TIMØ: confiando en el instinto

Tras años de su debut, la banda se reencuentra con sus raíces musicales y prepara un disco hecho a su medida: sin samples, sin atajos y con una identidad más clara que nunca
Universal Music.

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“Nos levantamos al día siguiente cantando en portuñol”, dice Alejandro Ochoa, entre risas, mientras recuerda aquella noche en la que descubrieron a Natiruts, una agrupación brasileña que les voló la cabeza a él y a sus compañeros de banda, Andrés Vásquez y Felipe Galat. No sabían que esa escucha casual terminaría influenciando la canción que marcaría un nuevo rumbo para TIMØ, justo en un momento en el que se encuentran explorando su identidad artística. Pero así funciona la inspiración: aparece, se cuela sin pedir permiso, y para el trío colombiano, ha abierto una nueva puerta creativa.

Con ‘Vino Rosé’, TIMØ le da un giro inesperado a su sonido sin perder su esencia pop, pero jugando ahora con matices que hasta hace poco eran ajenos a su identidad. El sencillo fusiona la calidez rítmica de la música brasileña con el groove vibrante de la música disco, en una mezcla tan improbable como efectiva. “Al principio no era un disco, de hecho era mucho más brasilera”, explica Felipe, “pero a la hora de producirla fuimos explorando por distintos lados, y esta vibra así, medio funkera, medio disco, fue lo que más nos hizo sentido con la canción”.

La historia comienza en una noche cualquiera, cuando este triángulo de pop colombiano se enganchó con la discografía de Natiruts, un grupo que nunca habían escuchado antes. “Simplemente duramos una noche escuchando todas sus canciones”, cuenta Felipe, “nos encantó su forma de cantar, las melodías que tienen, que son muy diferentes. Al día siguiente, gracias a esa experiencia, nació ‘Vino Rosé’”. Así, el grupo decidió arriesgarse y explorar un territorio desconocido. Alejandro lo confirma: “Cuando la hicimos no pensamos que iba a ser un poco disco, sólo cuando la produjimos fue poco a poco como la misma canción llevándonos hasta allá”.

Así fue cómo TIMØ, sin planearlo, terminó metiéndole trompetas, acelerando el tempo y dejando que el tema mutara en algo más bailable, “Terminó siendo más Earth, Wind and Fire que bossa nova”, añade Alejandro. Y tiene razón, pues lo que comenzó como una pieza de inspiración brasilera terminó convertida en un tema que flirtea con el funk, el disco y hasta el soft pop de los años 70, sin dejar de sonar a ellos mismos.

Si ‘Vino Rosé’ suena a libertad, es porque detrás hay una banda que decidió dejar de pensar tanto en lo que “debería” hacer, para enfocarse en lo que realmente quiere decir. “Esta nueva etapa representa un momento de honestidad con nosotros mismos”, dice Alejandro, pues afirma que han atravesado el ruido externo y encontrado algo más claro del otro lado. “No es como que nos hayamos sentado un día y hubiésemos decidido a qué vamos a sonar exactamente. Fue más como una búsqueda de ese centro de lo que realmente somos y queremos hacer, y dejarnos llevar”.

Aunque “dejarnos llevar” suena simple, no lo es. Para TIMØ, ha implicado desaprender, sacudirse expectativas y abrazar una espontaneidad más visceral. “Las canciones que han salido hasta ahora, que van a salir este año, son las canciones más ‘nosotros’ que pudimos haber hecho”, continúa Alejandro. “Sin ninguna influencia externa, sin nadie diciéndonos a qué debería sonar, sino nosotros con nuestro propio gusto musical puesto en un álbum”.

TIMØ está realmente explorando desde la raíz, sin mapa ni brújula. “Siento que al inicio no es una decisión consciente”, agrega Andrés. “Uno no se sienta y dice, ‘Voy a hacer música con esta influencia’. Empezamos a hacer este segundo álbum un poco como diciendo, ‘Vamos a hacer música que nosotros hubiéramos escuchado hace unos años’. La música que a nosotros nos gusta”. Y en esa búsqueda, empezaron a aparecer referentes como La Mosca, Julieta Venegas, Enanitos Verdes. Íconos del pop-rock latinoamericano con los que TIMØ comparte hoy una sensibilidad más allá del sonido y es la de hacer canciones que duren, que se canten en karaokes, que se sientan tan propias como universales.

