diciembre 6, 2021

Rey Richard: Una familia ganadora

Will Smith vuelve a estar en forma, interpretando al padre de las tenistas Venus y Serena Williams, en un entrañable biopic deportivo

Reinaldo Marcus Green 

/ Will Smith, Demi Singleton, Saniyya Sidney, Jon Bernthal, Aunjanue Ellis

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

Cortesía de Warner

Luego de una serie de decisiones desafortunadas (Escuadrón suicida, Belleza inesperada, Aladdin, Proyecto Géminis, Bright, Bad Boys para siempre), Will Smith vuelve a dar cuenta de su enorme talento actoral, el cual no veíamos desde La verdad oculta.

Rey Richard es una película que toma lo mejor de Rocky y de The Karate Kid para contar una historia inspiradora basada en la vida de las hermanas Venus y Serena Williams, ambas consideradas como dos de las mejores tenistas de todos los tiempos, así como de su padre y mentor Richard Williams.

Smith, más que encarnar a un noble e idealizado maestro Miyagi o a un monstruo tirano que saca lo mejor de sus pupilos, como lo fue el maestro Terence Fletcher de Whiplash (o el mismo padre de Michael Jackson), el personaje encarnado por Smith se encuentra en la mitad de estos dos extremos. Williams es un hombre de origen humilde quien tuvo que soportar en su infancia la violencia causada por el racismo y que, como padre de cuatro hijas, busca convertirse en la figura paternal que él nunca tuvo. Estamos ante el retrato de un hombre vulnerable, herido desconfiado y obstinado que intenta convertir el sueño de sus hijas (y el suyo propio) en realidad.

Para los que no conozcan mucho de la historia de las hermanas Williams, basta con decir que su padre ideó un plan que consistía en convertir a dos de sus hijas en superestrellas del llamado “deporte blanco”. Richard tocó cientos de puertas, tratando de convencer a entrenadores, empresarios y jugadores profesionales del talento de Venus (Saniyya Sidney) y de su hermana menor Serena (Demi Singleton). Muchas de estas puertas se cerraron, debido a la falta de recursos económicos de Richard, a la falsa creencia de que el tenis no es un deporte para afroamericanos y a la idea de que dos hermanas puedan ser igual de talentosas en un mismo deporte (“tengo a dos Michael Jordan”, dice Richard).

Williams les enseña a sus hijas el valor del trabajo y el esfuerzo para poder cumplir sus metas, pero también les enseña el valor de la humildad. Asimismo, está dispuesto a ir contra la corriente, impidiendo que sus hijas pasen toda su infancia y adolescencia participando en competencias deportivas. El plan también incluye permitir que Venus y Serena tengan una vida y que esta no se diluya en una maquinaria deportiva despiadada e inhumana.

Gracias a la interpretación de Smith, podemos ver algo del egoísmo en el plan de Richard, así como algunos de sus defectos, los cuales son evidenciados por su esposa Oracene (Aunjanue Ellis de la serie Lovecraft Country). Ella, cansada de ser la mujer paciente y sumisa, le reclama su actitud demasiado estricta con sus hijas, su toma de decisiones unilaterales sin tenerla en cuenta a ella, y los reclamos injustificados producto de una autoestima lastimada.

El director Reinaldo Marcus Green (Monsters and Men) logra envolvernos durante las dos horas y media que dura su Rey Richard, aunque se le reclama una mayor atención a las secuencias que involucran al tenis (la cinta Borg vs. McEnroe es muchísimo más efectiva en su mezcla entre drama humano y biopic deportivo). Pero son las poderosas actuaciones de Smith, de Ellis y de las jóvenes y talentosas Sidney y Singleton, lo que hace que saca a esta película del estadio.