Fotografías por César Buitrago

Romeo Santos: Un perfeccionista que rompe todos los récords

En su vida no hay lugar para inseguridades y su mayor competidor, de lejos, continúa siendo él mismo. Mientras tanto, su música sigue rompiendo todos los récords, como si estuviera hecho para estar siempre en el trono

Por: DIEGO ORTIZ

Es un día lluvioso a inicios de septiembre en Miami, y Romeo Santos va al volante de su Rolls Royce. Nos dirigimos hacia Miami Beach, mientras en el techo de su carro circulan cometas y parpadean estrellas en una pantalla que simula el universo. Lleva una sudadera beige bota campana, una camiseta grande y una cadena de oro repleta de diamantes que hace juego con su reloj. No usa zapatos y ocasionalmente sube el pie izquierdo en la silla. Aunque vive en Nueva York, eventualmente viene a Florida. “Miami es raro, parece que se tratara de quién tiene el barco más grande”, dice mientras escuchamos varias canciones de su nuevo disco.

Han pasado al menos tres años desde que Romeo lanzó su último álbum, y aunque se ha mantenido vigente con una serie de sencillos y colaboraciones que al parecer no representaron mayor esfuerzo, es evidente que este nuevo trabajo le absorbió gran parte de su energía. Colaborar con artistas como Justin Timberlake resultó desafiante; sin embargo, también fue la base para enmarcar este álbum como Formula, Vol. 3. “Comenzó sin verdaderamente tener un concepto claro en la producción”, afirma mientras buscamos una dirección en el mapa de su teléfono. “Tenía unas cuatro o cinco canciones hasta que uno de mis productores sintió que había una vibra hacia Fórmula Vol 1 y Vol 2.”

Los dos anteriores discos, llamados así, tienen una serie de colaboraciones estelares que enmarcaron este concepto con ciertos desafíos, como tener a Usher cantando bachata en español en Fórmula, Vol. 1, o a Drake en Fórmula, Vol. 2. “La gente tiene ciertas expectativas sobre lo que puedo hacer en cada nueva producción que sea considerado pushing the envelope”.

Romeo se refiere específicamente a cómo sorprender a su audiencia y a la industria, sea trayendo a alguien del mercado anglo a cantar bachata, o incursionando él mismo en un género diferente al suyo. “Es como un equilibrio de todas esas cosas, combinado con mis típicas bachatas cargadas de sentimiento: amor y desamor”.

En este nuevo disco se esforzó por lograr colaboraciones que lo pusieran en un terreno diferente, lo que representó una serie de retos de producción artística, y aunque es muy meticuloso en cada detalle de las canciones, también se llevó a un proceso de liberación del resultado final. “Cuando le envié la canción a Justin, él me respondió, ‘¿Me permites hacer unas cositas?’”, señala absolutamente extasiado con el sonido final de ‘Sin fin’, una colaboración con Timberlake que lleva la exploración de los sonidos pop hasta la genialidad. Magistralmente, ambos artistas dan lo mejor de su carácter y sonido en una canción que se desliza entre la suavidad y sensualidad de la bachata hasta los coros melódicos del pop que hizo famoso al ex’NSYNC.

Asimismo, Romeo aterriza en una bachata con ciertas tonalidades flamencas y guitarras españolas en ‘El pañuelo’, donde Rosalía se adentra en un territorio que conoce muy bien. “La clave de estas colaboraciones fue estar juntos en el estudio. No creo mucho en estar mandando versiones por correo”. Y está claro que estas canciones no se basaron en invitar a alguien a poner un verso encima, como es el estándar en la industria latina. Santos, como coproductor y compositor de la mayoría de sus canciones, no es alguien que delegue fácilmente el destino de una canción.

Al recordar algunos de sus logros a través de 20 años de carrera, como haber sido varias veces el artista latino más escuchado en todo el mundo y haber alcanzado un número insuperable de ventas en los Estados Unidos (posicionándose como el rey de la música en español en este mercado), Romeo Santos conduce a través de los puentes entre Downtown y Miami Beach, y alcanza un momento de vulnerabilidad recordando varias cosas que continúan forjándolo como artista y como fanático. “Cuando era un adolecente les dije a mis amigos en Aventura que algún día iba hacer una canción con Justin Timberlake”. Y es que Santos, que creció en el Bronx, asumió desde el comienzo su carrera con ambición.

