Petite Maman

Una película breve, sencilla, hermosa y profunda, que nos habla sobre la muerte, la amistad y la soledad, desde la perspectiva de una niña de ocho años de edad

Céline Sciamma

Joséphine Sanz, Gabrielle Sanz, Nina Meurisse, Stéphane Varupenne

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

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Cortesía de Diamond

Céline Sciamma, la talentosa directora de Retrato de una mujer en llamas (una de las películas francesas más hermosas de los últimos años), regresa con un nuevo trabajo inspirado en un sueño. 

Petite Maman, aunque no posee efectos especiales, bien podría pensarse como una cinta de género fantástico o de ciencia ficción. Es una obra breve, delicada y gentil que nos habla sobre la muerte, la soledad, la amistad y, en últimas, sobre los misterios que rodean a la infancia. 

Su protagonista es una niña de ocho años de edad llamada Marion (Gabrielle Sanz), quien se enfrenta a la muerte de su abuela (Margot Abascal) y al misterioso abandono de su madre (Nina Meurisse), y que se refugia en un mundo que puede o no, ser producto de su imaginación.

Marion, quien se encuentra por unos días viviendo con su padre (Stéphane Varupenne) mientras se desocupa la casa de su abuela, se encuentra con una niña muy parecida a ella y de su misma edad llamada Nelly (encarnada por Joséphine Sanz, hermana gemela de Gabrielle en la vida real). Nelly está construyendo una cabaña en el bosque, al igual que lo hizo su madre hace muchos años. 

Nelly invita a Marion a su casa, la cual es idéntica a la de su abuela. La madre de Nelly tiene el mismo nombre de su abuela y la misma condición que la obligó a usar un bastón. Marion llega a una conclusión: Por los caminos del bosque, ella puede viajar al pasado y conocer a su mamá cuando era niña. 

Sciamma utiliza esta premisa para impactarnos emocionalmente y para explorar las relaciones de una niña con sus padres y con su entorno. La cinta Coco de los estudios Pixar, nos planteó la posibilidad de conocer a nuestros padres desde otra perspectiva, utilizando el recurso de la fantasía. Petite Maman hace lo mismo, recurriendo al realismo mágico y a una hermosa sutileza.