Paul McCartney relata cómo fue su nueva etapa de vida tras la desintegración de los Beatles 

Entre las citas recuperadas de archivos, el cantautor expresa que “La separación fue como una bomba atómica”

noviembre 4, 2025

Paul McCartney y su nueva esposa Linda, de apellido de soltera Eastman, salen del Registro Civil de Marylebone, en Londres, después de su ceremonia de boda civil, el 12 de marzo de 1969.

Terry Disney/Daily Express vía Getty Images

Paul McCartney redacta su experiencia tras la separación de los Beatles, a la par de un efecto de sesgo cognitivo  que se difundió por su presunta muerte —iniciado en boca de un DJ estadounidense— en el otoño de 1969, el cual cobró fuerza e hizo que sus fans dieran por verídico el chisme. Paul le pregunta a su esposa “¿cómo podría estar muerto?”,  mencionando que fueron este tipo de “titulares ridículos en los periódicos” lo que hicieron que se mudarán de Londres para vivir en una granja remota en Escocia. 

Poniendo un poco de contexto, un artículo de Rolling Stone explica a detalle que Russ Gibb conducía su programa en la emisora WKNR, cuando recibe una llamada de un “misterioso” oyente que pidió que reprodujeran al revés la introducción del tema ‘Revolution 9’ que dice “number nine, number nine”, al hacerlo en aire, Gibb escucha “Turn me on, dead man” [Enciéndeme, hombre muerto]. Con más pistas como al final de ‘Strawberry Fields Forever’, con John diciendo “I buried Paul” [He enterrado a Paul]. 

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Esto desencadenó una de las teorías conspirativas más populares de su momento, no hace falta decir que es completamente falso. Ya se estaba dando por hecho de que Paul murió en un accidente automovilístico en 1966 y que fue reemplazado por un impostor. En 1974 Paul le dijo a Rolling Stone que: “Alguien de la oficina me llamó y me dijo: ‘Oye, Paul, estás muerto’. Y respondí: ‘No estoy de acuerdo con eso’”.

En una opinión escrita por el mismo músico para The Guardian, McCartney regresa al pasado para hablar sobre su estado emocional —y su depresión en esa etapa de su vida— tras disolverse los Beatles; estando casado y con la presión mediática bajo su sombra, decide separarse de la ciudad para irse a vivir al campo, lejos del ruido, de las megaurbes, de las disputas legales y personales. Con 27 años de edad, a punto de desintegrarse la banda, el músico explica que: “En muchos sentidos estaba muerto” admitiendo que probablemente los rumores eran ciertos, ya que los problemas que le rodeaban “drenaban mi energía”. 

Es así que tuvo que renovar su vida, buscar nuevos aires, sobre todo después de vivir “una década tan increíble” como integrante de la icónica banda inglesa. 

Comprándose una granja de ovejas en Escocia —sugerencia por parte de sus contadores— McCartney no se sentía entusiasmado por irse a vivir al campo, explica que “la tierra parecía bastante árida y escarpada” pero sintiéndose agotado de los problemas que le rodeaban y estando a punto de formar una familia, su esposa y él se dijeron: “Deberíamos simplemente escapar”. 

La “aventura salvaje” de Paul, relata, que en un inicio se enfrentaba a retos nuevos, comentando con ironía que, a pesar de que su esposa, Linda, escribiría libros de cocina famosos, ella ni sabía cocinar; “yo tampoco estaba mucho más preparado para la vida rural” explica McCartney, a pesar de que su padre la había educado para realizar varias tareas hogareñas, había cosas de las cuales iba a tener que aprender a hacer, como poner un piso de cemento. 

“Ningún trabajo me parecía demasiado pequeño ni demasiado grande, ya fuera cortar un árbol de Navidad del bosque local, fabricar una mesa nueva o subirme a una escalera para pintar un techo viejo” menciona el músico; aunque claro, también detalla que para hacer cierta tareas como esquilar ovejas o mezclar cemento, tuvo que contratar a gente que tuviera experiencia y le enseñara a hacerlo. “Teníamos a un hombre llamado Duncan que me enseñó a usar las tijeras antiguas y a colocar una oveja sobre sus ancas. Aunque yo apenas lograba diez ovejas frente a sus cien, ambos terminábamos rendidos al final del día”.

