Diapositiva anterior
Diapositiva siguiente
Diapositiva anterior
Diapositiva siguiente

C. Tangana y Little Spain hablan sobre Esta ambición desmedida

Los realizadores del documental, y ‘Pucho’, hablaron con ROLLING STONE en Español sobre la visión y los retos detrás de esta sobresaliente producción.

Por  PABLO MONROY

junio 7, 2024

Cortesía.

Cristina Trenas, Santos Bacana y Rogelio González, las mentes detrás del ecosistema creativo que es Little Spain junto a C. Tangana, presentan Esta ambición desmedida, una obra documental emocionante y honesta sobre ‘Pucho’, su caótica gira de El Madrileño, sus inseguridades, su visión artística y mucho más. El Madrileño es un álbum que ha marcado un antes y un después en la música contemporánea de artistas hispanohablantes, y sus conciertos de presentación se convirtieron en espectáculos icónicos por todo lo que hubo detrás, sin embargo, económicamente fue una decepción, y en su realización C. Tangana y equipo se encontraron con innumerables desafíos que Esta ambición desmedida muestra de manera muy transparente.  La cinta retrata también la batalla de ‘Pucho’ entre la aspiración económica y el arte, así como las etapas tempranas de la creación de El Madrileño, o en ese entonces llamado “Disco Latin”.

Esta ambición desmedida nos invita al detrás de escenas de un tour que ha pasado a la historia, pero que durante su realización generó muchas dudas. Más allá de un documental que alaba al artista español, es un retrato íntimo de Antón, es una mirada sin precedentes a su vida personal y es un emocionante testamento de quién es como persona. 

Los tres directores, amigos de “Pucho”, tuvieron gracias a esa amistad un acceso a la vida de C. Tangana y sus buenos y malos momentos.  Cristina Trenas, Santos Bacana, C. Tangana y Rogelio González hablaron con ROLLING STONE en Español sobre Esta ambición desmedida previo a su primera proyección en Latinoamérica.  

El Madrileño se ha vuelto muy icónico y te ha dado mucho. De ahí nace la gira, el Tiny Desk, la película, etcétera, ¿cómo es tu relación con el disco en este momento?

C. Tangana: Estoy muy orgulloso de ese proyecto. No va a ser fácil alejarme de él porque realmente captura mucho quien yo soy. Yo creo que todos los artistas, cuando sacan algo nuevo, tratan de renovar; es como lo que tienes que hacer con el DNI o con el pasaporte, tienes que actualizar quien tú eres. Yo estoy muy contento con El Madrileño. Creo que los mejores proyectos son cuando alguien consigue hacer algo que durante 10 años puede estar diciendo, “Vale, esto me sigue representando”, y El Madrileño es ese tipo de proyecto. Podría dejar la música, dejar solo El Madrileño, y estaría a gusto.

En el cine documental a veces la historia que se pretende contar al principio va cambiando de forma con el tiempo, con lo que va sucediendo. Cuando empezaron a recopilar material, ¿qué historia querían contar, y cómo se fue distorsionando el mensaje mientras sucedían las cosas?

Cris Trenas: Esto lo hablamos mucho, ha ido evolucionando muchísimo el proyecto. Creo que en un primer momento, y de esto también puede hablar Santos, estaba la idea de ficcionar más, de crear un personaje. Conforme fue evolucionando el proyecto nos dimos cuenta de que había mucho valor en la autenticidad, de estar ahí. Dentro de que también hay muchos momentos producidos, que de esto puede hablar Roge. A lo mejor en un principio teníamos una idea más construida de algo que íbamos a producir, y luego la diferencia ha sido que hemos dejado que nos lleve un poco más a la realidad. Pasó con el departamento de magias oníricas. [Risas]

Rogelio González: Las magias oníricas era algo que tenía que hacerse porque era todo de estrellas; es una cosa que ‘Pucho’ hizo muy bien, que era elegir músicos y que todos tuvieran un proyecto personal. Realmente lo que sí sentimos es que la historia que merecía la pena era la del conflicto entre la pasta y lo creativo, que al principio a lo mejor estaba más enfocada al desarrollo de la gira y del concepto que se había montado. Al final era, ¿cómo se libra esta batalla?

Cortesía.

Me imagino que para ustedes, como realizadores, era un poco agridulce ver todo este caos que se vivía en la gira, porque tienes la empatía de que la están pasando mal, pero también ese drama es lo que le da vida a la cinta, ¿cómo vivieron ese balance?

C. Tangana: Pero digan la respuesta honesta…

Cris Trenas: Siendo honesta, creo que el balance era más alegría que empatía. Al final necesitábamos conflicto, necesitábamos cosas, necesitábamos una historia. Siempre que pasaban cosas malas, tengo que decir que al equipo de documental sí que se alegraban, muy a pesar de que estuvieran sufriendo muchísimo. Teníamos informadores que nos avisaban cuando estaban saliendo las cosas mal, esto para estar ahí y documentarlo. Como dice Roge, la fricción del mundo creativo y de la producción siempre estaban ahí de fondo.

‘Pucho’, mencionas que al momento de la edición te alejaste un poco del proceso, ¿por qué sentiste esa necesidad?

C. Tangana: Porque no iba a aportar nada muy constructivo. Al principio sí que traté de estar un poco, porque trabajamos muchas cosas en conjunto, como muchos de mis videoclips, entonces me voy al edit con Santos. A veces sí he estado involucrado, pero aquí me di cuenta de que yo iba a poner mis inseguridades en primer plano, y no iba a dejar que ellos hiciesen la parte creativa, entonces decidí salirme de eso y no entorpecer más el proceso, que ya era suficientemente complicado.

Fácilmente pudo haber terminado en una cinta de halagos a C. Tangana, ¿tuvieron que limitar un poco las alabanzas a ‘Pucho’ y darlas por hecho para contar otra historia?

Santos Bacana: Es una buena pregunta, porque hubo un momento que sí que teníamos montados en el corte bastantes declaraciones de gente que participaba, por ejemplo Pablo Drexler o Javi Harto, incluso Jorge Drexler. Ese terreno de la alabanza creo que había que ganársela. Entendimos que la peli también era mostrar lo que pasa al personaje para que tú lo entiendas sin la necesidad de que lo tenga que verbalizar a alguien. Es verdad que dejamos fuera declaraciones muy bonitas, y yo creo que muy reales, como por ejemplo la de Jorge Drexler, que luego la metimos para la serie. Creo que le hizo un favor a la peli, porque lo vives más de cerca, cuestionando al personaje un poco más.

Hay muchas perspectivas de la gira, ¿no? El público la disfrutó mucho, también hablaba hace poco con Pablo Drexler, y él como músico dice que todo fue súper amigable, muy llevadero, pero, obviamente en la parte de producción vemos todo el caos. Dejando la parte monetaria y los momentos caóticos a un lado, ¿en retrospectiva ven la gira como una ganancia de otras maneras?

C. Tangana: A mí me ha dado muchísimo a nivel de aprendizaje, la conexión con el público, la posibilidad de hacer algo así como artista, lo veo todo positivo. Ha merecido la pena totalmente.

Es muy claro que valoras tu privacidad, así que este es un gran contraste, muestras una parte muy íntima. ¿Qué papel jugó esta amistad que tienen entre ustedes para que tengamos este resultado tan íntimo?

C. Tangana: Literalmente, es lo que has dicho, no lo hubiera podido hacer nadie que no hubieran sido ellos, o hubieran hecho a lo mejor otra cosa, pero este nivel de intimidad es la única forma de haberlo hecho.

Cortesía.

También hay momentos muy chistosos, pero creo que eso llegó después, ¿no? ¿En la sala de edición fue cuando se dieron cuenta que había mucho humor en el material?

Santos Bacana: En la sala de edición es verdad que entramos en contacto con la comedia, y nos dimos cuenta de que era un recurso, que era algo que nos fascinaba cuando funcionaba, que tenía unos timings muy concretos, pero que se podía aprovechar mucho de la comedia. Creo que los mejores momentos de recuerdo de la sala de edición era cuando nos reíamos con lo que se montaba, como es el caso de los chorizos.

Cris Trenas: Lo de los chorizos fue un hit, y fue un accidente, completamente. Íbamos a rodar harto porque él tenía muchos discos de muchos artistas que colaboran en El Madrileño y le íbamos a rodar haciendo una cosa, pero el día antes nos dijo que no quería hacerlo, pero iba a ir a la casa de su madre por unos chorizos por si lo queríamos acompañar. Ha sido de las cosas que más ha gustado.

‘Pucho’, me imagino que mostrar tus inseguridades así puede ser algo complicado al principio, pero ahora que has visto la respuesta, y mucha gente se ha identificado y lo ha agradecido, ¿cómo te sientes de haberlo hecho?

C. Tangana: Me siento bien, creo que ha sido un ejercicio súper saludable. Te obligas a aceptarte como realmente eres. Yo también estoy muy trastornado con esto del paso del tiempo, de hacerme mayor, el disco de El Madrileño es una pequeña crisis de los 30, así que esto también es un motor. Tienes que aceptarte como eres, tus cosas buenas, tus cosas malas, algunas que puedes cambiar, puedes buscarte un poco la salud. Al final prefiero hacer esto y tener que aceptarlo, esto en vez de dibujar una persona que no soy para tratar de engañar al universo. Estoy muy contento.

Y ahora que te has exhibido mucho… ¿valoras más tu privacidad o estás más abierto a exhibir una parte más emocional públicamente?

C. Tangana: Estoy igual que antes. Siempre he utilizado emociones reales para hacer mi música, todas las cosas que he hecho válidas son cosas que juegan un poco en el juego mi vida; a veces hay problemas con las personas de tu entorno, pero yo voy a vivir así siempre, eso lo tengo claro. Ahora, venderlo constantemente por cuatro likes no me aporta, cuando de ello se pueda hacer un contenido artístico, algo que impacte emocionalmente, que a mí me lleve a otro sitio, que me enseñe a hacer películas, hacer canciones, que me dé la posibilidad de escribir cosas con las que un montón de gente se involucre, entonces, ahí valdrá la pena. Esto lo pensaba antes y ahora lo pienso igual. Cuando no merece la pena. pues me mantengo todo lo privado que puedo.

Cortesía C. Tangana

¿Cómo fue que cada uno encontró su papel en la dirección?

Rogelio González: Un poco de forma orgánica; lo cierto es que sí hemos trabajado todos juntos durante muchos años, entonces, tampoco había que poner etiquetas de ninguna forma porque todos ya casi que las teníamos. Es verdad que luego nos íbamos pasando esas etiquetas, y nos íbamos pasando el testigo de la motivación, sobre todo cuando uno estaba un poco más perdido, el otro venía y lo sacaba de ahí. La verdad es que no sé, quizás Santos tiene mucha estructura, C. a lo mejor es más emocional, y Cris es la gurú de todo.

Cris Trenas: Creo que nos complementamos bien en ese sentido. Ha sido un proceso muy largo, como dice Roge, en distintos momentos entrábamos con distinto nivel de motivación, y está bien porque siempre hay alguien que va a ver algo. Yo de ellos he aprendido mucho del valor estético porque siempre cuidan mucho la estética, que a lo mejor yo descuido más porque me importa más el contenido. He aprendido un montón, siento que ahora sé lo que es bonito y lo que es feo.

Has mencionado que has sufrido del síndrome del impostor. A ustedes, ahora, con todo lo que está pasando con la cinta, les llegó un poco el síndrome del impostor también, ¿cierto? ¿Cómo han lidiado con eso?

Santos Bacana: Creo que cada uno a su manera. Yo tuve graves problemas justo antes del estreno, cuando ya nos confirmaron que íbamos a San Sebastián, dándole vueltas al montaje, intentando que fuese mejor, un poco una obsesión de que esto ahora se iba a compartir con la gente y era la carta de presentación. No sabíamos si era una película o si no, luego lo vas gestionando. Creo que hay una parte de eso con la que hay que ir conviviendo toda la vida, a veces cuestionarlo un poco para ponerte en un espacio más arriesgado para ti.

Cris Trenas: También, súper impostora. Viendo lo difícil que es hacer una película y sacarla adelante, yo también siento que ahora, cuando consumo cosas o veo pelis, digo que nada es perfecto y todo tiene errores, pero es tan difícil que empatizas con el hecho de esté terminado, ya lo valoras y lo ves con otros ojos. Al final nadie hace nada perfecto. Me acuerdo cuando lo mandamos a San Sebastián, me llamó Santos y le dije, “Pero es que lo van a ver, y es San Sebastián, ¿qué van a decir?”. Encima, vieron una versión muy lejos de estar acabada.

Rogelio González:  Somos fieles defensores del “Fake it till you make it”, aquí estamos “Still faking it”, y aún “making it”.

Me imagino que habrán visto la cinta 800 veces, hablado de ella en 500 pláticas, ahora que le dejen atrás, ¿qué les emociona sobre el futuro del ecosistema creativo en Little Spain?

Rogelio González: Seguir creando todo tipo de contenidos, tanto de cine como de documental. También seguir en familia, que es como salen las cosas bonitas, eso es lo que me emociona.

Cris Trenas: Es verdad, yo ayer en la piscina le dije a Santos, “Imagínate que hace unos años nos dicen que vas a trabajar con tus amigos, haciendo lo que te gusta sin que nadie te diga lo que tienes que hacer, y viajando por el mundo”. Tengo una gratitud absoluta.

C. Tangana: Suscribo todo. Da mucho gusto trabajar con amigos, aunque siempre es más complicado porque pones en juego cosas que no son sólo el interés de lo que estás haciendo, pero merece mucho la pena porque el proyecto, y todo, siempre es mejor. Las cosas que haces con emoción son mejores a nivel artístico y creativo; las pequeñas victorias son mejores porque no es lo mismo estar en victoria con una persona que te da igual. El viaje es mucho más intenso en todos los sentidos.

Santos Bacana: Da mucho gusto cada vez entenderse mejor y madurar juntos, que todo sea parte de estar en el mismo barco y vivirlo con esa emoción; creo que es algo que hemos descubierto todos y ahora sería muy difícil de reemplazar. Yo no me imagino una peli con un productor que no conozco, con alguien con quien no tengo una relación así. Creo que ya todos nos entendemos y nos conocemos muy bien. Esto ya tiene que ser para siempre obligatoriamente.