Silvana Estrada: una voz que renace entre raíces

Con el corazón abierto, la cantautora mexicana comparte cómo le dio vida a Marchita, su nuevo álbum, la forma en la que se apodera de su lugar en la música y los detalles de sus próximos materiales discográficos

Por  KARLA LEÓN

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Sol Talamantes

Marchita es el cierre de un ciclo y, al mismo tiempo, es un renacer que me da la oportunidad de reinventarme”, dice Silvana Estrada. En un par de horas, la cantautora, originaria de Veracruz, México, le dará vida a un álbum que se mantuvo en pausa y que hoy, a pocos días de iniciar una gira por Estados Unidos y Canadá, marca el inicio de una nueva etapa en su proyecto musical. A la distancia, nos reencontramos con la compositora para hablar sobre su segundo material discográfico, cuyas letras y sonoridad, evocan los pensamientos más profundos sobre cómo sanar un corazón roto, sobrevivir el duelo y practicar el amor propio. 

Marchita simboliza resignificarme”, explica. “Todo este tiempo conversé sobre el disco, así que me dan ganas de dejar de hablar, para permitir que la música lo haga. Es un disco post ruptura y que surge del duelo, pero también, busca reivindicar un poco las heridas, hacerte sentir mejor y replantear la tristeza que, sinceramente, tiene muy mala prensa. Al final, la tristeza es un sentimiento importantísimo en la vida de cualquier persona; creo que es muy pedagógico sentir una pena así de grande, porque te permite entenderte, conectar contigo y conocerte. Este álbum es una manera de sanar, y una forma, siempre será el amor propio”, reflexiona. 

Con tan solo 24 años, Silvana ha trascendido como una de las intérpretes más sobresalientes y virtuosas de su generación. Desde el lanzamiento de Lo Sagrado (2017), EP que produjo de la mano del jazzista estadounidense Charlie Hunter, la cantautora se alejó de los esquemas y decidió trazar su propio camino en la música. Para Estrada, quien apostó por la música a temprana edad, asimilar todo lo que le ha sucedido en los últimos años representa un acto de motivación personal. 

A principios de 2020, en pleno auge de la pandemia, la cantante aún respiraba la emoción de una gira que la llevó a pisar, por primera vez, el escenario del Vive Latino. Ese mismo año, tras su incorporación a Glassnote Records, estrenó ‘Para Siempre’, una versión del tema ‘Forever’ de Chvrches, sin embargo, no fue hasta 2021, en el marco del #8M, que Silvana amplificó su voz para regalarle al mundo ‘Si me matan’, una canción que, pronto, se convirtió en uno de los himnos feministas más importantes de la década. 

Sol Talamantes 

Así, ese año también arribó a España para ofrecer una extensa gira, que le permitió compartir el escenario con Jorge Drexler, Leiva, El Kanka y Fetén Fetén. Un par de semanas después se incorporó a una gira por Estados Unidos junto a Rodrigo y Gabriela; lo que, más adelante, desembocó en la filmación de su Tiny Desk (Home) Concert, en el nostálgico y acogedor taller de laudería de sus padres, como parte de la celebración del Hispanic Heritage Month. 

La verdad, ha sido muy bonito y motivador ver el alcance que tiene mi música. Mi equipo y yo hemos trabajado un montón para compartir lo que hago y, el hecho de seguir recibiendo comentarios bonitos, un feedback tan cariñoso del público, pero también de mis colegas y de los escenarios de varios países, me hacen sentir satisfecha y me hacen querer seguir aprendiendo. En este proceso también se cometen errores, hay cosas que se hicieron, que pudieron haber estado mejor, pero eso es inevitable. Lo importante es mantener la motivación a flote y, sobre todo, la ilusión y la alegría que hoy, particularmente, se viven a flor de piel por el estreno de Marchita”, cuenta Silvana. 

