El pasado 11 de abril, se presentó Luis R. Conríquez en la Feria del Caballo, Texcoco, en un concierto en el que tuvo que omitir gran parte de su discografía debido a las medidas restrictivas por parte de la entidad federativa. Siendo uno de los exponentes principales del género de los corridos tumbados, le prohibieron tocar o interpretar cualquier canción que hiciera apología al narcotráfico. ¿Qué pasó? El público se molestó al notar que el show no iba a tener la presentación que esperaban ver.
Las consecuencias no tardaron en manifestarse, el público, enardecido, generó un caos en el auditorio, lanzando cerveza, rompiendo instrumentos y peleándose con los guardias de seguridad, quienes se encontraban sobrepasados por la cantidad de personas molestas en el recinto.
en el Palenque de la Feria Internacional del Caballo Texcoco 2025, durante la presentación del cantante Luis R. Conriquez. Según testigos, la situación se desató tras la negativa del artista a interpretar corridos bélicos, lo que provocó descontento entre los asistentes.
— PacoZeaCom (@PacoZeaCom) April 12, 2025
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Los hechos registrados tras esta presentación provocaron que la presidenta tocara el tema en la Conferencia Matutina y aclarara que: “No prohibimos un género musical, eso sería absurdo. Lo que estamos planteando es que las letras no hagan apología de las drogas, de la violencia, de la violencia contra las mujeres o de ver a una mujer como un objeto sexual. Todo esto es parte de que queremos que se haga una conciencia social en nuestro país y que poco a poco deje de construirse los corridos, los corridos tumbados, las bandas, etc., vinculados con estos temas.” De esta forma, la presidenta termina mandando un mensaje claro: no quieren fomentar la difusión de cualquier expresión artística que promueva la violencia, tomando en cuenta el momento crítico en el que se encuentra el país actualmente.
Estas medidas y declaraciones se relacionan con dos eventos críticos y recientes en el país. El primero es el trágico descubrimiento del Rancho Izaguirre, en Teuchitlán, Jalisco. A una hora de distancia de la capital del estado, Guadalajara, el colectivo civil “Guerreros Buscadores de Jalisco” entró a un recinto que supuestamente había sido asegurado en septiembre de 2024 por las autoridades del estado. En este lugar se encontraron lo que denominaron un “centro de exterminio”, debido a la cantidad de ropa abandonada, las fosas clandestinas usadas y los huesos calcinados. Sin embargo, el gobierno descalificó esta afirmación y, una vez hechas sus “investigaciones”, denominaron al espacio como “centro de reclutamiento”. El secretario de seguridad, Omar García Harfuch, en su informe del 24 de marzo, mencionó el arresto de un implicado en este caso, confirmando lo siguiente: “De acuerdo con el testimonio del detenido, llegaron a privar de la vida a personas que se resistían a recibir el adiestramiento, o bien, intentaban escapar del lugar, así como golpearlos y someterlos a algún tipo de tortura.” La conmoción que provocó este hecho impactó a la nación y visibilizó el recrudecimiento de la violencia que viven los mexicanos, generando muchas preguntas como: ¿Cuántos centros de reclutamiento existen? ¿Y si me pasa a mí? ¿Dónde está la justicia?
La indignación social y el cuestionamiento respecto a las medidas tomadas por parte del gobierno deja al descubierto una realidad difícil de digerir, tomando en cuenta la cantidad de desaparecidos que se registran día con día.
