Ordenan prisión domiciliaria para Bolsonaro, con permiso de visitas familiares

El arresto del expresidente brasileño llega en un mal momento para el país, que se encuentra en medio de una disputa arancelaria contra Estados Unidos
Pedro H Tesch/Getty Images

Este lunes, una orden de arresto domiciliario fue emitida contra el expresidente ultraderechista de Brasil, Jair Bolsonaro. El juez del Tribunal Supremo a cargo de la investigación, Alexandre de Moraes, dictó su arresto por presuntamente orquestar un golpe de estado contra el actual presidente, Lula da Silva, en enero de 2023. Esto quiere decir que Bolsonaro ha quedado preso en su propia casa de Brasilia.

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Hace dos semanas, el Tribunal le había impuesto una serie de medidas cautelares, de las cuales aún se le permitía circular libremente. Entre las medidas se exigía pasar las noches en casa, no mantener contacto con embajadores extranjeros y, lo más importante de todo, no tener presencia en las redes sociales. No obstante, el juez Moraes dictó que este último punto no se cumplió por parte del expresidente:

“Jair Messias Bolsonaro elaboró material para redes sociales manteniendo los mensajes ilícitos por los cuales se habían impuesto las medidas cautelares”, escribió el juez. “La participación encubierta de Bolsonaro demostró claramente que continuó con la conducta ilícita de intentar coaccionar al Supremo Tribunal Federal y obstruir la justicia, en flagrante desacato a las medidas cautelares previamente impuestas”.

Inicialmente, el Tribunal Supremo había dictado que Bolsonaro no tenía permitido recibir visitas en su arresto domiciliario –con excepción de sus abogados o personas que solicitaran una autorización judicial–, sin embargo, este miércoles, esa restricción ha sido levantada.

“Autorizo las visitas de los hijos, nueras, nietas y nietos del detenido sin previo aviso”, escribió Moraes, destacando que cualquier visitante familiar deberá cumplir con la prohibición de teléfonos móviles, reduciendo el riesgo de que se tome una fotografía o vídeo del expresidente.

Además, se le ha vetado el contacto con su hijo, Eduardo Bolsonaro, un congresista establecido en Estados Unidos desde marzo que, recientemente, aseguró haber influido en la decisión de Donald Trump de imponer un arancel del 50% a importaciones brasileñas –una medida justificada como una “caza de brujas” por el presidente estadounidense en respuesta a la persecución judicial de Bolsonaro.

El hecho es que la prisión domiciliaria de Jair Bolsonaro no ha llegado, precisamente, en el mejor momento para Brasil. El Gobierno de Lula da Silva, actual presidente de la República, está por enfrentarse al arancel más alto que Estados Unidos ha impuesto en su guerra comercial contra el mundo. “Vine aquí con el compromiso de no hablar mucho sobre el impuesto, pero tengo que hablar porque, si no lo hago, dirán: ‘¿Por qué Lula no habló? ¿Le tenía miedo a Trump?’”, dijo Lula durante un acto oficial, este martes. “Tampoco quiero hablar de lo que le pasó a ese otro ciudadano que intentó dar el golpe, quiero hablar del país”.

El impacto de los aranceles, que se aplicarían el miércoles, es causa de gran preocupación en Brasil. Por su parte, el banco central recomendó “cautela” en la política económica, puesto que se enfrentan a un ambiente más “adverso e incierto”.

LUCÍA RIVA PALACIO SMITH

Redactora

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