El Papa Francisco y el recuerdo de Cromañón: “No puedo olvidar aquella noche y los días subsiguientes recorriendo los hospitales”

Por  HUMPHREY INZILLO

abril 21, 2025

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Nadie pensaba la noche del 30 de diciembre de 2004 que Jorge Bergoglio se transformaría en el Papa Francisco, el primer Papa argentino de la historia, que falleció el 21 de abril de 2025, a sus 88 años. Esa fatídica noche, en que la tragedia de Cromañón partió al medio y marcó a toda una generación, el entonces Arzobispo de Buenos Aires comenzó un derrotero por los hospitales y a construir un vínculo con los sobrevivientes y los familiares de las casi 200 víctimas fatales.

A fines de 2024, dos décadas después de la tragedia, el Papa Francisco recibió en la Casa de Santa Marta del Vaticano a Patricio Santos Fontanet, exlíder de Callejeros, junto al baterista Luis Lamas y el percusionista Juano Falcone, integrantes de su banda actual, Don Osvaldo.

En el encuentro fue gestionado gracias a la relación cordial que Lamas mantiene desde hace tiempo con Roberto Carles, ex embajador argentino en Italia y Secretario Letrado de la Procuración General de la Nación. Francisco, según contaron, se mostró muy conmovido por la lucha que vienen sosteniendo los sobrevivientes y recibió el libro Voces, Tiempo, Verdad, con relatos escritos por los sobrevivientes.


“Mientras pasaba las páginas, Francisco nos dijo que el libro era muy importante para ejercitar la memoria, y contar lo que verdaderamente pasó en Cromañón”, declaró Lamas. “Cuando llegó al final, volvió a una foto de Estela de Carlotto en un acto de [la ONG] No Nos Cuenten Cromañón y se refirió a la presidenta de Abuelas con palabras de reconocimiento por su compromiso y la veracidad que aporta su presencia”.


Durante la reunión, que duró más de una hora, Francisco contó que recordaba los hospitales que recorrió la noche del 30 de diciembre de 2004, las misas que ofreció para familiares y sobrevivientes (de los que siempre estuvo cerca cuando era Arzobispo de Buenos Aires) y de las agresiones que recibió en la Catedral por interesarse por los músicos de Callejeros.


“Estaba muy interesado por conocer todas las actividades que realiza NNCC y que el libro haya sido presentado en todo nuestro país para mantener viva la memoria”, detalló Lamas en ese momento. Y agregó: “Francisco sigue de cerca y con cierta preocupación todas las cuestiones a nivel social que están pasando en Argentina”.

Antes de despedirse, el papa saludó con un beso y un abrazo afectuoso a los músicos y volvió a manifestar su compromiso y afinidad por la lucha que vienen sosteniendo los sobrevivientes, a los que también les envió un mensaje: “Les pido que nunca pierdan la ilusión”.

Pero ese no fue el primer gesto del Papa con los sobrevivientes. Según recordó el periodista Bruno Larocca, compilado del libro Voces, Tiempo, Verdad, y colaborador de ROLLING STONE, en 2014, el flamante Papa le mandó un mensaje de puño y letra que se leyó tras la misa que diriió el cardenal Mario Poli en la Catedral Metropolitana. “No puedo olvidar aquella noche y los días subsiguientes recorriendo los hospitales. Hoy, diez años después, rezo con ustedes y sigo caminando con ustedes. Venimos a llorar por nuestra ciudad que no llora todavía. Esta ciudad vanidosa, casquivana y coimera que maquilla las heridas de sus hijos y no las cura.”

“Buenos Aires necesita la sabiduría de nuestro pueblo para asumir la tragedia, en la que en su mayoría murieron adolescentes y jóvenes. La ciudad abandonó a sus hijos, por no saber llorar, por no ser madre y ser, sí, compadrita y superficial”, había expresó el entonces cardenal primado de la Argentina, en su exposición ante los familiares de víctimas y sobrevivientes de la tragedia que asistieron a la misa celebrada en la Catedral, al cumplirse cinco años del incendio en el que murieron 194 personas.

En esa ocasión, Bergoglio exhortó a “la ciudad que sea madre solidaria como aquellas personas que entraron y salieron varias veces del local para rescatar a quienes estaban adentro y morían asfixiados”.

Por último, ponderó la solidaridad de los jóvenes porque “la mayoría murió entrando y saliendo para salvar a sus amigos. No escaparon para salvar el pellejo”.