La noche de gloria del Cuarteto de Nos: el pogo más psicoanalizado del mundo

Ninguna otra banda podría hacer saltar a 13.500 personas con el test de Rorschach. Así fue el consagratorio show de los uruguayos en Buenos Aires

Por  Daniel Flores

noviembre 4, 2022

Roberto Musso, del Cuarteto de Nos, en su maldito show

@trigogerardi

Abúlico, impúdico, entelequia, anatema, ganglio, edema, casuística, yesquero, surmenage, fulgente, dictamen, nepotismo, ovolacteovegetariano.

¿Cuántas de estas palabras se habrán pronunciado alguna vez durante un concierto de rock (en castellano)? ¿Se habrá invocado en un mismo show a Arthur Conan Doyle, Hermann Hesse y a Montescos y Capuletos mientras las guitarras eléctricas te dejaban aturdido hasta la tarde siguiente?

¿Qué posibilidades hay de que en un evento rockero se arme tremendo pogo al son del… test de Rorschach? El psiquiatra suizo estaría muy impresionado si pudiera contemplar la escena de miles de chicos rebotando, empujando y aullando que ellos no ven en las láminas lo que los demás quieren que vean, sobre el castigado piso del Movistar Arena.

Cuarteto de Nos: seis raros en escena Foto: gentileza @trigogerardi

La respuesta es que estas cosas solo son posibles en una presentación de ese raro fenómeno llamado Cuarteto de Nos; animadores de una fiesta personalísima, que no es la del doctor Hermes sino esta improbable combinación de distorsión y decibeles con palabras esdrújulas para ganar el Mundial del Scrabble; baile y coros festivaleros con citas literarias; pop, rap y punk con psiquiatría.

Y, como se vio el jueves a la noche, el raro fenómeno tiene cada vez más convocatoria: el Cuarteto, ahora sexteto (ya era quinteto, pero sumó al guitarrista Luis Angelero para esta gira), llenó su primer Movistar para presentar en Buenos Aires Lámina once, su último disco. Si con cada nueva visita, el grupo parece incrementar su número de seguidores, este cruce del Río de la Plata evidentemente marcó un nuevo récord. Lo que echaría por tierra más de una teoría de marketing musical y hablaría a favor de las propuestas generosas, personales e inteligentes.

Foto: gentileza @trigogerardi

“Estamos acá porque tenemos algunas cosas en común: somos todos raros, bipolares, porfiados y en la lámina once solo vemos manchas”, le dijo al público Roberto Musso, voz cantante de la banda motevideana. Toda una causa común.

Ya habían pasado los temas más potentes de Lámina once y una cantidad de favoritos de la banda como “El hijo de Hernández”, “Ya no sé qué hacer conmigo”, “Enamorado tuyo” (el momento del bajista, Santiago Tavella) o “Mario Neta”. Musso ya había cantado desde adentro de una jaula de luces y con un pasamontañas y una cámara en mano. Y también había hecho el “Contrapunto para humano y computadora”, del disco Jueves (2019), la primera batalla de rap o el primer duelo de payadores entre un uruguayo y una máquina. Rockeros, temblad: el claro ganador, del enfrentamiento y de la noche en general, fue Musso, que hacia el último bis de la noche se mostraba inconteniblemente feliz, como pocos otros jueves en toda su carrera de ya cuarenta años (como prueba, volver a mirar la lámin… perdón, la primera foto de esta nota). 

Se entiende: es lo bueno de ser bueno.

El Cuarteto llenó el Movistar Arena Foto: gentileza @trigogerardi