguno de nosotros escuchó un tema de Extremoduro tocado en vivo fue de adolescentes en un show de La Vela Puerca y también era la música que se escuchaba en la previa de sus shows. Había un caldo de cultivo ahí. Y ni hablar lo que significa para nosotros, y para el rock uruguayo, La Vela Puerca. Así que colaborar con ellos fue uno de esos regalos increíbles que te da la música. No sólo hemos grabado con ellos, sino que nos han abierto la puerta enormemente. Hemos tocado en el Teatro de Flores y en el Luna Park. Siempre de brazos abiertos, dándonos para adelante.