Hablar de él es referirse a un gran escritor de canciones que se esfuerza por conseguir que sus letras alcancen sentido semántico y poético, por eso prefiere tomarse más de tres años para lanzar un nuevo trabajo. Con determinación, continúa escapando a la mediocridad en una búsqueda incansable por la perfección. En su vida no hay lugar para inseguridades y su mayor competidor, de lejos, continúa siendo él mismo. Mientras tanto, su música sigue rompiendo todos los récords, como si estuviera hecho para estar siempre en el trono.

¿Cuál es el primer recuerdo que tienes de niño cuando te conectaste con la música? ¿Cuál fue ese momento en que dijiste, “Definitivamente quiero ser artista, esto es lo que me gusta, me gusta hacer canciones”?

Mi madre me dice que siempre fui muy activo cuando escuchaba cualquier tipo de ritmo; sin embargo, lo que yo personalmente recuerdo es que a la edad de 13 años compuse mi primera canción, que verdaderamente fue un poema. Yo era de los que se preguntaba quién compuso cada canción; uno admira a los intérpretes, pero también necesitaba saber quién era el compositor de esa obra, y fui despertando una admiración por grandes compositores, como Manuel Alejandro, Camilo Sesto, Juan Gabriel, Juan Luis Guerra.

No necesariamente eran artistas que estuvieran muy presentes en Nueva York, ¿no?

No, era que mi madre escuchaba este tipo de música, y yo me fui empapando sin tener ningún conocimiento de quiénes eran. Fue mucho antes de inclinarme hacia la bachata. Porque a los 13 años no sabía que quería ser bachatero, solamente empecé a componer canciones porque era como una fiebre que en ese momento pudo ser percibida como un hobby, un pasatiempo.

A la edad de 16 años, ya resumiendo, mi primo, Henry de Aventura, y yo, formamos un pequeño grupito donde íbamos a cantar. Yo ya tenía un sinnúmero de pasiones, a mí me encantaba jugar baloncesto, pero era terrible, no era bueno. Dibujaba, y pensé que verdaderamente tenía esa virtud, hasta que mi primo me muestra sus dibujos, y dejé eso por completo. Yo empiezo a notar que cada vez que le cantaba una canción a alguien y le decía, “Mira, esta se la compuse a Alejandro Fernández, esta se la compuse a fulano, esta a este”, me decían, “Pero ¿por qué no las cantas tú? Tú cantas bonito”, y yo, “No, no, no”. Nunca me visualicé como cantante, ni mucho menos en un grupo.

Cuando por primera vez canté en un escenario estaba sumamente temeroso, o sea, yo he tenido un temor, una fobia increíble, pero cuando recibí esos primeros aplausos, ese fue el momento en que sentí una epifanía: “Esto es lo que yo quiero hacer por el resto de mi vida”. Tenía como unos 16.

¿Cuándo llegó la bachata?

A los 16 ya empecé en la bachata, que también empieza por la casualidad de que mi padre trae a nuestro hogar un casete con un bachatero llamado Antony Santos, y me dice, “Mira, te traje eso solo para que veas que tiene el mismo nombre tuyo”. Un par de horas después pongo el casete y fue como, “¡Wow! ¿Qué es esto que estoy escuchando?”. Quería saber más de este intérprete, y fui, busqué más música de él, tenía en ese momento tres producciones, y conocí a otros bachateros. Yo le he llamado a la bachata merengue suave, yo no entendía, era la ignorancia en ese momento. Luego me fui empapando de diferentes bachateros, diferentes colores, guitarristas, cantautores, y ya sabía que quería ser bachatero.

¿Cómo tomas la decisión de crear Aventura? ¿Cómo fue ese proceso?

Yo conozco a mi primo Henry precisamente cuando tenía como 15 años de edad, porque él vino de República Dominicana, y me dijo, “Hey, ¿por qué tú no compones? Mira, yo formo parte de un grupo de dos hermanos, y sé que si te conocen, ustedes van a vibrar, porque ellos, al igual que tú, crean su propio estilo, o tienen su propia esencia musical”.

Cuando conozco a Lenny y a Mikey, y veo que este chico está tocando la guitarra, yo le digo, “¿Tú has escuchado esta bachata de Antony Santos que se llama ‘Por mi timidez’?”, y el otro dice, “¿Esta? [Sonidos de guitarra]”. Para mí, yo estaba presenciando a Carlos Santana, quedé anonadado, y fue una experiencia muy bonita, una química rápida, una química que no se suele dar, es muy raro. Pero empezamos a intercambiar ideas, porque él dice, “Yo también compongo canciones, hago arreglos musicales”; a los tres días ya teníamos como dos canciones que estábamos trabajando de cero, que formaron parte de mi primera y segunda producción con los muchachos.

