Charly García canta “Vampiro” a los 12 años: así fue el hallazgo del histórico registro de 1964

En su viaje de egresados de la primaria, Charly García ya mostraba sus dotes de músico. Un compañero conservó la cinta Geloso durante 60 años y fue rescatada por la cuenta Rarezas SNM

Por  HUMPHREY INZILLO

abril 15, 2024

Charly a los 12, Charly con bigote, "Vampiro" fue una de sus composiciones seminales.

Gentileza Rarezas SNM / ARCHIVO RS

Charly García tenía 12 años y ya cantaba “Vampiro”, una canción que grabaría casi 30 años después en Tango 4, su disco junto a Pedro Aznar. En una grabación recientemente rescatada por la cuenta Rarezas Say No More se lo puede apreciar al cantante cachorro, que unos años más tardes luciría el bigote bicolor, cantando  junto a sus compañeros de la escuela primaria, durante un viaje de egresados en la próvincia de Córdoba.    

“Encontramos un registro realmente histórico, ya que pasa a ser la grabación más antigua que existe de Charly García”, anuncia el texto que acompaña la grabación digitalizada que forma parte del acervo de la cuenta Rarezas SNM, dedicada a rescatar y preservar materiales de García, sin fines de lucro. “En un viaje escolar de séptimo grado a la provincia de Córdoba, los alumnos grabaron saludos para sus familiares en Buenos Aires”, explican. 

Alan Nuzolezze, responsable de la cuenta Rarezas SNM, junto al técnico Tomás Rojas. (foto gentileza Rarezas SNM).

El dueño de las cintas es Eduardo Blanco, un estudiante de la Escuela Aeronáutica Argentina, que concurría al mismo establecimiento y compartió el viaje con Charly García, en el verano de 1964. 

“En los años 90 quise acercarle la cinta a Charly, pero él estaba atravesando un momento bastante difícil, así que preferí guardarla”, explica Blanco, que aunque era cuatro años menor que el músico, participó del viaje al destacamento aeronáutico de Ascochinga, en la provincia de Córdoba. “Mi hermano mayor [Roberto Hugo Blanco] era compañero de Charly, pero se dio la casualidad de que mi papá era el presidente de la Cooperadora de la escuela”, agrega.  

¿Y cómo llegó esa cinta a la cuenta Rarezas Say No More? “Hace unas semanas, Eduardo le comentó una publicación en Facebook a Billy Bond, comentándole que tenía ese material. A mí, me puso en alerta [el periodista, editorial y biógrafo de Charly García] Roque Di Pietro. Le escribí enseguida a Eduardo para asegurarme ese material antes que nadie, y luego averigué como reproducirlo y digitalizarlo”, relata Alan Nuzolezze, responsable del canal de YouTube que ostenta unos 125 mil. “Le conté a Eduardo sobre el canal y se interesó. Así que hablé con [el técnico de grabación] Tomás Rojas, que tenía un grabador Geloso”.

Alan y Tomás fueron a la casa de Eduardo, y revisaron minuciosamente las tres cintas que, grabadas a ambos lados, duraban más de dos horas. “Escuchamos más de dos horas, cuatro cintas de los dos lados, y de Charly no aparecía nada. No te voy a mentir, estaba bastante decepcionado. Pero al final de la última media hora, apareció lo que estábamos buscando. La voz de Charly, primero saludando y luego cantando”.

Tomás Rojas escuchando las cintas de 1964 en su grabador Geloso. (Foto: gentileza Rarezas SNM).


La canción que canta Charly García es “Vampiro”, de la cual, acota Alan, existen varias versiones. Una de ellas es en los demos de Parte de la religión (circa 1987)  y otra es la que integra Tango 4, el álbum que Charly García y Pedro Aznar lanzaron en 1991. Aunque la letra sufre variaciones, el estribillo es el mismo que Charly cantaba a los 12 años. “Vampiro, ¡Dejame dormir tranquilo!”, cantó Charly en cada uno de esos registros. 

“Charly dijo alguna vez que un artista componía especialmente entre la infancia y la adolescencia. Y hay muchas canciones de Charly de esa época, como ‘Corazón de hormigón’ [Kill Gil, 2010]; ‘Espejos’ [Sinfonías para adolescentes, 2000] y ‘Te recuerdo invierno’ [Estaba en llamas cuando me acosté, 1995]”, argumenta Alan. 

La grabación, que dura apenas dos minutos, es suficiente para apreciar no sólo el talento musical de García, sino el modo desenfadado con el que se desenvolvía entre sus pares. “Siempre decían que era introvertido, pero en esta cinta se escucha otra cosa”, dice Alan.

Por su parte, Eduardo recuerda no sólo el talento que desplegaba el (futuro) músico, que lo transformaba en el favorito de la maestra de música y en un número puesto en los actos escolares. “Charly venía a tomar la merienda a casa, y ya se notaba que tenía un talento impresionante. A los once o doce años, ya tocaba el piano como un profesional”.