“Tienen que cuidar a Cristina”, la advertencia del Indio Solari que anticipó el intento de magnicido contra la expresidenta

La trastienda de la histórica foto de 2022 que compartió Máximo Kirchner a tres años del atentado contra su madre

Por  HUMPHREY INZILLO

septiembre 1, 2025

Foto: @maximockirchner

El domingo, a la hora del crepúsculo, Máximo Kirchner compartió la foto de su madre, Cristina Fernández de Kirchner, con el Indio Solari y su compañera, Virginia.

Debajo, un texto: “Les comparto un momento de un buen encuentro. A horas de cumplirse 3 años del atentado contra CFK y una única certeza: las imágenes que todas y todos vimos. Nunca dejo de pensar por qué aquella advertencia de Carlos no provino de dirigentes o fuerzas de seguridad, sino de alguien que, más allá de su opinión formada, proviene del mundo de la creatividad y el arte. Dios y los compañeros que redujeron al instrumento que alguien eligió, permiten que Ella aún esté con nosotros, y que la responsabilidad que hasta el día de hoy siento sea más llevadera que si ese disparo hubiera salido. El ataque con piedras a su despacho, carteles llamándola asesina, fiscales y jueces de Macri en vivo por los canales comportándose como chacales de lujo, y finalmente el arma en su cabeza, entre la gente, como anticipara, casi de manera calcada, gente de macri y milei por las redes. Falló el atentado, falló Ficha Limpia, la Corte hizo lo suyo proscribiéndola. Objeto de amor y de odio para muchos, mi vieja, para mí, cuando termina el día.  El 7 votamos a conciencia. Como si Ella estuviera en la lista. Sólo imaginarla en campaña en este inexorable contexto económico y político, deja clara la finalidad de su proscripción. Todos y todas a expresarse en las urnas. Esa es su instrucción”.

Todo posteo, claro, es político. Pero, además, Máximo publicó un texto de Marcelo Figueras, en el que el escritor [coautor de Recuerdos que mienten un poco, el libro de memorias que el Indio publicó en 2019], actual director de Radio Provincia, contaba el modo en que se habían enterado (el Indio, Virginia y él) del atentado a Cristina Fernández de Kirchner, del que se cumplen hoy tres años. Que estaban con el mismísimo Máximo y los Solari en Parque Leloir por comer un guiso de lentejas cuando sonó el teléfono, y que un asistente de Cristina le contó a su hijo mayor que habían atentando contra su madre. Y que entonces, mientras Máximo volaba al departamento de Barrio Norte para verla, ellos prendieron la tele. “ Todavía estábamos de pie, desperdigados por el living y tratando la dimensión de lo que ocurría -Máximo ya se había ido-, cuando la pantalla mostró por primera vez la imagen que ninguno olvidaría: el cuadro freezado del perfil izquierdo de Cristina, y a treinta centímetros o poco más, la mano que sostenía la pistola, presta a matar a quemarropa. 

Todavía puedo oír el grito que pegó Virgina ante esa imagen. Creo que todos gritamos entonces, aunque más no fuese por dentro. Porque ese cuadro era la expresión gráfica -la prueba inapelable- de aquello que no terminábamos de concebir, que no podíamos creer: que alguien había intentado poner una bala en la cabeza de la conductora del movimiento político más popular de la Argentina (…)”.

Lo verdaderamente revelador del texto, es el relato que cuenta la historia por detrás de la foto de Cristina, el Indio y su compañera, Virginia. 

“Casi de inmediato recordamos otra velada, que había transcurrido en el mismo lugar, pocos meses atrás”, evoca Figueras. “Cristina fue a Leloir a conocer al Indio y a Virginia, y detrás nos colamos muchos de los que queríamos ser testigos de ese encuentro histórico: Máximo, Wado, Mayra, Facu, Santiago, los asistentes de Cristina – Diego y Mariano- y yo. (No pienso elaborar aquí sobre el calificativo histórico. Si alguien no entendió todavía que el Indio y Cristina son las dos personas vivas más convocantes, por amadas, de este país -¡Al punto que todavía hoy convocan multitudes, aun cuando ellos mismos no pueden presentarse físicamente!- no lo entenderá tampoco ahora, aunque yo me desgañite).