¿Y qué referencias musicales tenían en ese momento?

Acuérdate que yo personalmente ya vengo con un poquito de Julio Iglesias, un poquito de Camilo Sesto. Pero, también al ser nacido y criado en la ciudad de Nueva York, me encantaba el hip hop, la salsa, el merengue. Entonces, siempre estuve expuesto a todo tipo de género, escuchaba de todo, al igual que ellos. Lo mío era más la letra, ellos escuchaban Red Hot Chili Peppers, entonces fue la vibra, el junte perfecto; yo me encargaba de que la música tuviese letra, buen contenido, buenas temáticas, pero el saoco musical, yo creo que Lenny y Mikey verdaderamente le dieron ese sonido a Aventura en los instrumentales, que eran inusuales en el género bachata, porque antes de Aventura era mucho más tradicional.

FOTOGRAFÍA POR: CÉSAR BUITRAGO; DIRECTOR DE TALENTO: ALEJANDRO ORTIZ; FASHION DIRECTOR: ANGÉLICA DIAZGRANADOS; STYLIST: NORMA CASTRO; ASISTENTE STYLING: ALEX CASTRO; COSTURA: NERY MONTOYA; MAKE UP: MICHELLE MORGAN; GROOMER: PAUL HERNANDE; LOCACIÓN: AMPERSAND STUDIOS; PÁGINA ANTERIOR: SWEATER: BLK DNM SAKS FIFTH AVENUE BRICKELL; PANTALÓN: MAISON MARGIELA; ZAPATOS: AMBUSH X NIKE; ACCESORIOS: GLAMOUR HIPPY

¿Cómo termina siendo ese contraste de ustedes, unos adolescentes en Nueva York, haciendo bachata? De repente era algo muy novedoso en ese momento…

Lo interesante de eso es que por esa falta de conocimiento –que tiene como un rechazo y una mala reputación en República Dominicana– es lo que verdaderamente nos hace enamorarnos de este género sin difamarlo, sin criticarlo. Cuando nosotros llegamos a República Dominicana no teníamos ningún tipo de prejuicio.

Pero otra cosa, cuando nos dimos cuenta de la reputación que tiene el género, sabíamos “Ok, esto es algo bueno”. Rápidamente entendimos que lo que hacía falta era make it whole, vamos a hacerlo chévere, porque lo que verdaderamente conecta usualmente empieza con la juventud. Estamos hablando de cuatro adolescentes en ese tiempo, que aman este género, pero ningún otro bachatero era joven, no vestían como nosotros, no hablaban como nosotros, no se peinaban como nosotros, no tenían esa jerga neoyorkina, esas fueron cosas que en ese momento no sabíamos, fue algo muy orgánico.

Tan auténtico, ¿no? Ustedes solo estaban siendo ustedes mismos.

Exacto, exacto.

Para finalizar un poco el ciclo de Aventura, ¿cómo decidiste iniciar una carrera como solista?

Lo de ser solista fue algo increíble para mí, porque te puedo decir que nunca me visualicé cantando solo. Yo siempre decía, “Aventura, aquí yo muero en esta agrupación”. Recuerda que fui el productor y compositor de la agrupación, de todas las canciones. Quizás por eso no sentía esa inquietud de brillar más, de irme y ser solista. Reitero, no lo veía necesario, no tenía esa ambición.

Recuerdo que en 2008 estábamos en Venezuela y la agrupación tuvo una conversación, una de las reuniones más importantes, donde se habló de que se querían hacer proyectos solistas. No fui yo, a mí me tomó un poquito de sorpresa, y se hablaron de muchas cosas en esa reunión. Yo fui muy claro, y les dije: “Mira, yo no voy a continuar en la agrupación si no somos nosotros cuatro”. Tengo que seguir y darle prioridad a ofertas que verdaderamente ya estaban en la mesa.

