Al borde de la hambruna en Gaza

La ofensiva israelí en Gaza agrava una crisis humanitaria extrema, con hospitales colapsados y la mayoría del territorio bajo órdenes de evacuación.

mayo 23, 2025

Dawoud Abo Alkas/Anadolu

En medio de una ofensiva militar en curso por parte de Israel y una crisis humanitaria cada vez más profunda, la situación en la Franja de Gaza continúa deteriorándose rápidamente, afectando a millones de civiles atrapados en el conflicto y en riesgo de hambruna. Tras casi 12 semanas de bloqueo de la ayuda humanitaria, Israel ha dado paso poco a poco a los camiones con alimentos, pero a la vez ha intensificado sus operaciones en el norte del territorio y una estrategia de ocupación total con el aparente objetivo de expulsar a Hamas.  

Las órdenes de evacuación de Israel, así como los bombardeos no han cesado. De hecho, la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA) informó este 22 de mayo en su cuenta de X-Twitter que uno de sus centros de salud, que atendía a miles de personas, ha quedado fuera de servicio tras ser alcanzado por bombardeos israelíes. Con esto han expresado que “Ningún lugar es seguro en Gaza”. 

Según el ministro de Salud palestino, Majid Abu Ramadan, en los últimos días se han registrado 29 muertes relacionadas con la inanición, tanto de niños como de ancianos. “En los últimos días perdimos a 29 niños”, declaró a medios de comunicación, precisando luego que la cifra incluía también a personas mayores. En respuesta a comentarios de la ONU a la BBC que estiman que 14,000 bebés podrían morir sin ayuda urgente, el ministro calificó la cifra como “muy realista”, incluso posiblemente subestimada.

El acceso a la ayuda humanitaria ha sido sumamente limitado. Tras varias semanas de bloqueo total, Israel permitió recientemente el ingreso de 90 camiones con alimentos y medicinas a través del cruce de Kerem Shalom. Sin embargo, la ONU advirtió que esta cantidad “está lejos de cubrir las enormes necesidades en Gaza”, donde 2.1 millones de personas enfrentan niveles críticos de inseguridad alimentaria y desplazamiento forzado. A esta situación se le suma que las vías no son seguras y la distribución tiene grandes desafíos. 

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, justificó el ingreso restringido de ayuda como una forma de “evitar una crisis humanitaria” que comprometa el apoyo internacional a su ofensiva militar. Luego de varios meses sin declaraciones públicas, Netanyahu afirmó que el objetivo es tener toda la Franja de Gaza bajo control israelí y derrotar completamente a Hamas. Asimismo, se refirió al controvertido plan conjunto propuesto por Donald Trump con el que Estados Unidos distribuiría ayuda a través de empresas privadas, bajo protección militar. Esta medida ha sido rechazada por organizaciones humanitarias por considerar que “instrumentaliza la ayuda” y viola principios fundamentales del derecho humanitario.

El clamor de la población civil continúa 

Mientras la ofensiva militar sigue, se suman a la crisis humanitaria y el riesgo de hambruna, las tensiones dentro del propio enclave. En el sur de Gaza, videos en redes sociales mostraron a grupos de personas manifestándose contra Hamas, exigiendo el fin de la guerra y la salida del grupo armado. Muchos manifestantes, especialmente jóvenes, han mostrado su descontento con ollas en mano, pero no es mucho lo que se conoce de estas denuncias y del posible riesgo que esto representa para quienes las protagonizan. 

Por otro lado, también hay dolor del lado israelí. Las familias de los rehenes israelíes aún retenidos en Gaza expresaron el pasado 16 de mayo su desesperación ante la falta de avances en las negociaciones con Qatar, así como su preocupación por los intensos ataques de Israel en el enclave, según dijeron a la agencia EFE. 

La ofensiva israelí ha intensificado sus operaciones en al menos 14 poblados del norte de Gaza, según anunció el ejército, que emitió además nuevas órdenes de evacuación en medio de acusaciones de que “organizaciones terroristas” operan en esas zonas. Estas acciones se dan en un contexto en el que, según la ONU, el 81% del territorio de Gaza está sujeto a órdenes de evacuación o es considerado zona militarizada.

Desde el inicio del conflicto, tras el ataque de Hamas el 7 de octubre de 2023 que dejó 1,200 muertos y 251 secuestrados israelíes, la respuesta militar de Israel ha sido brutal y evidentemente desproporcionada, que deja una impresionante cifra de al menos 53,762 personas en Gaza asesinadas, incluyendo 16,500 niños, según el Ministerio de Salud del enclave. Se estima también que casi 600,000 personas han sido desplazadas nuevamente desde marzo, incluyendo 161,000 que se han visto obligadas a huir en la última semana.

Aunque organizaciones internacionales siguen presionando por un alto al fuego y el levantamiento del bloqueo, las negociaciones permanecen estancadas y las operaciones militares se expanden. En este contexto, la población civil de Gaza paga el precio más alto. La combinación de violencia, desplazamiento, hambre y colapso de servicios básicos configura una tragedia humanitaria de dimensiones históricas que no termina. 

ROLLING STONE

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