A 52 años del concierto de la azotea, policía no se arrepiente de haberlo detenido

“Me gustaba su música, pero cuando llegué a la azotea tenía un trabajo por hacer”, sostuvo el expolicía Ray Shayler sobre el último concierto de los Beatles

Por  ROLLING STONE

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Los Beatles tocando juntos por última vez en la azotea de Apple Records, 30 de enero de 1969.

Evening Standard

El 30 de enero de 1969 George Harrison, Paul McCartney, Ringo Starr y John Lennon subieron a la azotea de Apple Records en Londres para tocar un set por última vez. A unos cuantos metros, en otro punto de la ciudad, se encontraba el exoficial Ray Shayler quien después de ese día sería conocido como el policía que detuvo el último concierto de los Beatles.

“No diría que era un fanático. No me gustaron los Beatles cuando se volvieron un poco Hare Krishna, pero teníamos unos cuantos discos y LPs en la casa”, comentó el ahora policía retirado en una reciente entrevista con Daily Mail. “Me gustaba su música, pero cuando llegué a la azotea tenía un trabajo por hacer y pensé, ‘Bueno, tenemos que intentar detener esto’”.

En ese entonces Shayler, de 25 años, no se imaginaba que las llamadas de vecinos inconformes con el sonido lo dirigirían a la primera y última vez en la que el cuarteto de Liverpool volvería a tocar como una banda en tres años. Una vez en el lugar, se acercó para conversar con el manager del grupo, Mal Evans, a quien le informó que “por mucho que apreciara lo que estaban haciendo, no podía seguir sucediendo pues era una alteración al orden público”.

De acuerdo con Evans, únicamente faltaba una canción más por tocar, de modo que el oficial le advirtió que solo interpretaran una más y después todo debía acabar. “Fue una discusión pero nunca se subió de tono”, recordó en la entrevista.

Al finalizar la tercera toma de ‘Get Back’, los Beatles les pasaron por el lado y aunque George y John no les dirigieron la palabra (por aquellos días se encontraban bajo fianza por porte de drogas), Shayler aseguró que Paul se disculpó por las molestias mientras que Ringo bromeó sobre la situación. “Dijo, ‘¡No me esposen!”. Luego bajaron por las escaleras, fuimos detrás y allí terminó todo”.

Respecto a las declaraciones de Ringo quien después diría que le hubiera gustado que lo arrestaran, el expolicía de 77 años explicó que su intención nunca fue hacerlo. “Siento haber decepcionado a Ringo al no haberlo arrestado”, comentó. “Si los Beatles hubiesen hecho un alboroto o hubiesen continuado, entonces las cosas hubieran sido diferentes, pero no trabajábamos así en ese tiempo. Siempre intenté resolver los conflictos sin arrestar personas”.

Durante la conversación, Shayler aseguró que a pesar de las críticas que le llovieron por el suceso, no se arrepiente de haber detenido la música. “Alguien me preguntó cómo me sentía al haber sido el hombre que detuvo el concierto de los Beatles, pero no diría que fue así. No los detuve, simplemente sugerí que sería una buena idea que no continuaran tocando. Y bueno, si en cambio hubiesen sido los Rolling Stones en la azotea…”, bromeó.

Aquel último concierto, que durante muchos años dejó un sinsabor por la forma en la que fue retratado en el largometraje Let It Be (1970), ahora es mostrado de una forma más amable en el documental de Peter Jackson, Get Back. “Eso es lo bueno de esta próxima película”, le dijo Paul a ROLLING STONE. “Ves los pequeños momentos de tranquilidad”.