A mí Tommy Mottola, en el 2007, me puso un cheque en blanco, él lo ha dicho públicamente; “¿Qué tú quieres pa’ que te vengas como solista?”. Puff Daddy también tuvo un interés en mí. Y entre tantas ofertas, yo quizás por –vamos a ser sinceros– el temor en ese momento de ser solista, la lealtad, entre otras cosas, como que nunca sentí esa inquietud hasta que no vi de otra. O sea, dije, “No quiero seguir en la agrupación si va a ser sin mi primo o sin Mikey, o solamente Henry y Mikey y no Lenny”. Siempre tuvimos muy claro que no queríamos que hubiese una ruptura eterna.

Era como, “Vamos a mantener ese sello, esa marca Aventura viva, y vamos a hacer lo que tengamos que hacer como solistas, pero vamos a regresar”, y así ha sido. A veces demora dos años, a veces demora cinco, pero siempre tenemos esa bonita conexión.

¿Cómo asumiste ese éxito inmediato que tuviste como solista? Si bien con Aventura ya habías construido una gran base y una audiencia muy leal, ¿cómo te sentiste cuando ya lanzaste tu proyecto?

Bueno, yo sin saber me estaba fortaleciendo y aprendiendo a ser el artista que soy hoy en día. Aventura se estaba convirtiendo en mi escuela y yo entendí a muy temprana edad, en la agrupación, que el artista que verdaderamente marca la diferencia, lo hace normalmente en un escenario. Hay muchos artistas que cantan hermoso, hay muchos artistas que tienen una virtud al tocar un instrumento, al bailar, pero en ese escenario es que, como dice el dicho, se separan los hombres de los pollitos.

Para mí esa fue una gran batalla, porque fui y sigo siendo tímido, pero en Aventura empecé a desarrollar ese monstruo de la interacción con el público, tratar de lucir imponente de una forma u otra, y creo que me ayudó cuando me lancé como solista, tener esa confianza en mí mismo.

Si tú me pones a mí con los muchachos, me pones solo, me pones con otro artista, el objetivo es el mismo: romper el escenario. Son dones que le regala papito Dios a uno.


“Lo primero que contagia de la bachata es que es bailable. Segundo, tú estás feliz, y quieres escuchar bachata; estás triste y amargado, y quieres escuchar bachata. Se adapta a cualquier tipo de emoción”.


¿Cómo es tu proceso de composición hoy en día? ¿Cómo te sientas a escribir canciones? ¿Cómo las produces?

Hay diferentes cosas que uno puede presenciar, que le activan la musa a uno. Te puedo decir que en mis inicios fue la madre de mi hijo mayor, entre tanta melancolía por ella, había muchas cosas creativas que componer.

Luego, cosas que les suceden a mis amigos. A veces me invento. Por ejemplo, el tema ‘Hermanita’, de Aventura: estaba viendo una película de Jennifer Lopez que se llama Enough, y veo que están abusando de ella físicamente, ella se empodera y empieza a practicar boxeo, y eso como que me despertó el bombillo. Yo dije, “Vamos a hacer una canción contra la violencia doméstica”, nunca había escuchado una canción así. Creo que la bachata tiene tantas canciones de amor, de amar, de hay que ser fuerte, que puedo marcar la diferencia si empiezo a crear temáticas muy refrescantes, no antes escuchadas. Uno siempre busca una forma de decir algo que no se haya dicho o que se haya dicho, pero no en esa forma, entonces siento que el fuerte mío es más la composición que otra cosa.

Claro, y ¿cómo haces para no caer en la repetición sonora? Líricamente el universo es infinito, pero en lo sonoro podría ser fácil caer en la repetición.

Mira, yo creo que lo importante para mí es seguir escuchando todo tipo de música. Tengo la responsabilidad de reinventarme siempre como compositor, como cantante, inclusive en el escenario, también puede llegar la monotonía si todo el show es igual en todas las giras. Es nutrirte de diferentes colores musicales y traer eso a tu género, yo creo que ese es el formato que a mí me ha dado resultado.

¿Qué crees que tiene, tuvo o ha tenido la bachata como género, además de eso muy local, dominicano, que logró conquistar todo el mercado latino, y especialmente el mercado latino de los Estados Unidos?

Creo que lo primero que contagia de la bachata es que es bailable, es un género bailable. Segundo, tú estás feliz, y quieres escuchar bachata; estás triste y amargado, y quieres escuchar bachata. Se adapta a cualquier tipo de emoción, y creo que eso es muy importante. Creo que la bachata está pasando por una etapa muy interesante, porque estoy viendo muchos artistas urbanos que están incursionando en el género, y eso verdaderamente me llena de mucho orgullo, mucha felicidad, y lo que necesitamos son más, que todo el mundo comience verdaderamente una ola bachatera.

