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En guerra con la prensa, sus fans y su propio pasado, Axl Rose se sumergió en la tormenta que representan su vida y su carrera

Herb Ritts/Trunk Archive

febrero 9, 2023

Extraído de la RS 627, 2 de abril, 1992

Hace unos minutos Axl Rose, tirado en el suelo de una habitación de un hotel en Las Vegas, habló de su falta de privacidad. Ahora, como para probar su punto, alguien toca la puerta. Rose se levanta para responder, asomándose en la oscuridad para encontrar a dos fans maquilladas y sin aliento que, de alguna manera, burlaron la seguridad de Guns N’ Roses. “Espero que sepas que pasamos por muchos problemas solo para saludarte”, dice la primera chica. “Yo solo vine, porque ella me arrastró hasta aquí”, dice la segunda. “No soy una gran fan de Guns N’ Roses, ni nada”. Dada la reputación de Rose, la reacción más predecible sería la ira, o por lo menos una sonrisa irónica que diga “¿Ves a lo que me refiero?”. Pero Rose las recibe como si fueran un par de chicas pidiendo dulces en Halloween. Les da una bienvenida, sonríe y comienza a hacer preguntas: ¿Dónde viven? ¿Cómo se llaman? ¿Cómo supieron que estaba aquí? Mientras cuentan la historia -parece que las dos se hicieron pasar por prostitutas para sacarle el número de habitación a un empleado del hotel- Rose se ve genuinamente encantado. También lo están sus visitas. Se quedan casi una hora, y Rose es el anfitrión perfecto, haciendo chistes, ofreciéndoles salir a comer e incluso riendo de sus indirectas ocasionales (“¿Mañana sí saldrás a tiempo, o qué?”). Para cuando se van, han hecho parecer como si colarse en la habitación de un extraño fuera lo más normal del mundo.

Es la noche antes de un concierto con entradas agotadas a finales de enero, y Rose está de muy buen humor. Encontrar al cantante con esta actitud para la entrevista es una bendición de los cielos, si conoces su otro estado de ánimo. Cuando Rose se siente presionado o furioso, hablar con él es como esquivar balas. Tiende a vociferar, habla sin respirar e incluso el más inocente de los comentarios lo puede poner al límite. Es muy incómodo estar solo en una habitación con Rose, y ver cómo su cara se arruga y se transforma por algo que tú acabas de decir. Es una sensación de querer huir, rápido.

Pero Rose también puede ser un gran conversador, formidable, si lo agarras en el momento indicado. Cuando está tranquilo, parece que le gusta el reto que implica una entrevista y es casi imposible ponerlo nervioso. Dile que gran parte de las personas lo ven como un malcriado, y él te sorprenderá al estar de acuerdo. Cuéntale que uno de los personajes de la última novela de Stephen King lo describe como un imbécil, y él pregunta con optimismo: “¿Era un personaje bueno o malo?”. Entre más polémico sea el tema, más convicción despliega Rose en sus opiniones.

ARMADO PARA LA BATALLA: “No quiero ser el desadaptado de 23 años que fui”.
Herb Ritts/Trunk Archive.

¿Qué crees que piensan los demás de ti en estos días?

Sé que estoy entre el amor y el odio. Hay personas que son grandes fans y otras que realmente me odian.

¿Tienes la sensación de que la opinión pública de ti ha cambiado?

La gran mayoría de la prensa es negativa, pero creo que he ganado más fans de diferentes edades, que realmente disfrutan lo que estamos haciendo. Hay una buena atmósfera en el público, una vibra muy cálida.

Algo que le ha molestado a la gente es el retraso en los conciertos, ¿por qué sales tan tarde?

Yo sigo mi reloj interno, y mi presentación sale mejor más tarde en la noche. Parece que nada me sale bien si no es muy tarde. Y es nuestro concierto. Yo no obligo a las personas a sentarse a esperar; eso me enloquece. Esa hora y media o dos horas de tardanza antes de salir al escenario son un infierno, porque estoy rogando para que algo me saque de ahí, y sé que no va a suceder. Llego tarde a todo. Siempre he querido que esté escrito en mi testamento cuando muera. Que el ataúd aparezca media hora tarde y se lea a un costado en letras doradas: “Lo siento, llegué tarde”.

