Future of Music 2025: Mujer Cebra, el power trío que le huye a las etiquetas

Del encierro de la pandemia surgió este grupo que reinterpretó distintos géneros del rock: conocé su historia

Por  ROMINA ZANELLATO

abril 8, 2025

Patricio García Seminara (batería), Santiago Piedra (voz y guitarra) y Gonzalo Muhape (bajo), los integrantes de Mujer Cebra.

A la remera de Mujer Cebra se la ve pasar por la calle, se la vislumbra circulando en shows ajenos, la llevan los pibes a los recitales como antes hacían flamear un trapo de su banda preferida, es un código que significa algo, tal vez algo más incluso que Mujer Cebra. ¿Indica que su portador pertenece a una escena? ¿Que cree en una música nueva? ¿Que siente algo de bronca, la rabia esperanzadora de lo colectivo, del pogo? Es un misterio, pero con dos discos editados este power trío parece liderar un momento donde el rock alternativo muestra la vitalidad propia de la juventud. Las expectativas por su tercer trabajo son cada vez mayores y por eso son parte de esta producción Future of Music, con artistas emergentes, de Rolling Stone Argentina.

La palabra clave para contar su historia es pandemia. Son ellos quienes la traen a colación bien rápido. Recién estaban empezando a tocar juntos cuando todo fue interrumpido. Los unió Patricio García Seminara, el baterista. Él tenía sendas bandas con cada uno de ellos, y ambas se estaban separando en 2018, y sabía que Santiago Piedra (cantante y guitarrista) y Gonzalo Muhape (bajo) debían conocerse. “En algún momento con el Gordo (Gonzalo) nos conocimos en alguna juntada y estuvimos hablando mucho rato de guitarras, efectos y cosas así, y de ahí medio como que se fue armando solo, la verdad que fue como… no sé ni cómo explicarlo”, dice Santiago, un poco aburrido de haber contado lo mismo varias veces. Por suerte Patricio le termina la frase, la idea: fue magia. “Simplemente sucedió, y empezamos a tocar. Cuando Gonzalo decidió tocar el bajo, cuando decidimos ser un trío, la cosa empezó a caminar. Y ahí nos cortó la pandemia”.

Es que Gonzalo en realidad empezó tocando la guitarra, pero en Mujer Cebra no encontraban un músico que se hiciera cargo de las cuatro cuerdas. Daban vueltas, pensaban en ser cuatro, pero la persona no llegaba. Tuvo un sueño, cuenta una vez más, donde él era el bajista de ese proyecto que se estaba armando, lo sintió como un mensaje y fue gracias a esa ayuda del inconsciente que decidió aceptar el rol que ahora ostenta.

“No queremos que sea como un revivir algo, no nos interesa”, afirman los integrantes de Mujer Cebra. (Foto: Fernando Gutiérrez)

Decíamos que la pandemia es ineludible no solo porque les permitió crear la banda, también porque ellos supieron resumir o canalizar algo de las sensaciones que los pibes y pibas de su edad estaban sintiendo. Cuando el covid-19 paralizó el mundo, el tiempo parecía elástico y les vino bien para preparar su terreno. “Empezamos a mirar un poco para adentro, fue un momento propicio para hablar de esas cosas y a nosotros también nos atravesó un poco eso, nos ayudó a estar bien en la nuestra y, con tiempo, decidir qué queríamos hacer sin expectativas”, cuenta Santiago.

Cuando el aislamiento empezó a flexibilizarse, se juntaban a ensayar, y en diciembre de 2020 empezaron a grabar el que sería su primer disco, Mujer Cebra (Casa del Puente, 2021), y el que los llevó a tocar por todos los antros de la ciudad y el conurbano bonaerense, ni bien se pudo pisar un recital. “Todo cambió en ese momento –dice Patricio, el baterista–. Se dio una movida underground porque la gente quería ir a lugares sin tantos protocolos, donde se pudiera hacer un poquito más de lío, y para eso tenías que ir a los lugares más recónditos, que era donde empezamos a tocar las bandas que capaz no teníamos una estructura previa. Y, bueno, ahí estábamos nosotros y bastantes colegas que hoy también están tocando en lugares grandes. Arrancamos todos en el mismo sucucho”, relata.

Remarcan, de distintas maneras, que ese primer momento donde germinó la escena de rock alternativo que integran fue uno de mucha libertad para hacer la música que querían escuchar, que no encontraban en la radio, sin pensar en el mainstream ni en la carrera ni el producto. “No tiene que ver con la diferencia por géneros musicales, sino que se armó una corriente, una movida, por ideales o por lo que cada uno siente que tiene que cantar con el corazón en la mano”, subraya Patricio.

Ese primer disco sonó por todos lados, y luego entraron al estudio a grabar –con mucho menos tiempo y otras expectativas– Clase B, que salió en 2023 y los posicionó en un lugar de mucha visibilidad. Las remeras con los diseños de Santiago Moscardi empezaron a aparecer como un virus por todos los shows de rock, propios y ajenos. Mujer Cebra teloneó a Turnstile, giró por Argentina, fue a Chile, a Perú, a Uruguay y también a México. La estructura se agrandó.

“El primero lo grabamos en un momento donde si algo sobraba era tiempo y el segundo nos pasó al revés, entonces ahora estamos tratando de inventar el tiempo, de buscarlo donde lo encontremos –dice el cantante–. Y también de hacer huecos entre tocar y tocar. Quemarse la cabeza y estar limpios de todo para poder pensar bien y hacer lo que queramos”.

Ahora están componiendo el tercer disco. No sin debates, intenciones y gestos para desmarcarse del lugar en el que estaban. Incomodarse para forzar un descubrimiento artístico, un nuevo sonido que los represente. Si hasta ahora había una necesidad de sacar lo que sentían, de cierto enojo, apoyados en lo que el grunge y el post-punk les podían dar desde el sonido, ahora quieren que esa reinterpretación que Mujer Cebra hace de los géneros no se viva ni se sienta como una remembranza sino como una apropiación. Tomar lo que hay sin prejuicios, hacerlo propio, transformarlo, que suene a nuevo.

“Las escenas también tienen su evolución natural, y a nosotros esos géneros nos encantan pero también muchas veces jodimos con no quedar pegados a una cuestión de algo que ya pasó. Porque, si no, no tenés lugar para mirar para adelante y la verdad es que no queremos que sea como un revivir algo, no nos interesa”, agrega Santiago. El futuro, para Mujer Cebra, parece ser reencontrarse, redescubrirse o reinventarse.

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