El Museo de Arte Moderno de Bogotá (MAMBO) atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia reciente. A partir de la comunicación pública que hizo el museo en sus redes sociales el pasado 6 de febrero, donde se anunciaba la terminación laboral con el curador jefe, Eugenio Viola, se abrió la conversación para que se sumaran cuestionamientos al manejo actual de la institución privada, pero profundamente conectada con la escena cultural de Bogotá y el país.
De acuerdo con un reportaje de El Espectador, en los últimos dos años, exfuncionarios han denunciado presuntas situaciones de maltrato laboral, un deterioro financiero y un debilitamiento institucional que, aseguran, se agudizó tras la llegada de Martha Ortiz a la dirección en febrero de 2024. Hasta ahora, la dirección y la junta directiva no han ofrecido una respuesta de fondo frente a los cuestionamientos.
Con la salida de Viola, curador jefe y artístico del museo, ya sumaban al menos 19 desvinculaciones en el último año. Eugenio Viola aseguró que su retiro estuvo relacionado con denuncias que había presentado ante la junta directiva por presuntas situaciones de presión, desgaste, desvalorización del trabajo y problemas de comunicación interna.
Según explicó al medio, tras llevar estas inquietudes a la junta en septiembre de 2025, se produjo una reacción institucional que culminó con el anuncio público de su salida. La publicación en Instagram fue configurada para impedir que sea comentada y así permanece.
Desde entonces, otras voces se han sumado a los cuestionamientos. Exfuncionarios consultados coinciden en que el estilo de dirección cambió de manera sustancial con la llegada de Ortiz. Mientras que bajo la administración de Claudia Hakim describen una dinámica de trabajo más colectiva y colaborativa, señalan que la nueva gestión adoptó un enfoque más jerárquico y con menores espacios de diálogo. También reportan jornadas laborales extendidas, solicitudes constantes de informes y cuestionamientos reiterados sobre sus capacidades profesionales.
Este fin de semana circuló una carta firmada por más de 140 artistas en la que se exige al MAMBO una explicación “pública, clara y argumentada” por la salida de Viola. Entre los firmantes figuran nombres como David Manzur, Óscar Muñoz, Miler Lagos y Delcy Morelos, entre otros.
En el frente financiero, varias fuentes coinciden en que el museo enfrenta dificultades estructurales. Aunque ha recibido apoyos de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte y del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, los costos de operación superan ampliamente esos aportes y requieren una gestión propia sostenida. Buena parte de los recursos proviene de donaciones, venta de entradas, la tienda del museo y, especialmente, de la Gala MAMBO, uno de sus principales mecanismos de financiación.
Precisamente este evento anual se ha convertido en otro foco de controversia. Exfuncionarias señalan que los resultados de las últimas ediciones no habrían alcanzado las proyecciones habituales y que, durante la actual administración, algunas áreas dejaron de tener acceso a información financiera que antes manejaban.
En una entrevista concedida a EL ESPECTADOR el día de su salida, Viola afirmó que su desvinculación podría estar relacionada con denuncias que presentó ante la junta directiva en septiembre de 2025. Según su versión, en lugar de ser atendidas, estas habrían precipitado su salida, que ya es la décimo novena en el último año.
Hace algunas semanas también comenzaron a circular denuncias anónimas por presunto acoso laboral contra la directora del MAMBO, publicadas por la revista Papel. En ellas se le acusa de promover un ambiente de “maltrato” que incluso provocó una visita del Ministerio de Trabajo. Además, se denunció también un presunto tráfico de influencias por la contratación de Felipe Hernández Parias, hijo de la directora del Instituto Distrital de las Artes (IDARTES) de Bogotá, como coordinador de diseño. Aunque inicialmente su hoja de vida habría sido descartada por no cumplir con los criterios técnicos del cargo, fue incluida en el proceso por solicitud de la dirección y posteriormente seleccionado. Parias renunció poco después en medio de la controversia.
Frente a las acusaciones de presunto acoso laboral, Ortiz ha señalado que promueve relaciones basadas en la formalidad y el respeto, y que cualquier inquietud debe tramitarse por los canales institucionales correspondientes. Sobre el proceso de contratación, afirmó que el museo es una institución privada y autónoma, con procedimientos definidos y criterios técnicos verificables.
Sin embargo, la oportunidad para profundizar las dudas sobre el estado financiero del museo y las acusaciones de exfuncionarios no ha sido tomada por la dirección, pues se ha limitado a remitir a respuestas previas enviadas por cuestionario. Mientras continúan las salidas de personal y persisten las dudas sobre su sostenibilidad, el MAMBO enfrenta un escenario de incertidumbre.