Recuperando archivos, cintas y entrevistas hechas en su momento por periodistas y gente curiosa por saber cómo se encontraba Paul —se comenta que esto fué realizado por Ted Widmer, editor de Wings: The Story of a Band on the Run. Las citas son recuperadas para el propio libro—, siendo en un inicio molestado, para después abrirse y dar apertura a las entrevistas y contar su estado emocional. 

“La separación fue como una bomba atómica” dice McCartney. 

En 1970 Paul dice: “No puedes culpar a John por enamorarse de Yoko [Ono] más de lo que puedes culparme a mí por enamorarme de Linda. Intentamos escribir juntos unas cuantas veces más, pero creo que ambos decidimos que sería más fácil trabajar por separado”.  

“Le dije a John por teléfono que estaba molesto con él. Sentía celos por Yoko y miedo por la ruptura de una gran asociación musical. Me tomó un año darme cuenta de que estaban enamorados”. 

“Aquí está mi diario. Septiembre de 1969. Yo solo tenía 27 años. Este es el día en que John dijo: ‘Quiero un divorcio’. El día en que los Beatles se separaron. Decidimos mantenerlo en secreto. Solo recuerdo haber pensado para mis adentros: ‘¡Oh, mierda!’”.

Citando frases empleadas en el artículo de (opinión), se explica cómo fue el proceso de “duelo” que vivió Paul en Escocia tras la ruptura de los Beatles; así como la creación de un nuevo grupo sin pretender hacer algo extraordinario, sino algo simple, “regresando a lo básico”. 

  • “Dejar a los Beatles, o que los Beatles me dejaran a mí —según como se mire— fue muy difícil, porque ese era el trabajo de mi vida. Así que cuando terminó, fue como: ‘Dios mío, ¿y ahora qué hacemos?’. En realidad, no tenía idea. Había dos opciones: o no hacer música y pensar en otra cosa, o hacer música y ver cómo íbamos a hacerlo”.
  • “Me aferré, preguntándome si alguna vez los Beatles volverían a reunirse, esperando que John apareciera y dijera: ‘Muy bien, muchachos, estoy listo para volver al trabajo’. Mientras tanto, empecé a buscar algo que hacer. Sentarme con una guitarra y dejarme ir. Ese es mi trabajo”.
  • Chris Welch (periodista): “Fue Linda quien lo animó a regresar, a hacer música y más tarde a formar una banda, Wings. Hizo lo mejor que podía hacer: escribir canciones sobre cosas que le atraían, ya fueran canciones románticas o rock’n’roll. Quería experimentar y sentirse libre de hacer lo que le diera la gana. Cosas de la vida cotidiana. Cocinar. Preparar el desayuno”.
  • “A veces uno sale adelante simplemente porque no hay otra opción. En mi caso fue: ‘Bueno, me gusta la música. ¿Qué voy a hacer?’. Así que instalé una grabadora de cuatro pistas en casa y empecé a hacer fragmentos y pruebas. Me sentaba por la casa con una guitarra. A partir de eso comencé a escribir, a crear piezas instrumentales. Es algo que aún me gusta hacer hasta el día de hoy. Así fue como empezó todo: solo yo en la sala de mi casa, con la máquina. No buscaba el éxito popular. Lo hacía porque era divertido… Significaba que no me había rendido. Era una especie de continuidad”.

El martes cuatro de noviembre, se publicará Wings: The Story of a Band on the Run, un libro donde se recuperan archivos e información histórica de Paul en esa época, incluyendo fotografías de Wings. Las anécdotas y testimonios que se incorporarán en el libro provienen de Linda McCartney, Denny Laine, Mary McCartney, Stella McCartney, John Lennon, George Harrison, Ringo Starr, George Martin, Sean Ono Lennon, Chrissie Hynde, Dustin Hoffman, Twiggy y todos los miembros de Wings. (Vía NME)

ALONSO MORALES

Redactor

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