También en los últimos años esa mezcla con el género urbano, de repente, también la llevó un poco más allá, la globalizó mucho más. De repente, hay cosas que dejan de verse como bachata, y simplemente es música pop.

Yo creo que tiene mucho que ver también con las melodías, o sea, yo tengo canciones que tú les quitas la percusión y cualquiera dice, “Eso es un pop”. Canciones como ‘Promise’ con Usher, ‘Odio’, la misma canción que tengo ahora con Justin Timberlake, yo les doy mi sello, mi autenticidad con el bongó y la güira. Dicen que la música es universal, yo creo que trato de aplicar esa filosofía en mis bachatas.

¿Cómo llegas a esa fusión de arreglos? Por ejemplo, ahí hay guitarras españolas, ¿no? ¿Cómo tomas esas decisiones en el disco?

Normalmente, cuando estoy produciendo una canción, dejo que fluya. En algunas ocasiones quiero hacer una bachata con una fusión, por ejemplo, de tango, como el caso de ‘Propuesta indecente’. Tenía esa idea hace años, y no me encajaba con las canciones previas, y esto es como una [guitarra con cuerdas de] nylon, hay como esa vibra. Creo que, como en el caso de ‘Ayúdame’, lo primordial era hacer algo como yo se lo expliqué al ingeniero en esa sesión, le dije, “¿Tú estás familiarizado con la música de Sandro?”, y me dice, “Creo que lo he escuchado”. Le puse algunas referencias, “Yo quiero como que empiece con ese [Sonidos de guitarra]”, y ahí como que todo fue formándose de manera orgánica.

A veces hago cosas que son ideas terribles, pero a veces uno tiene que hacer algo que no funciona para terminar haciendo lo que uno verdaderamente debe hacer. Esa fue la historia con esto de ‘Ayúdame a ayudarme’. ‘Bebo’, que fue la primera canción que escuchaste, era como una bachata que tenía un poquito de todo, melancolía bailable, pero a la vez como ese amargue, ese corta venas, y por eso decidí como set the tone, empezar con esa.

Sin desconocer el trabajo de otros artistas de tu género, ¿qué crees o por qué tú eres el ícono del género y a otros artistas del género les ha costado tener ese reconocimiento global que tú sí tienes?

¡Porque estoy muy chingón! [Risas]. No, no, yo creo que cada género tiene un sinnúmero de soldados que aportan su granito de arena para que tenga su crecimiento, aunque quizá no sea su objetivo. Todo artista que tenga un talento y una propuesta interesante, distinta, original, va a ayudar a un género a crecer, pero siempre hay un líder, y ese líder es el que marca la diferencia porque decide tomarse eso personal.

Creo que a muy temprana edad sabía que tenía que, junto a mis compañeros, hacer cosas que me diferenciaran musicalmente de los demás. Es una respuesta un poquito difícil de explicar, pero te puedo decir que, primero, es un don que me regaló Dios; segundo, soy muy perfeccionista, y entre la perfección y ser tan meticuloso, creo que la gente respeta que uno siempre hace las cosas con mucha dedicación y mucha perfección, yo creo que eso te da una posición. Yo demoro dos y tres años para lanzar una producción. Entonces, entre tanto tiempo, algo tiene que ser favorable para mí; de verdad que es algo que me tomo muy, muy en serio.

Traje: Givenchy – SAKS FIFTH AVENUE BRICKELL; Zapatos: Alexander McQueen; Accesorios: Glamour Hippy

Y en este nuevo disco, ¿cuál era tu propósito?

El objetivo siempre es el mismo y es que digan, “Esta es su mejor producción”. Hasta que salga la otra.

¿Superarte a ti mismo?

Claro, y con Fórmula, Vol. 3 hay un reto; acuérdate de que los discos más exitosos de este servidor son Fórmula, Vol. 1 y 2, entonces ponerle Fórmula, Vol. 3 a una producción es como bossy. Pero lo hice cuando ya entendía que tenía el contenido que podía support that concept. Y para hablarte claro, no empecé con el concepto primero. Como te dije, una persona de mi equipo me dijo, “Esto me está dando vibra a Fórmula, Vol. 3”. Le dije, “Bueno, si esto va a ser Fórmula, Vol. 3, entonces tengo que ir y lograr algunos factores que son importantes”. Por ejemplo, como te dije, tengo a Usher en Vol. 1 cantando bachata, cantando en español por primera vez; en Vol. 2 igual, Drake, la primera vez que colabora con un latino, la primera vez que canta en español y bachata. Entonces ya yo creo que la gente espera eso: “¿Qué artista anglo va a poner Romeo a cantar bachata y en español?”.