Aquella noche fue otra cosa por completo: pura celebración y deslumbramiento, particularmente para aquellos que mirábamos desde afuera. Compartimos un asado -con carne bien roja para Cristina, me recuerda Virginia, siempre atenta a los detalles- hablamos del país y del mundo, nos cagamos de risa. Hubo un momento picante, también: cuando el Indio dijo que él siempre había pensado que, antes que peronista, Alberto Fernández -por entonces, Presidente- había sido siempre un radical -o sea un tibio, afecto a componendas. (Doy fe de ello: el Indio venía repitiéndolo desde mayo de 2019, cuando Cristina lo ungió candidato.) En aquella circunstancia, como la dama que es, Cristina se abstuvo de replicar”.

Esa noche, el Indio anticipó el atentado. Figueras lo cuenta así:  

“Pero la escena de aquella velada que volvió a nuestros cerebros el 1° de septiembre fue otra. En un momento, a raíz de un comentario sobre la apedreada que había recibido en su despacho del congreso en marzo del ‘22, el Indio dijo con total seriedad: ‘Tienen que cuidarla. Van a intentar a hacer algo, eso es obvio. Está muy expuesta’. No se lo decía a ella, claro: nos lo decía a todos los demás, que escuchamos en un silencio que se prolongó aun cuando puso punto final a su advertencia. 

La idea se instaló en el salón como una sombra, y aunque todo pareció volver a su cauce coloquial, nunca se fue. El 1º de septiembre seguía allí, mientras contemplábamos la imagen intolerable una y otra vez, como quien revisa un accidente en cámara lenta para convencerse de que es real”.

El origen de una foto histórica

“Un gobierno con cojones”. Fue una mañana de fines de noviembre de 2010, cuando en una entrevista con Mario Pergolini a partir de la salida de su tercer disco como solista, El perfume de la tempestad, el Indio Solari lanzó esa frase que quedó grabada a fuego. En verdad, dijo:No creo en las ideologías, sino en las personas que puedan llegar a ejecutar esas ideas. Me gusta ver una presidenta que hable de la manera que lo hace en la ONU, y por fin tenemos un gobierno con los cojones para enfrentar a todas las corporaciones al mismo tiempo”. Y, antes, explicó: “Hablé con Aníbal Fernández [por entonces, Jefe de Gabinete], que es ricotero, y le explicaba que ví una magnitud de jóvenes involucrados que me conmovió. Eso es lo que me conmovió de su muerte [la de Néstor Kirchner], ya que no fue alguien de mi entorno íntimo. Fui defraudado de muy joven, entonces no es que tenga una ideología en particular por alguien, no tengo ese motor político. No soy un artista militante, pero respeto a quienes sí. Un artista debe tener ideales, aunque respeto a los militantes. Soy básicamente de izquierda”.

Desde entonces, su apoyo al kirchnerismo fue cada vez más explícito, lo que le valió críticas del establishment. También reveló su admiración por Eva Perón: “Dicen que ahí me tuvo en brazos Evita, la hermosa muchacha de Los Toldos. Algún bien debe haberme transmitido. Evita siempre fue el Lado A para mí. Si no hubiese puesto a mis viejos en la tapa de El ruiseñor, el amor y la muerte, la habría puesto a ella.”

Durante las más de dos décadas en que el Indio ejerció como letrista, “estampita” y vocero de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, el cantante había elegido el misterio para transmitir su ideología  (algunos “tics de la revolución”, como cantaba en “Juguetes perdidos”, de Luzbelito, 1996), pero lo que comunicaba, y encarnaba, era un desencanto frente a la (clase) política. En la última entrevista del grupo, la misma noche en que su pelea con la Negra Poli, histórica manager (“ingeniera psíquica”) pondría el punto final a la banda, declaraba: “A mí, sinceramente, me gustaría que [el voto] fueravoluntario, porque a veces la voluntad de uno es no participar. No pueden compulsarte a participar de un sistema por el simple hecho de habitar acá, a mí me gusta la libertad en todo sentido, y en ese sentido me gustaría que no me obligaran (…) Lo que pasa es que quién se quede en el poder a mí me da lo mismo. La diferencia entre Menem y “Chupete” De la Rúa me importa un queso porque sé cómo funciona toda la estructura. Y cualquiera que tiene voluntad de tener poder político no es por hacerte un bien a vos o a la argentinidad ni un carajo, es para llegar a un escritorio donde hay unos papeles que firmar, una cometa que hacer, algunos amigos que colocar, esa es la carrera política. ¿Vos pensás que tirarían la honra a los perros y se pelearían como se pelean para darte una mano a vos o a mí? Me importa tres carajos si es Menem, Chupete De la Rúa, Duhalde…”. 

A casi 24 años de aquellas declaraciones, el Indio no se muestra descreído, ni tiene empacho alguno en comunicar sus posturas políticas.