Puede que, entre las trampas mentales que nos hacemos los seres humanos para autoatormentarnos, la nostalgia sea la más peligrosa. “Todo tiempo pasado fue mejor”, dicen algunos, aludiendo a que, al recordar lo vivido y compararlo con la actualidad, la cabeza edita la memoria y borra los problemas para hacernos desear algo que ya no existe.
Ese sentimiento de añoranza no solo se traduce en recordar cuando éramos chicos y todo era más sencillo. Muchas veces abarca momentos específicos, como la calidez de una vieja rutina familiar, un lugar de la infancia que ya cambió o aquellas relaciones que terminaron; un motivo que, precisamente por su carga emocional, es particularmente recurrente en el ámbito musical.
A pesar de lo repetitivo que pueda parecer, hay quienes lo abordan desde puntos de vista diversos e interesantes, como es el caso de Beabadoobee en su tema ‘Satellite’, canción que cierra su más reciente álbum, Pylon, y que además cuenta con la participación del vocalista de Deftones, Chino Moreno.
El track abre con unos acordes de guitarra sobre los que Bea comienza a cantar. “I wonder if you think of me / Like the way you used to / I’m hanging upside down / Don’t wanna let you down again” (Me pregunto si piensas en mí / Como solías hacerlo / Estoy colgado boca abajo / No quiero decepcionarte otra vez), dice la artista filipina, quien introduce un vínculo aparentemente roto hablándole directamente a esa persona.
El segundo verso continúa con la melodía frágil, ahora añadiendo el bajo y una batería casi imperceptible. “Ring, ring, ring to bring you back to me” (Suena, suena, suena para traerte de vuelta a mí), canta la intérprete, refiriéndose a llamadas que hacía esperando tener una respuesta, una que seguramente nunca llegó. La mención de los momentos robados al teléfono (“Stolen moments on the telephone”) se refiere a esos momentos en los que estos pequeños aparatos son los únicos que pueden regresarnos a los tiempos en los que fuimos felices con el otro, ingenuos sobre cómo se desenvolvería todo.
Ahí todo se detiene y, al mejor estilo de la banda estadounidense, las guitarras distorsionadas aparecen con riffs potentes mientras la batería desata toda su fuerza. Bea canta: “I’m looking up / Under the stars / I’m split in two, sing to the Moon, orbiting you / Like a satellite” (Estoy mirando hacia arriba / Bajo las estrellas / Estoy partida en dos, canto a la Luna, orbitando a ti / Como un satélite). Usa una simpática analogía para comparar la sensación de no poder escapar de la órbita de alguien que ya nos olvidó con la fuerza de gravedad que une a un planeta y su satélite, condenada a girar en círculos alrededor de un recuerdo.
La canción continúa con versos que mencionan a los beatniks —un movimiento de jóvenes intelectuales y artistas estadounidenses de finales de los 50 y principios de los 60 que rechazaban el consumismo, el orden social tradicional y el “sueño americano” de la posguerra— y al doom-scrolling, para terminar con el emotivo y vibrante coro, al que en esa segunda pasada se une Moreno en una delicada interpretación. Al finalizar, la guitarra vuelve a tomar el protagonismo con un solo enérgico.
Con ‘Satellite’, Beabadoobee cierra un proyecto íntimo y vulnerable que ya cautiva a la crítica y al público, recibiendo excelentes reseñas de medios como NME y Rolling Stone.
Lejos de ser un esfuerzo aislado, Pylon funciona como un mapa de nostalgia colectiva; el disco incluye colaboraciones de Hayley Williams (Paramore), Brendan Yates (Turnstile) y Evan Stephens Hall (Pinegrove), sumadas a la coescritura de Shane Moran (Title Fight) y el trabajo de producción de Matty Healy y George Daniel (The 1975). Así, rodeada de aliados, la artista demuestra que la mejor forma de sobrevivir a las trampas del pasado es transformándolas en canciones para el presente.
Pylon fue lanzado el pasado 18 de septiembre y está disponible en todas las plataformas digitales.