¿Y tú cómo logras eso? ¿Tú llegas y dices, “Quiero a este artista”?

La verdad es que no quiero acreditarme, es un trabajo de equipo, son locuras que a uno le nacen y no son hazañas fáciles. Lo de Justin Timberlake era algo muy especial, te cuento que cuando hice la segunda producción de Aventura, que se llamaba We Broke the Rules, hice un cover de NSYNC, ‘Gone’, y recuerdo que les dije a mis compañeros, “Un día vamos a grabar con NSYNC”, porque en ese entonces era la agrupación.

Ellos siempre me miraban como diciendo, “Este tipo está loco”, and it was on my bucket list [Estaba en mi lista de deseos]. Pasan los años, uno va haciendo un legado, y yo sabía que después de Usher y Drake tenía que pasar a esa liga. Yo vengo con esto en mente hace muchos años, trabajar con Justin Timberlake, y todo empezó tratando de orquestar una reunión.


“Todo artista que tenga un talento y una propuesta interesante, distinta, original, va a ayudar a un género a crecer, pero siempre hay un líder, y ese líder es el que marca la diferencia”.


No quería crear nada musical, yo no creo en esto de “Déjame presentarte una canción, a ver qué opinas”, sin que primero me des la certeza de que te interesa. ¿Por qué? Porque hay artistas a los que quizás no les interesa, no entienden esto de la bachata, o quizá mi música no les da la nota. Cualquiera que sea el motivo, yo quería que primero él entendiera el valor de Romeo Santos como artista a nivel cultural en mi género, y luego tomarme el atrevimiento de ir a crear algo digno de presentarle.

Finalmente nos reunimos, le expliqué y él ya estaba bastante informado de mi trayectoria, Aventura, y como solista. Y me dijo, “Listen, just show me something. What’s the worst thing that could happen? That I don’t like it? [Mira, muéstrame algo. ¿Qué es lo peor que podría pasar? ¿Que no me guste?]”. Yo en mi mente decía, “Coño, eso sí sería terrible”. Pero me preparé muy bien porque busqué un productor que tiene muchos éxitos con él, que ha trabajado también en ‘Sexy Back’, un sinnúmero de éxitos.

¿Muy R&B, quizás?

R&B y pop. También busqué a Rico Love, que es tremendo productor y que trabajó conmigo en ‘Promise’ y ‘Odio’, y con Drake. En esa parte soy como muy confiadito, siento que con cualquier artista que menciones, yo me voy a asegurar de que encaje en una bachata, en esa parte yo no desconfío. Lo que no quisiera es ilusionarme creando una canción que no… porque hay artistas que a veces colaborar no es lo de ellos, o que quizás no les interesa, o no está en sus planes por los próximos dos, tres años.

En el caso de Justin Timberlake estamos hablando de un artista exitoso en el negocio de la música, pero también en las películas. Quizás el hombre estaba grabando una película que va a demorar un año, no sé. Entonces yo quería asegurarme de eso. Finalmente, cuando nos juntamos, fue súper la buena vibra, le presenté la canción y te puedo decir que yo no estaba consciente de que era un 30 %, porque él iba a convertirlo en una cosa totalmente diferente; él agregó cosas, estructuró melodías diferentes y de verdad que fue algo muy especial para mí.

Claro, además, él siempre se involucra mucho en la producción.

Claro, totalmente, totalmente.

¿Cómo logran los dos universos convivir en una canción? Porque sí se nota que él está poniendo su melodía, su toque, muy interesante. No solo estás trayendo la voz de él, realmente lo estás trayendo como artista completo.

Claro, en eso tengo que darle todo el crédito a él, de que tuviese esa fusión suya. Porque, reitero, le mostré lo que yo entiendo que era una bachata, una bachata a la que él le iba a dar su color con su interpretación. Pero estamos hablando de Justin Timberlake, que cuando te dice, “¿Me permites hacer unas cositas?”, tú le dices, “¡Por supuesto!”. Entonces ese es el tipo de artista con el que a mí me gusta trabajar, personas a las que le importa su arte, para que sea verdaderamente un distintivo en una nueva colaboración.