¿Qué pasa antes de salir al escenario? ¿Qué provoca esa tardanza?

El quiropráctico con el que trabajamos en la gira me venda los tobillos como un profesional. Me la paso girando los tobillos en los shows, y seguirá pasando. Tengo tobillos muy débiles, siempre ha sido así. Solía correr en el campo y esa fue una de las causas. Entonces, trabajo con el quiropráctico. También estoy con una masajista, porque tengo mucho dolor en la parte baja de la espalda y con lo que hago en el escenario, necesito mucha recuperación. Tengo ejercicios de voz. Y empecé a ver un psicólogo en febrero [1991] y Dios, estoy en la mitad de todo. Es decir, si hay un tema que te afecta mucho emocionalmente y tienes un concierto en cuatro horas, tienes que descifrar cómo olvidarlo antes de salir al escenario, para que en la mitad de Jungle no tengas una crisis.

Es difícil para mí sobrellevar esa presión de tener que hacer un concierto cuando otras cosas están pasando en mi vida. Tocamos en Finlandia, donde no podía entender por qué estaba haciendo lo que estaba haciendo. Me senté cuando estaba cantando Civil War, y estaba mirando mis labios, el micrófono y mi equipo… todo eso me aisló. Bueno, no fue un muy buen concierto. Estamos ahí afuera para ganar en lo que sabemos hacer, y si eso significa salir dos horas a dar un buen show, lo haré. Tomo muy en serio mi trabajo.

¿Crees que los fans toman en serio tus problemas? A veces piensan en las celebridades no como personas sino como objetos o posesiones; admirar la música o el arte ya no es suficiente. La gente debe sentirlos como suyos…

Sí. Esa es una bestia extraña. Y no les gusta cuando les hago saber que no soy de ellos. A veces ni siquiera soy dueño de [risas].

Cuando estás diciendo algo en el escenario, ¿te molesta pensar que el público responderá de la misma manera sin importar de qué estés hablando?

Sí. Lo hice un poco diferente cuando hicimos el primer show en Dayton, Ohio. Nos dijeron que éramos la banda perfecta para el Estados Unidos de David Duke. Y pues, no, que se joda David Duke, no me gusta que me asocien con eso. Le pregunté al público: “¿Eso es lo que ustedes piensan de esto? ¿Qué somos racistas, y nos apoyan? Porque ese no es el caso. ¿Eso es lo único que sacaron del disco? ¿Meter cocaína y salir de fiesta? Porque si es así, me voy a casa”. Le pregunté a la gente por esas cosas, y recibí respuestas interesantes. La manera en la que reaccionaron fue un poco diferente a lo común. Había silencio en algunas partes y gritos en otras. Algunos lo pensaron por un minuto.

Mucha gente piensa: “Axl es increíblemente rico, famoso y malcriado. No se debería quejar por nada, pero siempre hace un berrinche cada vez que lo ves. Es un niño”.

Eso es cierto.

¿Tú crees?

A veces, sí. Sí, soy un malcriado, y me convertí en eso. Mejoraré. Aunque, de nuevo, hay muchas cosas de las que me quejo que todos los demás también se quejan, pero no lo harían públicamente.

OTRO DÍA EN LA SELVA: Rose siendo arrestado por los cargos derivados de los disturbios de Riverport en Misuri en 1992: “No hay excusas. La conclusión es que cada persona es responsable de lo que dice y hace”.
Charles Wenzelberg/New York Post Archives/© NYP Holdings Inc./Getty Images.

¿Como cuáles?

Como echar a alguien que está causando problemas o interrumpiendo el concierto. La mayoría se lo dejaría a la seguridad y lo habrían hecho en completo silencio. Yo confronto a la persona, y detengo la canción. “Adivina qué: perdiste tu dinero, te tienes que ir”. Si alguien me quiere joder y pelear conmigo, no lo haré. “No, te vas a tu casa. Nosotros seguiremos con el concierto, hay 20 mil personas aquí y no lo vas a arruinar. Te tienes que ir”. Porque si salto y me meto a pelear y no hay concierto, al público le encantará eso.