El confiar en su intuición los llevó a un sonido que, aunque sigue evolucionando, no se siente ajeno. Y es que en el fondo, su proceso creativo sigue siendo el mismo: tres amigos con una guitarra y un montón de ideas. “Ahora somos los tres. Es difícil encontrar en nuestro catálogo alguna canción que tenga solo dos nombres, la verdad. Y creo que así funciona”.  Esta es la fórmula de trabajo que mantienen desde sus inicios y respeta el ritmo de cada uno. “A veces estamos envibrados y salen muchas canciones, otras veces no”, explica Alejandro. “Pero creo que es más fácil cuando son tres personas que se conocen”.

Eso no significa que no estén abiertos a nuevas dinámicas. Todo lo contrario. Recientemente, en una estadía en México, trabajaron por primera vez con artistas locales que, como ellos dicen, “la rompen”. Y aunque no siempre fue fácil, el resultado les demostró lo contrario. “Nosotros nunca hemos sido tan buenos compartiendo nuestras sesiones de composición”, admite Andrés. “Pero creo que nos ha enseñado un poco a fluir, a moldearnos y a entender más la vuelta”.

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‘Vino Rosé’ junto con otros sencillos como ‘No Volveré </3’ y ‘Diamante’ son los adelantos de su nuevo álbum. Felipe no duda en señalar que la raíz de esta nueva etapa está en la honestidad y la pureza del sonido. “Tratamos de grabarlo todo en un estudio, tratamos de que todos los instrumentos que grabáramos fueran reales”, explica. Se nota la diferencia, porque el esfuerzo por huir de lo artificial, como afirman, está presente en cada rincón del álbum. “Hicimos un esfuerzo de no usar ningún sample, sino tratar de grabarlo todo”, continúa Felipe.

Por primera vez en su carrera, el proceso de grabación se sintió más cercano a la esencia de los artistas que los inspiraron desde el principio. Baterías reales, percusiones, y todo el trabajo detrás de los instrumentos en vivo tiene la intención de rendir homenaje a ese sonido crudo que, según ellos, fue lo que los motivó a ser artistas en primer lugar. En este sentido, el nuevo álbum busca construir una narrativa sólida, que no solo conecte emocionalmente, sino que también sea cohesiva en todos sus elementos, en contraste con su debut, Estemos donde estemos

“Hay un poco de todo en el álbum”, dice Felipe. “Hay composiciones que han durado bastante tiempo, que de verdad las hemos pensado mucho. Pero hay otras canciones como ‘Vino Rosé’, que simplemente somos nosotros jodiendo la vida, esperando a que salga lo que sea”. 

Pero hay una pregunta inevitable cuando se habla de evolución artística: ¿cómo se traduce todo eso en lo visual? “Siento que hoy es un reto más grande generar una identidad como artista que hace un par de décadas”, comenta Andrés. “Hace unas décadas, la gente solo veía lo que tú le mostrabas. Hoy, estás expuesto todo el tiempo.”  Pero la congruencia es el factor más importante, pues al final, “uno transmite un sentimiento, una personalidad”, y esa identidad tiene que sentirse tanto en un videoclip como en una historia de Instagram, tal como explica el bajista. 

Este trabajo visual, como casi todo en esta nueva etapa de TIMØ, también ha sido un proceso de descubrimiento. “Ese mundo es una chimba”, dice Andrés entre risas. “Uno del que recién nos estamos empapando. Y estamos viendo cómo podemos hacer un 360 como artistas. Es algo que estamos disfrutando y nos estamos esforzando para llevarlo a cabo. Somos lo que emanamos, lo que escuchamos, y eso es lo que la gente ve”.

Con una agenda cargada de lanzamientos mensuales y una gira por España que marcará otro hito en su carrera, TIMØ se prepara para un ciclo más que lleno de movimiento, guiado por la necesidad de volver al origen. “Reencuentro” es la palabra con la que definen esta nueva etapa, una especie de retorno consciente a lo que los motivó a escribir su primera canción.

Entre grabar en estudios soñados, melodías que nacen entre risas y lágrimas, y un concepto visual que los conecta con quienes son dentro y fuera del escenario, el trío colombiano está listo para regresar después de un par de años desde su último LP. Ahora TIMØ está haciendo el álbum que siempre quiso escuchar. Y aunque todavía no revelan la fecha exacta de su lanzamiento, cuando llegue, veremos a la agrupación en una nueva etapa tan honesta como la música que los trajo hasta aquí.

VALENTINA VILLAMIL

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