Yo no me lo sé todo, tengo un concepto, pero puede que esta no sea la mejor manera; “Vamos a hacerlo así”, o “Vamos a agregarle esto”. Y ¿qué te cuento? De verdad que fue una de esas colaboraciones que uno se siente como, “¡Wow, qué lejos ha llegado mi género!”.

Top: Prada; Jeans: Amiri SAKS FIFTH AVENUE BRICKELL; Zapatos: Alexander McQueen; Accesorios: Glamour Hippy

Sí, además de que se nota una exploración, una experimentación importante en esa canción.

Sí, sí, total.

¿Qué expectativas tienes con este disco desde lo personal, más allá de los números y el éxito comercial?

Mira, lo que a mí más me llena como artista es cuando observo que un fanático me dice, “¡Wow, esta línea donde dijiste tal cosa, esa melodía me dio en el alma!”. Esos son los tipos de comentarios que a mí personalmente me alimentan, no el ego, sino la gana de seguir haciendo esto. Porque después de 20 años, hay muchos artistas que suelen perder esa pasión. Yo creo que esto es lo que me mantiene activo, el ver el éxito y ver que uno tiene ideas que nacen y se desarrollan en una canción que cambia vidas, que traen distintas emociones. Eso es algo que no te puedo expresar en palabras, lo que se siente que un fanático te diga, “¡Wow, qué canción, qué línea, qué frase! Cantaste esto con un sentimiento que me cambió la energía de manera positiva”.

Conectar con las personas.

Claro, claro, eso es algo muy bonito. It’s a high you never wanna cease, you always wanna feel that [Es una emoción que no quieres que pare, siempre quieres sentirte así], al igual que los aplausos.

¿Y cómo te va aterrizando en un género que no es el tuyo? Porque aquí pasa lo contrario, ¿no? Te vas a otro género…

Bueno, eso también es el formato de Fórmula, porque en Vol. 1 hice un pop con Mario Domm, y en Vol. 2 hice una salsa con Marc Anthony. Yo andaba buscando en qué género puedo incursionar y que la gente se sorprenda, pero con integridad y el respeto que obviamente se merece el género. Soy muy respetuoso y desarrollé esto con –no sé si lo conoces– Edgar Barrera.


“Creo que esto es lo que me mantiene activo, el ver el éxito y ver que uno tiene ideas que nacen y se desarrollan en una canción que cambia vidas, que traen distintas emociones. Es algo que no te puedo expresar en palabras”.


Sí, de hecho, escribe con Nodal, ¿no?

Sí, sí. Y no lo busqué pensando en colaborar con Nodal, yo lo busqué porque quería cantar una ranchera, y le dije, “Te soy sincero, yo puedo componer una canción bonita, pero empezar cómo se estructura una ranchera, no sé. Si me ayudas con eso…”. Y cuando empezamos a crear la canción, ahí le dije, “Me encanta, me encanta, se siente genial”, y ahí es que surge, de manera orgánica, Nodal. “¿No te gustaría colaborar?”, y yo digo, “Pero claro, yo soy fanático”.

Hicimos el acercamiento, a él le encantó la canción, viajé a Los Ángeles, grabamos juntos. Porque esa es otra cosa, en esta producción, como casi siempre en todas las colaboraciones, me mandan voces, y yo soy un poco tradicional con eso, a mí me gusta la vibra de que haya cosas que puedo cambiar si el artista está ahí cantando, y viceversa, que estemos juntos. Así fue con Rosalía, así fue con Justin Timberlake, así fue con Nodal, así fue con todos los que participan, intercambiando ideas.

Artistas como Nodal tienen algo muy interesante, y es que, de alguna manera, están también rescatando géneros. Lo está rejuveneciendo, porque él tiene 23 años…

Sí, totalmente. Yo veo a muchos de los artistas que colaboran en esta producción que están en ese modo. Tú tienes a Rosalía que, desde mi perspectiva, la veo como líder de un género flamenco; es muy versátil y te va a hacer un sinnúmero de cosas. Al igual que yo, pero es la líder, es la que le da esa credibilidad y auge para que la juventud ponga interés en un género tan tradicional; como Nodal con la música ranchera, la música mexicana. 

* En portada: Traje: Givenchy – SAKS FIFTH AVENUE BRICKELL; Zapatos: Alexander McQueen; Accesorios: Glamour Hippy

CONTENIDO RELACIONADO