El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció desde el Palacio de la Moncloa el adelanto de las elecciones generales, que tendrán lugar el próximo 29 de noviembre.
Desde hace varias semanas, España se encuentra en el ojo del huracán. La situación comenzó con la llegada irregular de miles de marroquíes a la ciudad autónoma de Ceuta. En ese momento, la frontera que separa Castillejos, en Marruecos, de Ceuta, en territorio español, no contaba con una presencia policial suficiente, lo que facilitó el cruce de las vallas fronterizas por parte de miles de personas.
Ceuta cuenta con una población de 83,595 habitantes. Por ello, la llegada de aproximadamente 40,000 personas representa una cifra equivalente a casi la mitad de la población total de la ciudad, generando una presión migratoria sin precedentes sobre este territorio español.
Posteriormente, durante las últimas semanas, la crisis de vivienda que atraviesa España se ha convertido en otro de los principales focos de tensión social y política. El acceso a una vivienda asequible ha sido una de las demandas recurrentes hacia el Gobierno de Pedro Sánchez durante los últimos años; sin embargo, el desahucio de Maricarmen Abascal, de 87 años, el pasado 23 de septiembre, volvió a colocar el problema en el centro del debate público.
El caso de Maricarmen provocó una importante movilización social, con miles de personas que salieron a las calles tanto para respaldarla como para exigir medidas frente a la situación habitacional. Entre las principales demandas se encuentra una mayor regulación de las viviendas destinadas al turismo y la adopción de medidas que faciliten el acceso a una vivienda digna y asequible.
En medio de esta serie de conflictos, el Gobierno de Sánchez presentó una legislación de emergencia con el objetivo de hacer frente a la crisis de vivienda que atraviesa el país. Sin embargo, la iniciativa no obtuvo el respaldo necesario en el Parlamento español para ser aprobada. La derrota parlamentaria evidenció las dificultades del Ejecutivo para construir y mantener una mayoría suficiente en el Congreso. Tras el rechazo, miles de personas salieron a las calles en distintas ciudades del país para manifestarse y expresar su descontento con la situación.
Ahora, estos acontecimientos llevaron a Pedro Sánchez a anunciar el adelanto de las elecciones generales, previstas originalmente para 2027, al próximo 29 de noviembre de 2026. El anuncio fue realizado desde el Palacio de la Moncloa, sede de la Presidencia del Gobierno español.
“Sé que nosotros mismos hemos cometido errores y no hemos logrado hacer todo lo que nos habíamos propuesto”, comenzó Sánchez en su discurso. A continuación, reconoció que aún quedan “muchas injusticias que corregir, muchas metas sociales que conquistar y muchos problemas que resolver”, especialmente en ámbitos como la desigualdad, los servicios públicos y el acceso a la vivienda.
Sánchez añadió: “Ha llegado el momento de que los españoles y las españolas decidáis qué futuro queréis para vosotros mismos y para vuestro país. Ahora depende de vosotros y de vosotras”. En su discurso, planteó así la disyuntiva que, a su juicio, enfrentan los ciudadanos: “Si deseáis sumaros a esa ola ultraderechista que involuciona allí donde gobierna o deseáis que España continúe siendo un baluarte de apertura y justicia social y de responsabilidad medioambiental; si queréis que nuestro país retroceda o continúe avanzando”.
Mientras Sánchez destacaba los logros de su Gobierno, miembros de su gabinete también expresaron su respaldo de cara a las próximas elecciones. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, transmitió un mensaje de confianza en el resultado electoral: “Vamos a volver a ganar. Esta vez con más fuerza”.
Por su parte, la ministra de Sanidad, Mónica García, también reaccionó al anuncio a través de sus redes sociales. En su mensaje, llamó a defender el derecho a la vivienda y las libertades, al tiempo que planteó la necesidad de impulsar nuevas medidas para reforzar la protección de los ciudadanos y evitar desahucios. “Este 29 de noviembre salimos a defender el derecho a la vivienda frente a los especuladores y las libertades frente a los reaccionarios. Mientras tanto, debemos llevar los RDL al Consejo de Ministros para apuntalar las medidas de vivienda, evitar desahucios y proteger a la ciudadanía”, agregó García.
Sin vivienda no hay legislatura. No se puede legislar en un Congreso que se pone del lado de los especuladores y contra las familias. Nos amparan la razón y el sentido común, y nos mueve un patriotismo social que defiende el bienestar común frente al beneficio de unos pocos. pic.twitter.com/dYgol2hdNu
— Mónica García (@Monica_Garcia_G) October 5, 2026
Por ahora, las encuestas reflejan un escenario en el que los partidos de derecha mantienen una posición competitiva. El Partido Socialista Obrero Español (PSOE), liderado por Pedro Sánchez, se sitúa alrededor del 28 % de intención de voto y lleva tiempo por debajo de sus principales rivales. Durante los años de Gobierno de Sánchez, el partido tampoco ha logrado superar de forma sostenida el 33 % en los sondeos.
El panorama resulta especialmente complejo para el PSOE debido a la fragmentación del espacio político situado a su izquierda. Las formaciones que podrían ser necesarias para articular una mayoría parlamentaria reúnen actualmente cerca del 8 % de apoyo en las encuestas. De mantenerse un escenario similar, el PSOE tendría que buscar acuerdos con otras fuerzas políticas para reunir los apoyos necesarios para gobernar.
En el otro extremo del espectro político, el Partido Popular (PP) y Vox aparecen en las encuestas como las fuerzas con mayor capacidad potencial para reunir una mayoría parlamentaria. Para alcanzar la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados son necesarios 176 de los 350 escaños. Por su parte, Vox se sitúa alrededor del 18 % de intención de voto y registra un respaldo especialmente significativo entre los votantes jóvenes y los hombres, de acuerdo con los sondeos.
Uno de los principales temas de interés de cara a estas elecciones será la crisis de vivienda, un problema que ha puesto de manifiesto el elevado precio de los inmuebles y las dificultades que enfrentan millones de españoles para acceder a una vivienda digna y asequible.
La inmigración también ocupará un lugar central en el debate electoral. Sánchez ha defendido públicamente los beneficios económicos y sociales de la inmigración y recientemente impulsó medidas para regularizar a cerca de un millón de personas en situación administrativa irregular. Vox, por su parte, plantea controles migratorios y fronterizos más estrictos. Además, la llegada de miles de personas a Ceuta ha reavivado el debate sobre la gestión migratoria y la capacidad de España para controlar sus fronteras.
Aunque Sánchez, actual diputado y líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) desde 2017, volverá a presentarse como candidato del partido, afronta uno de los escenarios electorales más complejos de su trayectoria. Los sondeos publicados hasta ahora sitúan al PSOE por debajo de sus principales rivales, mientras que el partido enfrenta el desafío de mantener su respaldo electoral y reunir los apoyos parlamentarios necesarios para formar Gobierno. En este contexto, la vivienda, la inmigración y la corrupción se perfilan como algunos de los principales asuntos que podrían marcar el debate público durante la campaña y ocupar un lugar relevante entre las preocupaciones de los votantes.
Después de ocho años al frente del Gobierno, Sánchez aspira a continuar en el poder con un tercer mandato. De conseguirlo, consolidaría su posición como uno de los presidentes del Gobierno español con mayor permanencia en el cargo desde la restauración de la democracia en 1978.