A unos días de estos acontecimientos, “Los Alegres del Barranco” presentaron el 29 de marzo en Jalisco un concierto en el que mostraron imágenes de la figura principal del CJNG, Nemesio Oseguera, mejor conocido como “El Mencho”. Buscado por la DEA y la Fiscalía General de la República por cargos relacionados con el tráfico de droga, armas y su vinculación con la violencia exacerbada en la región
I’m a firm believer in freedom of expression, but that doesn’t mean that expression should be free of consequences. A Mexican band, “Los Alegres del Barranco,” portrayed images glorifying drug kingpin “El Mencho” — head of the grotesquely violent CJNG cartel — at a recent concert… pic.twitter.com/neSIib7EC4
— Deputy Secretary Christopher Landau (@DeputySecState) April 2, 2025
Ante esto, el gobernador del estado, Pablo Lemus, vetó los corridos que hagan cualquier tipo de apología del narco en el estado. Apegándose al artículo 142 del Código Penal, donde se aclara que: “Al que instigue, invite o incite a la ejecución de los delitos previstos en este Título, se aplicará una pena de hasta seis meses de prisión.”. Sumado a estas restricciones, la diputada de Morena, Brenda Carrera, propuso reformar este mismo artículo del Código Penal para sancionar, ahora, a quienes reproduzcan o canten en vivo narcocorridos.
Jalisco no es el primer estado que toma estas medidas. Chihuahua, Sinaloa, Nayarit, Baja California y Quintana Roo son estados que han puesto restricciones a cualquier representación que haga apología de la violencia.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha propuesto como alternativa a los corridos tumbados el concurso “México Canta” como el primer concurso binacional, invitando a mexicanos y a méxico-estadounidenses a crear un sonido que sea la alternativa a los corridos tumbados. Invitando así, a varios productores y miembros de la industria musical tanto mexicanos como estadounidenses. Buscando un espacio que fomente el desarrollo de una música que no haga apología del delito, siendo esta una plataforma para promover una música mexicana distinta.
La propuesta presentada por la presidenta en su Conferencia Matutina el 7 de marzo fomenta una cultura que evita mencionar todo aspecto relacionado con la narco cultura, un lado más amigable y menos provocativo. Sin embargo, esta no es la realidad en México. No es a partir de la prohibición y de opacar la narco-cultura como se solucionarán estos problemas, y es una realidad que históricamente se ha mostrado. Un ejemplo de esto es la cultura del Hip-Hop, cuyos inicios comenzaron en un contexto igualmente violento, lleno de desigualdad e influenciado por los narcóticos; pero sobre todo denunciando una realidad, enalteciendo su propia identidad y haciendo escuchar a una comunidad silenciada. La resistencia de las comunidades afroamericanas se manifestó a partir de esta expresión, convirtiéndose en uno de los géneros más influyentes a nivel global, diversificándose con otros géneros y enriqueciendo la cultura.
Presentamos la convocatoria de México Canta, concurso de música por la paz, dirigido a jóvenes intérpretes y compositores mexicanos y mexicanoestadounidenses, con el propósito de promover canciones sobre el amor, el desamor, la patria, la vida, la naturaleza, pero sin contenido… pic.twitter.com/cNbIDGPaYl
— Claudia Sheinbaum Pardo (@Claudiashein) April 7, 2025
Recatando un comentario del pódcast La P… Complejidad con Nicolás Alvarado, en su sesión con Rosanna Reguillo, una académica, investigadora, socióloga y antropóloga mexicana reconocida por su trabajo sobre juventudes, la violencia, la cultura urbana y el narcotráfico en América Latina, menciona que: “El sentido de pertenencia ante una juventud abandonada y precarizada…” Comentando acerca de una investigación y marco teórico que realizó sobre una escuela, mientras realizaba entrevistas se percató de que, “pero sobre todo, un sentido de ahora sí pertenezco y ahora sí tengo un código, entre comillas, sobre el cual puedo regir mi vida”, lo que muestra un imaginario social que está muy presente en la sociedad mexicana. “Lo que los corridos tumbados hacen es contar lo real, contar lo que está sucediendo, ahí es donde hay que poner el focus de intervención.”
Sin duda, enaltecer la violencia y a figuras cuya representación es sinónimo de dolor y miedo, pero también de dinero y poder, genera controversia. Por eso, los corridos son un género complejo. Pero esto es algo que forma parte de una cultura que no es reciente y que no se acabará limitando su presentación en shows ni fomentando una cultura distinta. Porque la realidad de México es esta, la cual ha idealizado por mucho tiempo una vida que no debería ser, dentro de lo que cabe, ideal; pero que, en un país con un discurso oficial distorsionado, genera sentido, escuchar y comprender.
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