Hace más de dos décadas que el maestro Jorge Velosa no presentaba música inédita. De la mano de Marco Villarreal y Los Carrangueros del 25, no solo entrega su primer álbum después de más de 20 años —y quizás el último—, sino que vuelve a dejar plasmada, en letra, canto, rima y enseñanza, la vida campesina, esa que hace germinar el canto carranguero.
Los Carrangueros del 25, junto a Velosa y Villarreal, se completan con Angélica Fonseca en el tiple y Gabriel Chaparro en la guitarra. Juntos vuelven a escribir un capítulo fundamental de la música verdaderamente campesina, una música que, por lo subjetivo de aquello que llamamos “progreso”, podría estar en vía de extinción.
“Su bagaje cultural, expresado en historias, anécdotas, chistes, coplas, melodías y tonadas, es el resultado de alguien que ha vivido la vida de manera cotidianamente sensible; atento a todo lo que se le atraviesa y, como buen boyaco y buen carranguero, sin tragar entero”, dijo en exclusiva para ROLLING STONE en Español Marco Villarreal sobre el honor y el profundo agradecimiento de trabajar A campo traviesa junto a Jorge Velosa.
‘El carrango y la carranga’, ‘El sombrero nuevo’ y ‘El velorio del compadre’, además de enseñarnos sobre las delicias culinarias boyacenses, nos invitan al convite carranguero o a una rumba campesina en cualquier pueblo del altiplano: “Mañana tengo pensado comprarme un sombrero nuevo / Para lucirlo en las fiestas, en las fiestas de mi pueblo […] Pa’ cantarnos unas cantas y tomar unos guarapos y echarnos una bailada con toiticos los pueblanos”, cantan en ‘El sombrero nuevo’.
Por su parte, ‘En el campo todo sirve’ y ‘Soy hijo de campesinos’ brindan un mensaje profundo y sencillo, resaltando la importancia de la Colombia rural y su estilo de vida, uno que debemos entender, aprender y resguardar. Lo hacen con frases tan sencillas como dicientes, la primera, heredada del abuelo de Velosa: “En el campo todo arropa”, “Una aguja es un tesoro que se amarra con un hilo” o “El campo da la comida, debemos cuidarlo en junta”. También encontramos versos de un mensaje más trascendental y necesario: “Campesinos laboriosos, que, por ser tan buena gente, los tienen como los tienen, inmisericordemente” y “Que vivan los campesinos y que los dejen vivir, porque el campo sin campesinos existe sin existir”.
Se trata de canciones que no solo buscan resguardar al campesino, también son un grito amable para que, de vez en cuando, recordemos y volteemos a mirar al campo. El campo no existe sin campesinos, y que sin campesinos ninguno de nosotros existiría.
A campo traviesa nos recuerda la importancia del campesino, su vida, su quehacer y su conocimiento. Es un disco que va del amor y la tristeza de la partida al convite carranguero que, en comunidad, pone a saltar ruanas y sombreros; una exaltación del campo y su gente, tan necesaria como olvidada en Colombia y en América Latina en general. ¡Gracias al campesino, a su quehacer y a su música! Música raizal que nos representa más que cualquier otra dentro de los grandes listados.
Como bien lo dijo el Pregonero Mayor en exclusiva para ROLLING STONE en Español:
“Esto dijo el armadillo
bajando por la colina:
¡Viva el campo, viva yo,
el vecino y la vecina,
y vivan quienes pregonan
la cultura campesina!”


