diciembre 12, 2022

Ya habrá tiempo para el rock’n’roll: The Magnetic Fields en Argentina (según un integrante de Los Campos Magnéticos)

La histórica banda de Boston se presentó este sábado en Buenos Aires, en el marco del festival Music Wins; así lo vivió el músico (y traductor e intérprete de sus canciones) Sebastián Rubin

Por  SEBASTIÁN RUBIN

Foto: Agustín Dusserre

Un par de días antes del show de The Magnetic Fields en el festival Music Wins, Diego Chamorro, colega músico, stage manager emérito de la escena indie porteña y hacedor de un café de antología, me escribe por WhatsApp con un pedido casi desesperado: “Me estoy volviendo loco tratando de conseguir unas sillas y banquetas para el concierto del sábado de TUS AMIGOS y seguro que vos me podés ayudar”. Un texto tan peculiar como breve sostenido en dos falacias simultáneas, la de mi amistad con la banda de Stephin Merritt y mi capacidad de conseguir sillas y banquetas a gusto de los músicos.

Pero de ninguna manera iba a permitir que se pusiera en riesgo la capacidad interpretativa de una banda a la que llevaba más de 20 años deseando ver en directo, así que logré conseguir un par de contactos que a su vez ubicaron el mobiliario necesario para beneplácito de Merritt y compañía.

Foto: Agustín Dusserre

Ahora bien, respecto de la «amistad» con ellos… apenas si había intercambiado algunos mails con Claudia Gonson (tecladista y manager de The Magnetic Fields) para aprobar las traducciones que, con mi banda Los Campos Magnéticos habíamos hecho de su repertorio y que estábamos a punto de grabar allá por 2010. Claudia es súper atenta y responde siempre de inmediato. Así lo hizo también cuando, un par de meses atrás, con la confirmación de la llegada, finalmente, de The Magnetic Fields a Buenos Aires, volví a escribirle para ofrecernos como anfitriones ante cualquier necesidad que tuvieran en su visita. Sillas y banquetas no se discutieron en esas misivas, pero quedamos en contactarnos más cerca de la fecha, aunque solo fuera para confirmar un breve encuentro con ellos después del show.

Allá por comienzos de 2009, Jano Seitún (aka Alvy Singer), Nacho Rodríguez (integrante de Onda Vaga) y yo decidimos, junto a Federico Novick, dar forma al proyecto de interpretar las canciones de The Magnetic Fields en español, bajo el nombre de Los Campos Magnéticos. Entonces, jamás se nos ocurrió, ni en nuestros más osados sueños, que algún día leeríamos al mismísimo Stephin Merritt decir que nos consideraba mejores que ellos. Y no solo una vez, sino que luego lo repitió en una nota radial desde el predio del festival Music Wins. Por si hiciera falta la aclaración, está equivocado. Pero así llegamos los tres a nuestra primera experiencia de ver a TMF en vivo, inflados como sapos, ansiosos, exultantes y no sé cuántos adjetivos más ponerle. Creo que se entiende la idea.

Nacho tocaba en Uruguay el viernes pasado, por lo que no llegó a acompañarnos al show del sábado, pero sí pudo disfrutar de un concierto más largo y más intimista en Montevideo, un show en un entorno más parecido a los que Merritt y los suyos están acostumbrados a tocar. La noticia saliente fue que cerraron ese concierto con “It’s Only Time”, una de mis canciones favoritas del repertorio magnético y la que elegimos con mi esposa para entrar a nuestra boda. Sí, así de fans somos. Nacho pudo saludar a Merritt después del show y nos anticipó que lo que veríamos dos días más tarde en el club Ciudad de Buenos Aires nos iba a emocionar.

Jano y yo nos encontramos el sábado pasado justo frente al escenario Wins, pegados literalmente al vallado, media hora antes de la salida de la banda. Hacía (mucho) calor y el sol todavía no se escondía detrás de los árboles que rodean al club. Poco a poco la gente fue acercándose al escenario y apenas un par de minutos después de los acordes finales de los Crumb, los cinco miembros de The Magnetic Fields se ubicaron en sus respectivas sillas y banquetas. El primer tema de los veinte que apretaron en su hora exacta de concierto fue “Castles of America” del disco Quickies para luego meter quinta a fondo con el clásico “I Don’t Believe In The Sun”, de su laureado 69 Love Songs y coreado por todos los presentes.

Foto: Agustín Dusserre

La formación que aterrizó en Buenos Aires es la que viene acopañando a Stephin Merrit en toda la última gira, sin Claudia Gonson ni John Woo, dos de los miembros originales, pero sí con Sam Devol en cello, Shirley Simms, ya estable en el elenco magnético, en ukelele de ocho y voz, y dos ex Figures on the Beach, Chris Ewen (con quien Merritt formó los Future Bible Heroes) en teclados y programaciones y Anthony Kuczynski en guitarra acústica y voz. El sonido en vivo del grupo es básico y efectivo, las guitarras y el uke casi haciendo un unísono arropando la voz de Merritt y eventualmente las de Simms y Kuczynski, dejando al cello de Devol y a los teclados el rol de colorear con arreglos y contrapuntos melódicos las ya deliciosas melodías cantadas.

Para un fan declarado como yo, el repertorio, además de siempre resultar cortísimo, fue espectacular: a las seis canciones del ya mencionado disco triple 69 Love Songs se le sumaron varias de Get Lost, The Charm of the Highway Strip, picando alguna de Distortion, otra de Love at the Bottom of The Sea, singles y varias breves del más reciente Quickies. Los puntos más altos: “Come Back From San Francisco”, “Born on a Train” y “Andrew In Drag”. Los más cantados por el público: “The Luckiest Guy On The Lower East Side” y “All My Little Words”. Lo peor: habernos quedado con ganas de mucho, mucho más (o al menos un temita de I).

Con los últimos acordes de “A Chicken With Its Head Cut Off”, Jano y yo nos movimos hacia uno de los costados del escenario y esperamos a que nos vinieran a buscar para conocer a Merritt. Dos cosas nos pidieron: que fuéramos breves porque estaba cansado y que habláramos fuerte porque después del show escucha poco. Al rato nos hicieron pasar y a un lado del escenario, sentado sobre una silla en medio del pasto, estaba Stephin, en bermudas negras, chomba Fred Perry haciendo juego y boina. Se levantó para saludarnos estrechando nuestras manos y nos regaló varios deliciosos minutos en los que logramos despejar algunas dudas respecto de ciertos versos crípticos de “Papa Was A Rodeo” y comparar alguna armonía que equivocamos en “Luckiest Guy”. El encuentro fue breve, como el show y como las canciones de Quickies. Pero nuestra sonrisa todavía sigue dibujada en nuestras caras como dos imanes patas para arriba. Magnetizados.

Sebastián Rubin, el autor de esta nota, es músico, integró el grupo de power pop Grand Prix y actualmente forma parte de Los Andes. Junto con Jano Seitún y Nacho Rodríguez integró Los Campos Magnéticos, banda que grabó una elogiada serie de versiones de The Magnetic Fields en castellano.

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