¿Por qué tendrías que pelear? ¿Por qué no lo ignoras?

¿Por qué lo ignoraría?

¿Para qué darle tanta atención a alguien así?

¿Por qué no lidiar con él? ¿Y por qué no debería lidiar con eso públicamente? Es una distracción. No voy a ver a una banda porque sea mala. Y si alguien va a un concierto de GNR para eso, se tiene que ir, no lo queremos ahí. Si haces una fiesta en tu casa y alguien llega para decirte toda la noche que eres una mierda, les vas a pedir que se vayan de tu casa. Y mientras estamos en el escenario, esa es nuestra casa y ustedes son los invitados. Me han dicho que estoy mal, pero no lo creeré hasta que me convenzan de que estoy equivocado. Solo porque alguien cree que tiene la razón no significa que me hayan demostrado que estoy equivocado.

Hace poco me contaste que odias presentarte en vivo…

Solo pienso que es un trabajo extraño. No estoy diciendo que sea un trabajo malo, y tampoco estoy diciendo que sea un gran trabajo. Es decir, ¿ quieres hacer eso y saltar así todas las noches? ¿Y tienes que hacer eso? Es como si se convirtiera en tu trabajo. Eso no le quita la honestidad a lo que hacemos, pero es un trabajo. Y a veces me gustaría hacer otras cosas.

Obviamente tienes que recibir algo para seguir haciéndolo, ¿qué ganas con eso?

Descargar energía. Poder expresarme como quiero. Hay cierto orgullo en saber que has alcanzado lo que quisiste. A veces te comunicas con una persona con la que nunca has hablado. Una noche estaba muy mal, y llamé a Matt [Sorum, el baterista de GNR] para que viniera y me ayudara. Esas pequeñas cosas son muy especiales. Con la nueva banda y con las nuevas personas, es la primera vez que me sentí en casa. Éramos solo nosotros cinco contra el mundo. Ahora hemos traído algo del mundo exterior dentro de la banda. La primera noche que tocamos con la nueva banda, yo estaba sentado en el piano durante November Rain, solo mirándolos y sintiéndome feliz de hacer parte de todo esto.

He hablado con personas que preferían la banda con su formación original. Ustedes añadieron una sección de vientos, unos coristas y un segundo teclista. Los shows se están volviendo más profesionales y pulidos…

Pero no creo que pierda parte de su energía. Ahora hay mucha más. La gente estaba viendo nuestro potencial, desde antes.

Hay puristas que prefieren ese estilo crudo de bandas como los Sex Pistols o el que Guns N’ Roses tenía en sus inicios…

Bueno, también hay gente que le gusta una chica con el mismo peinado que ella tenía hace 10 años. Lo entiendo, de verdad. Pero estamos evolucionando, y somos nosotros. El otro día leí una frase de David Bowie que decía que para él Pink Floyd era Syd Barrett. Y tal vez sí, pero ¿olvidar todo lo que Pink Floyd hizo después de eso?

No hemos hablado de Izzy. ¿Por qué se fue de la banda?

Para tener una respuesta más clara, deberías preguntarle a Izzy. Yo creo que él nunca quiso algo así, tan grande. Había responsabilidades con las que Izzy no quería lidiar. No quería trabajar bajo los estándares que establecimos Slash y yo.

¿Nos puedes dar un ejemplo?

Él no quería hacer videos.

¿Por qué?

Simplemente no le gustaba. Hacer que Izzy trabajara en sus propias canciones para este álbum fue un martirio. Cuando Izzy las tenía en un stereo-pak, estaban terminadas. Y a mí me gustan esas grabaciones, pero nos destruirían si salimos con una grabación de garaje.  La gente quiere un álbum de alta calidad. Y era muy difícil que Izzy lo lograra, incluso en su propio material. Sus canciones están en el disco, porque yo quise que estuvieran, no porque a Izzy le importara. Si la gente cree que no lo respeto a él o no reconozco su talento, están equivocados. Él era mi amigo. No siempre he estado bien. A veces estuve mal, y él fue el que me ayudó a direccionar las cosas. Pero sé que siempre he querido ser lo más grande posible desde el día uno, y esa no era la intención de Izzy. Creo que está listo para hacer algo así como X-Pensive Winos [la banda de Keith Richards]. Tal vez el mundo tendrá una nueva gran banda.