Una carta llena de raíces 

Como un dulce respiro al alma, el nuevo álbum de la compositora se vive y escucha como un abrazo en el que la música, casi artesanal, transcurre en medio de memorias que bien podrían convertirse en un poema infinito. A lo largo de once temas, entre ellos ‘Te guardo’, ‘Carta’ y ‘Sabré olvidar’, Silvana Estrada mantuvo la premisa de preservar y defender la esencia de su música. “Para nosotros fue claro que el disco tenía que ser minimalista y los mensajes de las canciones tenían que quedar al frente. Todo lo demás podía o no estar. Solo pensamos en lo necesario y fue muy lindo apegarnos a las necesidades de cada uno de los temas”, detalla la compositora.

Bajo la producción de Gustavo Guerrero, Silvana se adentró en El Desierto, un estudio al que define como un paraíso, para cimentar el cierre de una etapa que, como parte de una dualidad, se marchita, únicamente, ante la necesidad de darle paso a un nuevo florecer. “Como dice Roberto Juarroz, un poeta argentino que me encanta:  “El amor es simplemente eso: la forma del comienzo tercamente escondida, detrás de los finales””, recita, la intérprete. “Así que Marchita es un cierre y, al mismo tiempo, un nacimiento. Al entregar el disco, me estoy dando la oportunidad de tener un canvas en blanco para volver a reinventarme”. 

De esta forma, Silvana Estrada finaliza el disco con una declaración instrumental titulada “La enfermedad del Siglo”, una versión musical de ‘Más o menos antes’, en la que expone al amor como uno de los grandes pesares del pasado, presente y futuro. “Me gustó la idea de terminar como empecé. El título llega como parte de un fragmento que dice: “La enfermedad del siglo me estremece con esta bruma, ahora que somos náufragos en la luna” y, para mí, esa enfermedad es un poco el amor. No es el COVID, porque te digo que yo no tenía idea – ríe – . Así que la gran enfermedad de todos los tiempos va a ser el aprender a amar y ser amados; y me atrevería a decir que le pertenece mucho a estos tiempos.

Por fin estamos cambiando muchos paradigmas sobre lo que entendemos del amor y el desamor. Se van ampliando un montón de conceptos, así que, específicamente ahora, el amor está en un proceso muy convulso de reinventarse, de narrarse de diferentes maneras, así que la enfermedad nos va a aquejar, lo ha hecho o lo seguirá haciendo. Me ilusiona que escuchen esto en el disco y lo comprendan, además, me entusiasma saber que va a estar disponible para cualquier persona que lo necesite; en mi caso, no solo me gustan los discos, sino que los necesito y los escucho una y otra vez, así que me gustaría aportar eso a la vida de cualquier persona”, puntualiza.  

Previo a su lanzamiento, el nombre de Marchita comenzó a resonar como uno de los posibles mejores álbumes de 2022, incluso, el cantante dominicano, Álex Ferreira, expuso a través de sus redes sociales que este disco cambiaría el rumbo de la música. Expectante ante dichas revelaciones, Silvana toma distancia para analizar lo que todos tienen que decir respecto a Marchita. “La verdad es que no me la creo. Álex es uno de mis mejores amigos, entonces él dice ese tipo de cosas y yo siempre le pido no exagerar, pero la verdad es que es muy lindo porque genuinamente lo piensa. 

Me siento muy afortunada de estar con gente sincera, que no dicen las cosas nomás por decir. Mi círculo cercano es muy amoroso y han sido muy cariñosos con el disco, pero también son honestos, así que me lo puedo tomar en serio. Genuinamente, me llena de ilusión saber que dicen esto sobre Marchita, me da fuerza para seguir, porque significa que todo este trabajo de honestidad y de poner el corazón en cada cosa que hago tiene sentido. Al final, el objetivo es llegar a la gente. Ellos (la prensa) tienen el poder de dar una opinión y que esta sea escuchada por mucha gente, pero también me interesa la opinión de la gente del día a día, que escucha este disco en el metro para ir a trabajar, o lo pone en la oficina, en los consultorios; me gusta saber que estoy ahí y que este álbum abarca un rango muy amplio de personas y, de alguna manera, espero generar una especie de comunidad, a través de la música”. 

