Crítica: Social Distortion – Born to Kill

Quince años después de su último álbum, la banda de Mike Ness regresa con una colección de canciones que demuestra que la espera valió la pena

Por  Martín Sanzano

julio 24, 2026

En el ámbito de los pesos pesados, es mucho más sencillo determinar cuándo estamos ante un hit instantáneo. Y “Born to Kill”, el tema que abre y le da nombre al nuevo disco de Social Distortion, es uno de ellos.

El grupo de punk-rock de California liderado por Mike Ness no se caracteriza precisamente por ser prolífico: en 48 años de carrera (¡se formaron en 1978!) apenas lanzaron ocho álbumes de estudio y hacía quince que no editaban música nueva. Pero lo bueno, evidentemente, se hace esperar.

Born to Kill, con su desafiante tapa de tigre en tonos punk –obra de Shepard Fairey, conocido por ser el autor del cartel de “Hope” de Barack Obama–, es una vuelta a sus raíces sonoras. Pero en el viaje inevitablemente se filtró toda la experiencia de una banda –y de un cantante y compositor– que lleva casi medio siglo en esto del rock and roll (“Escribí una canción con un riff robado/ si no tenés una canción, no tenés una mierda”, canta en la nostálgica “The Way Things Were”).

Once temas que, sumados, apenas superan los 45 minutos, pero que alcanzan para aportar una nueva colección de estribillos (“Born to Kill”, “Tonight”, “Partners in crime”, “Over you”), buenos solos de guitarra (“No Way Out”, “Walk Away (Don’t Look Back)”) e incluso una tan inesperada como acertada versión de “Wicked Game”, el clásico de finales de los ochenta de Chris Isaak, que sirve para comprobar que Ness también puede hacer falsete.

“Compuse un disco que me encanta y espero que esto les traiga a todos la misma experiencia. Sin embargo… ya empecé a compilar canciones para el próximo”, avisó el cantante vía Instagram. Esperemos que esta vez no se demore tanto.

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