¿Realmente puedes culpar a alguien por salirse de algo en lo que no se sentía cómodo?

No, para nada. Pero puedo culpar a alguien de la misma manera que alguien me culpa a mí, por ser un idiota por cómo hago las cosas. Hay un cómic que retrata cómo Izzy viene y me dice, “Siento que no estoy hecho para esto”, y yo le respondo, “Sí, y también estás asustado. Mierda…”. Y así no fueron las cosas.

Entonces, ¿qué pasó?

Estábamos grabando Don’t Cry, y él tenía que estar ahí. En vez de eso, decidió enviar una carta muy corta y cruda, y no fue. Decía: “Si esto, esto y esto cambia, tal vez salga de gira en enero”. Y había exigencias ridículas que eran imposibles. Hablé con Izzy cuatro horas y media por teléfono. En un punto, yo estaba llorando y suplicando. Estaba haciendo todo lo posible por mantenerlo en la banda. Había condiciones, eso sí. Si él iba a regresar, no iba a ganar tanto dinero como antes. Me reclamó que no dividíamos en partes iguales, pero Slash y yo estábamos haciendo demasiado trabajo por mantener la atención y la energía del público. Te subes al escenario y piensas: “Esto es muy duro, y me gusta y lo hago, pero ese tipo solo se queda ahí”. Nos estaban estafando. Espero que el nuevo álbum de Izzy sea genial. Pero al mismo tiempo me preguntaré por qué no puede hacer eso mismo con nosotros. No haría nada.


“La rabia en nuestras canciones asusta a la gente, y es bueno que la gente reconozca esos peligros”.


Sigamos. El contrato mediático que se puso en vigencia antes de que Guns N’ Roses empezara la gira enfureció a muchos periodistas, que sintieron que ustedes estaban intentando controlar lo que se hablaba de la banda. Y creo que es una queja válida por parte de la prensa.

Sí, pero no creo que entiendan lo que intentábamos hacer. Estábamos tratando de reducir la exposición. Si estaban dispuestos a arriesgarse y firmar eso, podíamos estar seguros de que no iban a intentar jodernos. Hubo personas que estuvieron de acuerdo, y luego les dijimos que no tenían que hacerlo.

¿Entiendes por qué incluso un periodista que no está interesado en entrevistarlos se negaría a firmar algo así?

No sé. Creo que sí, solo si creyeran que nosotros queríamos que todo fuera color de rosa. Yo quiero la verdadera historia. Nunca he querido un “Steven Adler de vacaciones”, quiero un “Steven Adler en una maldita rehabilitación”. [Adler, el exbaterista de GNR, fue despedido del grupo por el consumo excesivo de drogas]. Quiero la verdad.

Tal vez me gusta que sea un poco optimista, pero siempre quiero la realidad de las situaciones, porque eso es lo que yo quisiera leer sobre la banda. Sí entiendo cómo puede parecer que lo único que queríamos era que hablaran bien de nosotros. Pero también estábamos buscando la forma de trabajar con ciertas revistas de metal. Hay muchos chicos que las coleccionan, y preferimos que tengan la verdadera historia a una historia de mierda. No he hecho ni una entrevista para Hit Parader o Circus en tres o cuatro años.

Tú mismo has dicho que no puedes confiar en ellos…

Sí, y no es porque sea malo lo que imprimen. Es solo que cuando alguien pone palabras cursis sobre algo que no dijiste… como Slash hablando sobre “sacudirnos y ver qué pasa”. Slash nunca diría algo así, y lo hizo sentir muy tonto. Recordando y volviendo a leer, puede que no sea tan grave. Pero sabemos que hubiera salido mucho mejor si hubieran puesto lo que realmente dijimos. Creo que tengo un buen historial en cuanto a no mentir.

¿Te molesta que tanta gente crea que eres misógino, homofóbico y racista?

