Sin rumbo alguno

Los personajes de la secuela de 'Trainspotting' siguen sin decidir sobre sus respectivas vidas

Por  ÓSCAR URIEL

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Cortesía

Extraído de RS166, marzo 2017

Se dice por ahí que no existe un sentimiento igual como el de volver a casa. Los realizadores de la esperada segunda parte de Trainspotting [a la que titularon simplemente como T2] decidieron que no habría mejor sitio para realizar su premier que en la capital de Escocia, localidad donde Renton, Begbie, Sick Boy y Spud protagonizaron sus aventuras hace casi 25 años a través de la legendaria novela de Irvine Welsh para después convertirse en una cinta la cual simbolizaría la ansiedad y desasosiego de toda una generación.

“Rodamos la secuela en Edimburgo y sentimos esa energía de anticipación alrededor de nosotros prácticamente todo el tiempo. Un día del rodaje, un fan se acercó al set para decirme: ‘Pobre de ustedes si esto es un fracaso’. De esta manera podemos medir la expectativa alrededor de esta continuación. Si se convierte en una decepción, jamás nos lo van a perdonar”, dice de forma terminante Danny Boyle, el director quien regresa para retratar las desventuras de estos populares personajes.

La celebración del estreno en la capital escocesa y un posterior banco de niebla estacionado en el aeropuerto de Heathrow provocaron que el elenco arribara demorado a nuestra cita pactada en Londres con la intención de que el reparto y realizador compartieran con nosotros sus experiencias al rodar uno de los títulos cinematográficos más esperados del año. A pesar de ese breve retraso, Ewan McGregor, Jonny Lee Miller, Ewen Bremer, Robert Carlyle y Danny Boyle arribaron al Hotel Corinthia localizado en el centro de Londres, conduciéndose con una actitud estupenda.

Fue en 1993 cuando Irvine Welsh tomó por sorpresa la industria literaria con la publicación de una novela que recolectaba las experiencias de unos jóvenes heroinómanos que habitaban en las avenidas de Edimburgo. El entonces desconocido autor tituló su primera ficción como Trainspotting [La vida en el abismo], término que tenía que ver con la afición de los jóvenes de ver con atención las vías de ferrocarril. La publicación inmediatamente llamó la atención por su original mezcla de cáustico sentido de humor, slang y crudeza colocando a Welsh como uno de los definitivos descubrimientos literarios de la época.

Inmediatamente empezaron a surgir ideas de convertir Trainspotting en una película. Sin embargo, anteriormente el texto se había adaptado en una obra de teatro [años después dirigida en nuestro país por  el cineasta Gabriel Retes] en donde el entonces desconocido actor Ewen Bremmer interpretaba el personaje de Mark Renton, rol que posteriormente sería caracterizado por McGregor. “Me disgustó en un principio que los productores no me consideraran para interpretar a Renton en la película. Entonces era un snob algo estúpido. Fue Danny quien me convenció de darle vida a Spud”, dice Bremmer al rememorar esa época en donde la puesta en escena se presentó en escenarios de Escocia y posteriormente en el Bush Theater de Londres.

La decisión de Bremmer de interpretar a Spud fue un acierto de los realizadores. El público adoptó inmediatamente al joven heroinómano torpe quien provocaba eventualidades con consecuencias comprometidas en casa de su novia. ¿Quién puede olvidar esas bochornosas imágenes en el subconsciente del espectador? El peculiar rostro de Bremmer inmediatamente lo convirtió en un favorito de la audiencia y es que el actor no empotra en el molde de belleza comúnmente visto en Hollywood en donde los protagonistas están “perfectamente peinados y poseen una dentadura correcta», de acuerdo a palabras del mismo Bremmer. Su intervención en la cinta original provocó que el intérprete optara por dedicarse profesionalmente a la actuación puesto que en ese momento aún no se decidía por esa vocación. “Digamos que Spud no está en su mejor momento en esta secuela. Ha tratado de ordenar su vida sin poder lograrlo. Es un hombre quien ha acordado en convertirse en uno mejor, esto para bien de su esposa e hijo. Sin embargo, el intento ha sido un rotundo fracaso. Es un personaje cuyas adicciones lo han paralizado. Su panorama es verdaderamente patético. Pero mira, tenemos a varias figuras del rock & roll quienes se comportaron fatal en los años sesenta y setenta y aún están con nosotros, en la mejor de las formas. Ojalá suceda algo similar con Spud”, agrega un divertido Bremmer al tratar de disculpar las absurdas resoluciones que su personaje ha venido tomando a lo largo de estos años. “Hubo muchos momentos durante el rodaje de la secuela que frecuentemente me transportaron a la filmación de la original. En ocasiones, incluso vestimos con ropa muy semejante a la de la primera Trainspotting. De hecho, Rachel Fleming quien es nuestra diseñadora de vestuario, inventó los skinny jeans para hombre ¡No existían antes de la película! Lo que Rachel hizo fue comprar jeans de mujeres mucho más cortos y nos los probó. Todo este movimiento se debe a ella, hay que darle reconocimiento”, dice Bremmer concluyente al hacer referencia a las similitudes entre la primera y segunda cinta.