Durante los últimos meses, la intérprete reveló tres fragmentos de una secuencia que formará parte de un filme para Marchita. Con una estética que se desenvuelve entre claroscuros y bajo la dirección de Karla Read y Edwin Erazo, Silvana asegura que se tomará un poco más de tiempo para darle vida a este metraje. “Filmar una película es tan difícil que necesitamos más tiempo. Mira que lo hemos tenido, pero lo cierto es que con la gira y el disco, quisiera tener un tiempo ideal para presentar el filme en México. Quiero hacer un screening bonito, invitar a un montón de gente y hacer una especie de concierto, pero en un cine. Tengo muchas ideas al respecto, pero quisiera tener el tiempo suficiente para ejecutarlas. Decidimos, por nuestra paz mental, posponerlo un poquito más”. 

Un nuevo florecer

Silvana Estrada es una artista del pasado y del presente. Como un acto que podría considerarse revolucionario, y contrario a lo que la música es hoy en día, la cantautora decide priorizar el uso de su voz sobre cualquier instrumentación compleja, además, durante los últimos años, se ha dedicado a cultivar cuidadosamente su género, aquel que describe fervientemente como música de raíces, de donde surgen letras conmovedoras y melodías de ensueño. 

“La música que hago es muy honesta. Siempre ha correspondido a lo que necesito, por eso las letras que escribo, por eso las producciones que tengo y sí, concentro mucho mí energía en la voz porque es mi instrumento. Me identifico como cantante, pero también sé que mi instrumento es la voz; más que canciones, puedo generar, como cualquier instrumentista, una historia a través de la voz y siempre he defendido eso”, expone Silvana, quien, además, toma lugar como exponente del discurso feminista y de los problemas sociopolíticos de México. 

“Soy honesta y para ser honesta creo que me ha hecho falta entender que debo ser vulnerable. Poder pararme frente a ocho mujeres y cantarles lo que para mí y lo que es para todas ser mujer en México, atreverme a llorar, a sentir, a estar cerca y saber que esta canción (“Si me matan”) va a generar cercanía e identidad en un montón de mujeres, representa un acto de vulnerabilidad y en eso habita la fuerza. Si eres muy fuerte, pero no eres vulnerable, te vas a quebrar; en cambio, si eres vulnerable y eres fuerte, puedes aprender a ser elástica. 

Hilda Pellerano

Me siento muchas veces fuera de la caja, pero también porque creo que lo que hago amerita el camino de la honestidad, amerita el camino de seguir mi entraña y mi instinto. Quizás, si hiciera otro tipo de música, incluso funcionaría que siguiera una trayectoria mainstream, pero como hago la música que hago, de la manera en la que la quiero hacer, que es obviamente música de raíces, mucho más sentida y experimental, creo que vale la pena, incluso, si es un poco más difícil, pero, como artista independiente, requieres de un poco más de imaginación y vale la pena como he tomado las cosas hasta ahora”. 

En los últimos años, y tras su reconocimiento a nivel mundial, a la intérprete se le ha situado en cientos de escenarios posibles. Desde nombrarla artista emergente, hasta la nueva Chavela Vargas, Silvana descubre su verdadero lugar en la música fuera de las etiquetas, únicamente, se reconoce como una figura libre, independiente y que busca ser una representante de cómo se puede marcar una diferencia en el mundo, desde cualquier trinchera. 

“Siempre nos ponen etiquetas, yo entiendo que se necesita etiquetar a la música y siempre hay una manera muy extensa de hablar sobre las carreras de los artistas y me parece bien, pero para mí es muy difícil, porque como estoy dentro del quilombo, pues me toca. La verdad es que no me doy cuenta de cuál es mi papel en la foto grande, digamos, de la escena actual, pero sí creo que correspondo a una generación de mujeres, de artistas y de cantantes que tenemos mucho en común: componemos nuestra propia música, somos dueñas de nuestros proyectos, somos independientes, trabajamos nuestros propios shows, dirigimos nuestras bandas; o sea, una autonomía femenina que sí está marcando una diferencia y que empezó un poco inspirada por Natalia, Julieta y Mon. 

