Bebel Gilberto presenta João: “No hubiera sido capaz de grabar este álbum si mi padre aún estuviera vivo”

La cantante brasileña presenta un homenaje en el que revisita clásicos y gemas ocultas de la bossa nova

Por  Humphrey Inzillo

julio 28, 2023

Bebel Gilberto se inspiró en su memoria emotiva y en grabaciones históricas de su padre.

Bob Wolfeson (Gentileza)

A fines de este mes, llegará a las bateas (y a las plataformas de streaming) João, el disco en el que Bebel Gilberto rinde tributo a su padre, que es también uno de los padres de la bossa nova, el gran João Gilberto. Un desafío que Bebel encaró a modo de homenaje, luego de la muerte del genial cantante y guitarrista, en julio de 2019. “No hubiera sido capaz de grabar este álbum si él aún estuviera vivo”, dice la vocalista en una charla por Zoom desde el living de su casa, en Río de Janeiro. “Tendría miedo de escuchar su opinión, ¿sabés? Así que es más fácil hacer este homenaje sin él. Lamentablemente, sin contar con la chance de saber su parecer, pero al mismo tiempo me produce un poco de alivio poder haberlo hecho de esta forma, sin estar atenta a sus observaciones”.

Tan célebre por su voz y sus notables interpretaciones, como sus niveles de obsesión y autoexigencia, João fue, en ocasiones, muy elogioso en algunos mojones de la carrera de Bebel. Celebró, por ejemplo, la versión de “Samba da Benção”, el clásico de Baden Powell y Vinicius de Moraes, que abría Tanto Tempo (2000), el disco de bases electrónicas producido por Suba, que fue un parteaguas en la carrera de la cantante. “Él había celebrado el pequeño cambio en esa melodía. Eso le había gustado”, recuerda Bebel con una sonrisa. “Pero había muchas otras cosas de las que era muy crítico. Así que estaba con un poco de miedo de su opinión. Porque, de verdad, quería que realmente le gustara”.

Podría decirse que se trata de un álbum clásico y respetuso, pero al mismo tiempo permite que Bebel aporte un estilo propio. La producción estuvo a cargo de Thomas Bartlett, también conocido como Doveman, y a quien Gilberto conoció cuando el pianista grabó para su disco All in One (2009), editado por Verve, el mismo sello que en 1964 había lanzado el exitosísimo e indispensable Getz/Gilberto. Desde entonces, el vínculo fue fructífero, y Bartlett produjo Agora, que estuvo nominado a los premios Grammy en 2021. “En este caso, la producción de Thomas fue mucho más emocional que técnica, y eso que trabajó como productor, como ingeniero de grabación y también se encargó de la mezcla. A pesar de no haber conocido tanto la obra de mi padre, hizo un trabajo maravilloso. ¡Me gusta mucho su forma de trabajar!”, se entusiasma la vocalista. “Con él hicimos un trabajo emocional y de contexto. Se encargó mucho más de eso que de tocar. De hecho, es un asunto raro hacer un disco de versiones de un músico que canta y toca la guitarra con un productor que toca el piano. Pero él fue muy generoso, me ayudó en la elección de [el virtuoso guitarrista] Guilherme Monteiro, que hizo un trabajo maravilloso, con mucha dedicación. Cualquiera que haya escuchado profundamente la música de mi padre, sabe que él no repetía las armonías, siempre hacía algo diferente”.   

Bebel Gilberto elogia el trabajo del productor Thomas Bartlett (foto gentileza Bob Wolfeson).

Con afán didáctico, Bebel explica que la versión de “Adeus América” está muy inspirada en el disco que su padre grabó en vivo en el legendario festival de jazz de Montreux, en Suiza, en 1985 (el álbum se editó en 1987): “En ese recital, él cantaba la canción como si estuviera relatando su propia vida. Yo elegí ese momento especial como referencia, como punto de partida, para mi propia interpretación”. 

La elección del repertorio es otra de las claves del álbum. “​​Decidí elegir las canciones que más me gustaban cuando era pequeña, esas canciones que me encantaban. Y, también, traté de alejarme de las más famosas. Quería cantar las canciones que formaron parte de mi repertorio y de mi vida, esas que me tocaron profundamente”, argumenta la cantante. Y para hacer las relecturas, “fue clave escuchar y repensar los arreglos, ​​para que fueran originales y, al mismo tiempo, me dieran la posibilidad de aportar algo nuevo”.

Bebel recuerda que su padre estuvo distanciado algunos años de ella. Por ejemplo, cuando en 1973 lanzó João Gilberto, ese álbum conocido como “el Álbum Blanco” que fue grabado en Nueva York con producción de Rachel Elkind y acompañado por el percusionista Sonny Carr, no vivían juntos. “Cuando lo reencontré, tenía nueve años y estuvimos viviendo en la casa de [el saxofonista] Stan Getz. El había comprado una mansión y si tomabas un taxi, en la estación de trenes, por ejemplo, no tenías que decir la dirección. Decías ‘Shadowbrook’ y todo el mundo sabía adónde quedaba. Stan supo cómo ganar mucho dinero. Lo recuerdo como una persona muy reservada, pero muy cariñosa a la vez. Tenía unos perros, y una vez me quisieron atacar cuando volvía de la escuela, él me defendió. Tengo mucho cariño por él y muy buenos recuerdos. Por esa época, también conocí a [el trompetista] Dizzy Gillespie, fue muy simpático y quedé enloquecida con sus cachetes enormes”.

La portada del álbum muestra a Bebel de muy pequeña junto a su padre. “La tomó mi madre [la cantante Miucha, hermana de Chico Buarque] cuando vivíamos en México. Es una fotografía que me gusta mucho, la tuve siempre presente, pero estaba esperando para usarla en el momento indicado”.