Cuando se cuestiona al público sobre el personaje consentido dentro del cuarteto, invariablemente muchos aluden al apodo de Begbie. De carácter fulminante, el violento portador del distintivo bigote se erige como un favorito entre la audiencia, probablemente al representar una especie de catarsis de esos idealistas treintañeros portavoces de la juventud olvidada en Inglaterra. “Nunca pensamos que el personaje provocaría tal impacto en la audiencia. Cuando me invitaron a participar en esta secuela me sugestionó la idea de reimaginarme a Begbie 20 años después. Ahora se encuentra en la cárcel por lo que le propuse a Danny [Boyle] aumentar de peso para presentar un personaje aprisionado en una penitenciaría quien evita a toda costa hacer ejercicio. Su único motriz de vida es cobrar venganza por la traición cometida por Renton años atrás. Hay una vínculo complejo entre Mark y Begbie, algo que los norteamericanos han denominado como bromance”, comenta el actor Robert Carlyle quien a diferencia del personaje, parece ser un tipo de personalidad apacible, nada vehemente, incluso cuesta trabajo entender lo que dice debido a su débil tono de voz y al marcado acento escocés.

Trainspotting puso a Carlyle en el foco de la industria del cine. Su característica aproximación al personaje lunático del grupo lo llevó a laborar posteriormente en cintas como The Full Monty [otro fortuito éxito en taquilla] y recientemente en el serial televisivo Once Upon a Time, producción considerada de culto predilecta de la audiencia que disfruta del género de la fantasía. De hecho, Carlyle solicitó un tiempo a los productores del programa para poder intervenir en esta secuela.

“Begbie está donde todos suponíamos que terminaría: En prisión. Ha estado recluso por 20 años básicamente meditando en su revancha. Me habría mostrado reticente a colaborar en una segunda parte debido a que el impacto de la primera fue tan grande. Sin embargo, cuando me llegó la versión definitiva de la secuela me encontré llorando hacia el desenlace. Creo que el público que ha esperado por conocer el destino de estos personajes tendrá una experiencia por demás satisfactoria”, agrega el actor para ponernos en contexto sobre lo ocurrido al personaje en los últimos años. “Trainspotting cambió mi vida por completo. A todos nos tomó por sorpresa el éxito de la original. Recuerdo haber estado en Bulgaria tiempo después de que la cinta se estrenó y todos en la calle me gritaban: ‘¡Begbie, Begbie!’. Es curioso porque se trata de un personaje  quien básicamente es un patán, pero algo de su carácter conectó con la audiencia”, explica Carlyle.

Para Jonny Lee Miller, quien interpreta a Sick Boy, los primeros días de rodaje de las cintas de Trainspotting están invariablemente relacionados con malestar estomacal y vómito. Lee Miller se enfermó gravemente de una infección durante la primera semana de filmación de la original mientras que en la secuela presentó los mismos síntomas por nerviosismo, un padecimiento que desapareció una vez que encontró al personaje de nueva cuenta.

“Resultó muy gratificante el poder regresar a encarnar a Sick Boy pues es un rol complejo y fascinante. Es un tipo quien cree tomar las mejores decisiones en su vida y se encuentra enfrascado en los mismos patrones de conducta de su juventud. Cabe recalcar que no se parece en lo absoluto a mí. Recuerdo que durante el rodaje de la primera cinta, mantuve el acento escocés todo el tiempo pues quería detectar cuando alguien se diera cuenta que soy inglés. Si puedes engañar a la gente de Glasgow, te saliste con la tuya. Realmente pocos sabían que no era escocés», cuenta Lee Miller. De acuerdo al actor, Sick Boy vive un momento de “estancamiento en su vida» pues administra un pub y a su vez se dedica a extorsionar de la manera más vil a acaudalados hombres de negocio de la localidad. “Resulta complicado ser neutral a la hora de hablar de estas películas. Cuando hice la primera simplemente se trataba de un trabajo entre amigos al cual me presentaba para divertirme y pasarla bien. A esa edad no tienes conciencia plena de lo que quieres, simplemente tratas de divertirte. Sé que las expectativas son muchas para esta película pero tengo fe en Danny Boyle, creo en él. Es alguien quien no se hubiera aventurado sin contar con las herramientas para poder entregar un estupendo trabajo”, relata Lee Miller a quien Boyle recuerda en la primera película siendo acompañado por su novia de entonces quien lo visitaba en patines en el set, se trataba de una novel actriz con el extraño nombre de Angelina Jolie.

