Podría parecer una elección extraña como primer proyecto de la gestión de James Gunn al frente de las operaciones de cine y televisión de DC. ¿Por qué comenzar esta gestión con un spinoff animado, sangriento y frecuentemente triste de The Suicide Squad cargado de personajes de DC como GI Robot y Dr. Phosphorus, junto a otros de dominio público como la criatura de Frankenstein y su novia? ¿Por qué no ir directo a la ya prevista película de Superman y guardar las rarezas para un poco más adelante?
Pero Gunn no llegó a la cumbre de las películas y series de cómics a fuerza de grandes nombres. Lo hizo con la ayuda de personajes que ni siquiera a los fanáticos más acérrimos de los cómics les importaban mucho, desde Rocket y Groot —respectivamente, un mapache parlante y un árbol parlante—, en Guardianes de la galaxia, hasta Peacemaker (un idiota xenófobo con un muy buen casco) y Polka Dot Man (no hace falta aclarar más) en El escuadrón suicida. Ahora que codirige DC Studios, Gunn tiene que inclinarse hacia el mainstream al menos un poco, pero su corazón claramente sigue estando con los freaks y geeks de cuatro colores, tanto como con el Hombre de Acero y sus amigos más famosos.
Como tal, Creature Commandos (se puede ver en la plataforma MAX) resulta muy acorde con la marca de estilo de Gunn —a quien vemos de forma animada en los créditos iniciales tecleando en una compu—, aunque habrá que ver hasta qué punto esto es un adelanto del perfil que le dará a la productora de acá en más. No solo Creature Commandos presenta una colección de freaks que jamás oíste nombrar, sino que es un delicado acto de equilibrio tonal. Entrás asumiendo que tenés que reírte de estos improbables héroes y, en cambio, poco a poco descubrís figuras absolutamente trágicas que merecen solo simpatía, no burla.
Es como si Gunn hubiera comenzado la franquicia de Guardianes en la tercera película, con su oscura trama sobre la experimentación con animales, en lugar de aquella primera entrega relativamente ligera. Ahora es un narrador más consumado y también más sólido profesionalmente, así que puede salirse con la suya.
Entre los colaboradores de Gunn se encuentra Dean Lorey, quien cocreó la fantástica serie animada de Harley Quinn para Max, donde Gunn también apareció en forma de caricatura. Harley ha logrado sobrevivir de manera improbable a la purga instituida por el presidente de Warner Bros. Discovery, David Zaslav, quien odia el cine, aunque habrá que ver por cuánto tiempo mantiene esa serie (y su divertido derivado, Kite Man: Hell Yeah!). Vale la pena señalar que un par de personajes de DC que aparecen en Harley y/o Kite Man aparecen acá también, aunque retratados de manera muy diferente (Harley en el pasado ha utilizado personajes que aparecían en otros productos de DC y hasta ahora Gunn les da continuidad a personajes e historias de cosas en las que venía trabajando antes del cambio de régimen. No obstante, sería bueno tener alguna noticia de la retrasada quinta temporada de Harley y/o una renovación de Kite Man).
Creature Commandos retoma un hilo argumental del final de la primera temporada de la serie Peacemaker, también de Gunn, donde la hija de Amanda Waller le cuenta al mundo que su madre (todavía interpretada por Viola Davis) estaba usando a presos como agentes del gobierno. A raíz de esto, Waller le explica a Rick Flag Sr. (Frank Grillo), padre del fallecido líder del Escuadrón, que ahora tiene que ser creativa, lo que significa reclutar efectivos que técnicamente no califican como personas. Esto incluye a la Novia de Parchwork (Indira Varma), cuya relación con el monstruo de Frankenstein (David Harbour) se explica a lo largo de la temporada de siete episodios; el Dr. Fosforoso (Alan Tudyk), un hombre radiactivo con piel transparente que lo hace parecer un esqueleto brillante; el GI Robot (Sean Gunn), construido para matar nazis durante la Segunda Guerra Mundial y sin rumbo desde entonces; Nina Mazursky (Zoe Chao), una mujer anfibia y tímida con características de pez; y Weasel (Sean Gunn de nuevo), sobreviviente de The Suicide Squad.

La misión de este variopinto grupo es detener a Circe (Anya Chalotra), una villana de Wonder Woman que ha reclutado a un ejército de hombres tóxicos y quejosos, muy molestos porque Themyscira es solo para mujeres, y que pretenden invadir un pequeño país europeo gobernado por la Princesa Ilana (Maria Bakalova). Es solo una excusa para que Gunn haga dos de las cosas que parece disfrutar más: compaginar secuencias de acción caóticas con saltos inesperados de la banda sonora, y explorar los viejos traumas que convirtieron a sus personajes en una familia improvisada y frecuentemente macabra. La mayoría de los episodios reparte su tiempo entre la aventura actual y la historia de origen de diferentes Comandos. Vemos, por ejemplo, lo desorientado que anduvo GI Robot durante décadas después de la guerra, sin nazis a los que matar, y esto nos lleva a una escena en tiempos más modernos con sus brazos de pistola en llamas, musicalizada por “Coin-Operated Boy” de The Dresden Dolls. Otro episodio presenta un montaje de la Novia y Frankenstein peleándose a través de muchas eras y modas mientras suena “American Wedding” de Gogol Bordello. La animación es limpia y elegante, las escenas se ensamblan perfectamente.
Aunque los Comandos al principio parecen ridículos, Gunn rápidamente siente compasión por cada uno de ellos. Incluso Weasel, un personaje netamente para la risa en The Suicide Squad, se vuelve trágico. El afecto de la serie por estos marginados es palpable. Para cuando la Novia le dice a Flag Sr., “¿Querías monstruos? Acá los tenés”, ella y la mayoría de sus camaradas han sido representados en dimensiones tristemente humanas. A pesar de que han intentado convertir a estos personajes en ítems descartables, todos terminan pareciendo personas. Incluso el robot.