En ese sentido, mi lugar en la música es ser un ejemplo de una mujer que toma decisiones y que se hace cargo, y que aún en este mundo tan extraño, se da la oportunidad de hacer canciones de amor en cuartetos de cuerdas y que no se entrega a la música urbana. No tengo nada en contra del género, pero me gusta ser un ejemplo de congruencia y honestidad dentro del mundo de la música; me gusta defender las raíces. Hay una discusión sobre lo que es folclor y lo que no; yo no creo que haga folclor,  sino música de raíces, me centro en ello y, a partir de la raíz, exploro. En cualquier caso, creo que hago música experimental. Mi papel en la música es simplemente ser honesta con lo que quiero y ser yo, y que pase lo que tenga que pasar”, medita Silvana. 

Después de Marchita

Con Marchita, llega una nueva serie de proyectos para la cantautora. El primero, una gira en Estados Unidos y Canadá, que abrirá la puerta de nuevos conciertos en México, Latinoamérica y Europa. “Es muy raro hacer planes con el COVID, pero con todo y todo, empezamos por estos países. Luego tomaré un descancito, porque me va a hacer falta, pero sigo con Latinoamérica. Tengo muchas ganas de ir a Colombia, Perú, Argentina, y luego, en el verano, voy a estar en Europa, pero lo que más me emociona es que en la segunda mitad del año, por el otoño, voy a estar haciendo una gira, por fin, en México; eso me llena de entusiasmo. 

No sabes la falta que me hace el público mexicano, la falta que me hace tocar en un teatro bonito de la Ciudad de México, Puebla, Guadalajara. Estoy muy ansiosa por girar y por hacer esos shows que solo se pueden hacer aquí. Los shows de Día de Muertos, en el Teatro de la Ciudad de México y llenarlo de flores, tengo muchas ganas de eso”. 

En medio de las presentaciones, y como parte de sus próximos materiales discográficos, Silvana asegura que ya ansía entrar al estudio para grabar su siguiente álbum. “Ya están todas las canciones y espero que este nuevo disco se pueda escuchar a finales de este año. Es un disco al que le he puesto muchísimo amor y tiempo, y estoy muy orgullosa de este trabajo. El álbum lo hice en guitarra y piano, lo que es nuevo para mí. Y bueno, incluso antes de esto, voy a sacar un EP con las canciones que no quedaron incluidas en Marchita porque eran demasiado alegres – ríe –, entonces, es un EP muy luminoso, de felicidad y pa’ hacer contraste. Estas canciones saldrán en abril, o en una fecha más pegada a la primavera y el verano. Y bueno, realmente, lo que sigue, musicalmente hablando, es ir sacando todas esas canciones que tengo guardaditas, encajonadas y que no se habían podido compartir porque no había salido Marchita. Todo este año es de limpieza, para compartir nueva música”, confiesa. 

“Ahora mismo le canto a quien quiera escuchar”, relató Silvana en una de las primeras entrevistas con Rolling Stone. Hoy, con un camino que parece entretejerse tan delicadamente como su voz y extenderse tan profundamente como las cuerdas de los instrumentos con los que hila cada una de sus historias, el futuro de la intérprete es sumamente claro. Con los ojos y los oídos puestos sobre la joven cantautora que habla sobre amor, feminismo, amor propio y todo aquello que la hace ser, Silvana encuentra en su declaración musical un espacio para agradecer la energía que le devuelve el mundo. 

“Yo creo que mi camino por la música tiene que ver mucho con la energía que brindo. La energía que le pones a tu trabajo, a las grabaciones, a la forma en la que colocaste la música cuando la componías, eventualmente se te regresa en el escenario. Es inevitable; aunque estés en España, Nueva York, Buenos Aires, Montreal, siempre se regresa esa energía y el cariño. Siempre hay un dejo de amor y agradecimiento, que creo que es lo que yo le pongo a mí música. Es un ciclo muy bonito. Cuando me siento a escribir, lo hago con amor, cariño y con el afán por entender, humanizar y encontrar la belleza dentro de las cosas que me pasan y eso, automáticamente, se te devuelve. Por eso extrañamos tanto tocar en la cuarentena, porque significa cerrar el ciclo de la creación, es decir, recibir toda la energía que tú estás dando”, finaliza Silvana Estrada, la voz que renace entre raíces.