No me puede molestar, pero el tema del racismo es pura mierda. Usé una palabra que era un tabú, y usé esa palabra porque es un tabú. Estaba enojado, porque unos negros intentaron robarme. Quería insultar particularmente a esos negros. No quería apoyar el racismo. He trabajado mucho y he descubierto que yo tenía mucho odio por las mujeres. Básicamente, he sido rechazado por mi madre desde que era un bebé. Siempre ha elegido a mi padrastro por encima de mí, y veía cómo él me daba palizas. Ella se mantenía alejada por lo general. A menos de que se pusiera muy feo, y después de que pasara todo, me abrazaba. Pero ella nunca estuvo ahí para mí. Mi abuela tenía un problema con los hombres. He podido retroceder y recordar cómo mi abuela explotaba contra los hombres cuando yo tenía cuatro años. Y he tenido problemas con mi masculinidad por eso. Estaba muy enojado con mi abuela por sus problemas con los hombres y de cómo me hacía sentir por ser hombre. Entonces escribí lo que sentía en las canciones.

Esa rabia ha debido arruinar tus relaciones…

He sido un infierno para las mujeres en mi vida, y las mujeres en mi vida han sido un infierno para mí. Y si pienso en la forma tan terrible en que nos hemos tratado, siempre termino llorando. Erin [Everly, la exesposa de Rose] y yo nos tratamos una mierda. A veces nos tratamos bien, porque nuestros niños internos fueron los mejores amigos. Pero también hubo otras veces en que nos jodimos la vida por completo. Y escribes de eso en medio de tu frustración. La rabia, las emociones y lo que asusta a la gente, y es bueno que la gente reconozca que esas cosas son peligrosas. No creo que nuestra música promueva esa sensación, y si la gente cree eso, está equivocada. Estamos diciendo que puedes sentirte de ciertas maneras. Ahora, si te quieres aferrar a algo que sabes que es malo, ese es un problema.

SUEÑO AMERICANO: En Rio de Janeiro, 1991.
Kevin Mazur/Getty Images.

¿Quieres hablar un poco más de tu niñez?

Claro.

¿Cuáles son tus primeros recuerdos?

Mi recuerdo más consciente es sentir que ya había estado aquí y con una pistola de juguete en mis manos. Sabía que era un juguete, pero no sé cómo lo sabía. Ese es mi primer recuerdo. He tenido terapias regresivas a mi pasado. Creo que sabía qué estaba pasando.

¿Me puedes contar qué has aprendido?

Solo eso… el embarazo de mi madre no fue planeado. Mi mamá tuvo muchos problemas por eso, y yo era consciente de esos problemas. Eso te vuelve muy inseguro sobre cómo el mundo se siente ante ti. Mi verdadero papá estaba jodido. No me importó mucho él cuando nací. No me gustaba cómo trataba a mi madre, y tampoco me gustaba cómo me trataba a mí antes de nacer. Entonces, cuando nací, deseaba que ese hijo de puta estuviera muerto.

Hablar sobre estar consciente de cosas que pasaron antes de tu nacimiento puede que enfurezca a un par de personas…

No me importa, porque esa es la terapia regresiva, y si tienen un problema con eso, se pueden ir a la mierda. Es un estudio legítimo, y encaja muy bien en mi vida.

¿Qué más has descubierto?

Borré gran parte de mi niñez. Tenía pesadillas horribles cuando era un niño. Dormíamos en camarotes, y yo me caía y me enterraba los dientes en mi labio superior; había tenido un sueño horrible en mi cama. Así fue durante años.

¿Recuerdas de qué eran las pesadillas?

No, solo recuerdo un sueño. Soñé que era un caballo. ¿Alguna vez viste esas películas de caballos salvajes y lo increíble que se ven? Soñé algo así, que me estaban grabando para una película, una muy estúpida.

Y era en contra de mi voluntad, y no lo podía manejar, y me enloquecía. No entendía el sueño. Antes pensaba: “¡Era un caballo e intentaban ponerme en las películas!”. Tú sabes, lo único que pensaba en ese momento era sobre Mr. Ed o Francis. Pero siempre recordaba el sueño, y ahora lo entiendo muy bien.

No sabía de qué se trataban mis pesadillas. Mis papás siempre decían que algo muy trágico, oscuro y feo pasaba. No me decían qué era; siempre se ponían nerviosos cuando mencionaban algo de mi verdadero papá. Pero encontré unos papeles de seguros y el diploma de mi mamá, con su apellido Rose. Nunca nací como Bill Baily. Nací como William Rose. Soy W. Rose, porque William era un imbécil.