“La primera cinta va de temas como la frustración, rabia y subversión. Es sobre la energía juvenil. No puedes hacer una película sobre un grupo de adultos de cuarenta y tantos año con la misma temática. Este relato tiene que ver más con el amor y la pérdida, con tomar malas decisiones, sobre quienes son tus verdaderos amigos y la forma de vivir con la consecuencia de todo esto”, expresa Lee Miller.

El hilo conductor del cuarteto es definitivamente Mark Renton, personaje del cual Ewan McGregor hizo toda una creación [se rapó y bajó considerablemente de peso para rodar la primera cinta]. Ahora Renton regresa rehabilitado y transformado en alguien a quien podríamos calificar como “un ciudadano de bien».

“Renton ha vivido en Ámsterdam los últimos 20 años. Un problema cardiaco lo lleva a meditar en los acontecido en su vida por lo que decide regresar a casa ¡imagínate que Renton ni siquiera asistió al funeral de su madre! Esta secuela va del regreso del personaje al lugar de los hechos y la manera en que enfrentará a sus compañeros después de tanto tiempo. Es curioso, porque creo que también ese fue el espíritu que predominó durante la realización de esta cinta, había un ambiente de nostalgia. Creo que esta segunda parte se realizó en el momento preciso, no pudo haber sido antes. Es revisitar nuestra juventud a través de estos personajes”, dice McGregor quien decidió intervenir en la película una vez que leyó el brillante guion hace dos años y es que en el pasado habrían existido intentos de levantar una secuela a partir de ideas no tan efectivas [como una basada en la novela Porn de Irvine Welsh la cual retoma a los personajes del primer libro 10 años después]. De acuerdo a McGregor, el guion final combina la nostalgia que sienten estos personajes por su juventud con la nostalgia misma del espectador. “Estamos conscientes que se trata de un riesgo inevitable. No puedes repetir lo que se hizo hace 20 años puesto que esta es la cuestión que predomina en todas las segundas partes. Tratamos de evitar caer en el lugar común de las situaciones”, añade el actor quien en el pasado también evitó relacionarse con este proyecto debido a un desacuerdo que había tenido con Boyle años atrás, mismo que mermó su amistad y por consecuencia su vínculo profesional. “Todo se trató de un mal entendido. Tenía que ver con la película La Playa y es una verdadera pena porque me perdí de trabajar con Danny muchos años. Y no se trataba de La Playa en específico, sino de nuestra amistad. Yo había formado parte del grupo de colaboradores de Danny en sus tres primeras películas y de repente no me vi incluido en su cuarta, esto me desconcertó un poco. A partir de esta situación Danny y yo dejamos de hablarnos por años, algo que considero una verdadera pérdida de tiempo”, confiesa el actor. “Danny me explicó la situación que se estaba dando con La Playa en una comida. Hubo un altercado y la verdad lo tomé muy mal. Ahora me disculpo ante Danny por mi actitud en ese momento. Es una pena porque creo que la tesis de Trainspotting se resume al conflicto que tenemos los humanos al no poder expresar nuestros francos sentimientos. No me siento orgulloso de la manera en la que manejé la situación y paradójicamente Danny se condujo siempre con delicadeza y discreción. Hay tanto ruido alrededor en esta industria y sin embargo él se portó con gentileza en todo momento”, admite el actor quien también asegura que la realización de esta segunda parte sirvió como una necesaria reunión entre los viejos amigos quienes habrían colaborado hace dos décadas en esa independiente producción realizada sin expectativas, salvo las de hacer justicia al texto de Welsh.

“He participado en distintas secuelas, pero ninguna realizada 20 años después de la original. Te cuestionas si podrás encontrar al personaje una vez más, si podrás ponerte en sus zapatos de nueva cuenta pero una vez que pisas el set y ves a los chicos de nuevo: Jonny, Bobby, Ewen y Danny te das cuenta que todo está ahí, es como si vieras a un viejo amigo después de muchos años”.

Para Danny Boyle, la Trainspotting original iba sobre el inevitable paso de la juventud a la adultez, sobre nuestra capacidad de ser irresponsables ante prácticamente todo, en ocasiones jugando con la vida misma. T2 es algo completamente distinto, un examen sobre las consecuencias de las decisiones tomadas años atrás, sobre las sumas y restas en un momento determinado de nuestra vida. La película está repleta de imágenes de hombres decepcionados consigo mismos. “Estoy al tanto de los riesgos que corremos al presentarles esta película. Incluso, los actores durante el rodaje siempre tenían esa mirada de ‘si esto es un fracaso, estamos jodidos’. Cuando finalmente vieron la secuela podrías palpar su sentimiento de alivio, se habían dado cuenta que la secuela funcionaba por lo menos para ellos. Fue tal el sosiego que incluso se nos salieron algunas lágrimas”, concluye el director.

Mira el tráiler de T2 Trainspotting: