noviembre 15, 2021

P&R: Adam Granduciel, The War on Drugs está de vuelta

El vocalista de la banda de Filadelfia nos habla sobre el sonido y el proceso creativo de su nuevo álbum, I Don’t Live Here Anymore

Por  PABLO MONROY

SHAWN BRACKBILL

Después de haber ganado el Grammy por Mejor Álbum de Rock con su material de 2018, A Deeper Understanding, la banda volvió a grabar, y durante tres años, con 12 sesiones realizadas en siete estudios diferentes, creó un disco más conciso, sin perder ese sonido que la convierte en una de las bandas más interesantes de los últimos años.

Adam Granduciel nos habló sobre su proceso creativo, de cómo el hecho de ser padre cambió su manera de hacer música y de cómo ha sido colaborar con bandas como The Rolling Stones y The Killers:

Comenzaron a grabar este álbum justo después de ganar un Grammy, para muchas bandas eso sería intimidante, ¿a ustedes los inspiró para seguir creando?

Sí, definitivamente, estábamos de gira. Esa noche tuvimos un concierto en Nueva Zelanda en el que conectamos como hermanos. Nuestro álbum llevaba solo unos meses en el mercado y cuando volvimos a casa, como un mes después, les dije a mis compañeros, “¿Qué tal si nos vemos y tocamos algunas canciones?”. Lo hicimos sin esperar grabar otro álbum; yo quería que las ideas siguieran fluyendo, no me gusta la sensación de terminar una gira y luego ver la hoja en blanco, porque tienes que escribir canciones, pero no sabes cómo empezarlas. Me gusta mantener viva la inspiración.

Hubo momentos en los que era un vaivén. Uno siempre quiere hacer un gran álbum, a veces faltan esas canciones que te marcan, y otras veces estás puliendo los detalles de otras canciones que no siempre salen cómo lo esperabas. Hacer un disco siempre tiene algún tipo de presión, pero la mayoría del tiempo debería ser divertido grabar, explorar y probar sonidos.

Trabajaron en el álbum durante tres años, con 12 sesiones en siete estudios, ¿cuáles fueron algunos de los altibajos del proceso?

Cada disco es el mismo proceso para mí: comienzo a grabar el álbum y todo va bien, crees que terminarás el disco en un mes. Pero luego hay un momento en el que empiezas a odiar las canciones, los sonidos, y te sientes abrumado, hasta que poco a poco vas subiendo esa montaña y vuelves a sentir que el disco va tomando forma. Siempre hay altibajos.

Ahora, al escuchar el disco, me enorgullece saber que hicimos todo lo que fue necesario para que sonara como suena. Estoy emocionado con el lanzamiento porque siento que hicimos un buen trabajo. Claro, las cosas siempre pueden salir diferentes a cómo las esperamos, pero siento que logramos lo que queríamos con cada canción.

Lograron ser más concretos y concisos con las canciones…

Sí, ya sabes, no queríamos hacer un álbum que tuviera canciones de 12 minutos. Esta vez quería escribir cosas que fueran claras, cortas y concisas. Hacer algo más dinámico. Queríamos quitarle el exceso de grasa.

¿Y si el sabor estaba en la grasa?

Es interesante que lo menciones porque, en efecto, sí hay sabor en la grasa, pero lo que hicimos fue quitar esa grasa y convertirla en salsa. Pero todos los sabores están ahí y no ocupa tanto espacio. 


“Lo de los Stones fue el tipo de cosa que solo pasa una vez en la vida. Durante 30 minutos pude hablar con Mick Jagger sobre la pista, la música y la vida, y fue una experiencia sensacional”.


Y aunque quitaron todo ese espacio, aún se siente como un álbum de The War on Drugs.

Sí, definitivamente, creo que logramos meter muchas cosas en 4 minutos y medio.

Haber ganado el Grammy por Mejor Álbum de Rock con su anterior material, ¿afectó su proceso creativo?

No. Pero creo que eso se debe a que estábamos en Nueva Zelanda y no lo sentimos como una gran cosa. Creo que si hubiéramos estado en Estados Unidos, y en el evento para recibirlo, habría sido un poco diferente. La emoción de ganar se siente diferente cuando recibes la noticia vía mensaje de texto. Si hubiera sido algo más emocionante habríamos sentido que debíamos hacer algo diferente para nuestro siguiente proyecto, pero no sé. No estoy seguro. Yo siempre quiero hacer buenos discos, o por lo menos discos que a mí me parezcan geniales. No perdí eso de vista.

Dijiste que querías que I Don’t Live Here Anymore fuera lo más íntimo posible. En retrospectiva ¿crees que lo lograron?

Sí, siempre que des algo de ti al escribir los temas, o que cantes desde un lugar íntimo, tu música será un éxito, porque será genuina. Me siento orgulloso de varias canciones y de la manera en que llegamos a ellas; darme cuenta de las mejoras que he tenido como compositor también ha sido increíble. Al final del día nuestra música quiere expresar que esto es lo que hacemos y cómo nos sentimos, esperamos que les guste.

¿Qué significa I Don’t Live Here Anymore?

Creo que significa aceptar que vivimos en un flujo constante de cambio. Es reconocer que estás en un viaje. Es esa certeza de que sabes en dónde no estás, es decir, tal vez no sepas hacia dónde vas, pero sabes hacia dónde no quieres ir, ¿sí me explico?

Luego de que escribimos la canción yo supe que así se iba a titular el disco y mis compañeros me dijeron que podía ser confuso porque somos una banda. Pensé que tenían razón, y busqué otras opciones para los títulos, pero ninguna sonaba bien, hasta que al final les dije, “Sé que el título puede ser confuso porque es sobre un ‘yo’, pero les prometo que nadie más va a pensar eso”, y me dieron la razón.

UN VIAJE CONSTANTE: El nuevo álbum de The War On Drugs representa una evolución en su sonido y en la forma de componer las canciones, fundamentando todo eso en la certeza de dónde no quieren estar como banda.
SHAWN BRACKBILL.

Podrían haberlo llamado “We Don’t Live Here Anymore”…

[Risas] No sé cómo no se me ocurrió.

¿Cómo crees que la paternidad influyó en tu manera de hacer música?

Definitivamente influyó en mi proceso creativo. Me sorprendo cada vez que veo la curiosidad con la que mi hijo entra al estudio y empieza a jugar con los instrumentos. Yo puedo estar tocando el piano mientras él toca la armónica o algo así, o puedo estar organizando algo con el micrófono mientras él canta o le grita al micrófono.

Ver esa curiosidad es emocionante, y me recuerda que no debo tomar las cosas tan en serio mientras estoy creando algo. También me ha recordado que debo trabajar a mi propio ritmo, y eso está bien. Ha sido una gran bendición.

Cuéntanos sobre la experiencia de colaborar con bandas como The Killers o The Rolling Stones…

Lo de los Stones fue el tipo de cosa que solo pasa una vez en la vida. Durante 30 minutos pude hablar con Mick Jagger sobre la pista, la música y la vida, y fue una experiencia sensacional. Yo pensé que era algo corporativo, no que iba a ser un proyecto que involucrara directamente a Mick. Me sorprendí mucho cuando me dijeron, “A Mick le gusta tu mezcla y quisiera hablar contigo”. Luego de esa conversación estuvimos en contacto haciendo algunos ajustes a la canción y me sorprendió gratamente lo involucrado que estuvo en el proceso. Fue increíble.

Sobre The Killers, Brandon y yo habíamos hablado antes para ver si hacíamos algo juntos, pero nuestra comunicación era intermitente. Luego, Brandon estaba trabajando con Shawn Everett, nuestro productor, y le dije, “Muéstrame lo que están haciendo”, le pregunté si podía llevarme material a casa para trabajarlo desde mi pequeño estudio y salió ese tema. Yo le puse muchas cosas y ellos se quedaron solo con los sintetizadores, pero no importa porque fue toda una experiencia ver parte del proceso de creación de otros artistas, mientras haces lo tuyo. Fue especial para mí trabajar en una canción que no fuera mía y poder experimentar.

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