 ¿Tu madre se casó con tu padre biológico cuando ella estaba en bachillerato?

Sí. Los ojos de mi mamá se oscurecen cada vez que recuerda la terrible persona que era él. Y lo que descubrí en la terapia es que mi mamá y él no se llevaban bien. Y él me secuestró cuando nadie estaba mirando. Recuerdo una aguja. Recuerdo una inyección. Y recuerdo ser abusado sexualmente por este hombre y ver algo terrible que le pasó a mi mamá cuando fue a buscarme. No sé los detalles, pero he tenido reacciones físicas de lo que me pasó. He tenido problemas en mis piernas y cosas dañadas en los músculos. Eso lo olvidé, porque la única forma de lidiar con esa mierda era olvidando. No importaba lo que yo estuviera intentando ser, esa otra cosa me decía lo que en realidad era, por lo que había visto. ¿Homofóbico? Creo que sí tengo un problema si mi papá me violó cuando tenía dos años. Creo que tengo un problema por eso.

Me imagino… ¿Qué pasó después?

Después de que tenía dos años, mi mamá se volvió a casar y eso me molestó. Pensé que era el hombre de su vida o algo así, porque ella se alejó de ese hombre y ahora estaba conmigo. Tú sabes, era su bebé.

Y ella era tuya…

Sí. Y luego se casó con alguien más, y eso no me gustó. Básicamente, esa persona intentó controlarme y disciplinarme por los problemas que él tuvo en su niñez. Y luego mi mamá tuvo una hija, y mi padrastro abusó de ella por casi 20 años. Nos golpeaba constantemente, y yo pensaba que esas cosas eran normales. No sabía del abuso a mi hermana hasta el año pasado. Hemos estado trabajando en reconstruir nuestras vidas y apoyarnos el uno al otro. Ahora mi hermana trabaja para mí. Ella es muy feliz, y es muy lindo verla así y que nos llevemos bien.

PREPARADOS PARA MATAR: Rose y Stephanie Seymour en Los Ángeles en 1992: “He sido un infierno para las mujeres de mi vida”.
Kevin Mazur/WireImage

¿Dónde está tu verdadero papá?

Yo confronté a mi mamá, y ella por fin me habló un poco de él, y me dijo que está muerto. Estaba encaminado a eso de todos modos. Un tipo muy desagradable. He tenido el problema de no querer ser él. Tenía que ser un macho. No me podía permitir convertirme en un hombre, porque los hombres son malvados, y no quería ser mi padre. Últimamente, comparto un poco con un niño de tres años, y después de unos días a veces es demasiado abrumador para mí. Mi cabeza da vueltas por los cambios que estoy pasando.

¿Te refieres al hijo de Stephanie?

Sí. Stephanie [Seymour, la novia de Rose] me ha ayudado y apoyado muchísimo con lo que estoy pasando. La gente escribe de todo de nuestra relación, pero lo más importante en la relación es mantener nuestra amistad. Dylan tiene prioridad sobre nosotros, porque él podría sufrir, y no quiero que eso pase. Hay una parte de mí que todavía se divide en dos, y estoy mejorando de a poco cada día.

Eso explicaría muchas cosas…

Hay algo que quiero decir, y no son excusas. No estoy tratando de sacar algo. La conclusión es que cada persona es responsable de lo que dice y hace. Y yo soy responsable por todo lo que he dicho y todo lo que he hecho, aun cuando lo quiera ser o no. Entonces no son excusas. Son hechos, y son cosas con las que estoy lidiando. Y si tienes un problema con eso, no vengas al concierto.

¿Cómo crees que esto afectará tus letras?

Realmente creo que el próximo álbum de Guns N’ Roses, o lo que sea que haga después, tomará unos giros dramáticos que la gente no esperaba, y mostrará un crecimiento. No quiero ser el inadaptado de 23 años que fui.

¿Qué quieres ser?

Supongo que lo que soy ahora. Quisiera tener más paz interna… estoy seguro de que todos quieren eso.       

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